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Red Eléctrica ya prepara la llegada de las baterías al sistema eléctrico canario

El operador del sistema tiene en consulta pública el documento que regulará la utilización de los almacenamientos energéticos en las Islas

Complejo de baterías para el almacenamiento de la energía eólica generada en un parque anexo.

Complejo de baterías para el almacenamiento de la energía eólica generada en un parque anexo. / EP

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Julio Gutiérrez

Julio Gutiérrez

Las Palmas de Gran Canaria

La modificación del real decreto que regula los sistemas eléctricos de los territorios no peninsulares (738/2015) dará por fin entrada a las ansiadas baterías en las que se almacenarán los excedentes de energía renovable. Desde la aprobación y publicación del nuevo texto, Red Eléctrica tendrá tan solo tres meses de plazo para introducir estos elementos en su labor de operación. «Si el plazo que dan» es tan corto, significa que ya «tienen todo preparado», señala el presidente de la Asociación Canaria de Energías Renovables (ACER), Jesús Matilla.

Fuentes del operador del sistema confirman dicha intuición. Los cambios a implementar «ya están en consulta pública». Como el nuevo decreto tardará un tiempo en quedar elaborado por completo –incluye también cambios en la retribución a los promotores y otras variaciones de calado– y ni siquiera está garantizado, dado el actual panorama político, que encalle su convalidación durante algún tiempo en el Congreso de los Diputados, los tres meses se estiman «suficientes» en REE.

Anuncio de Madrid

El anuncio de la entrada en juego de las baterías corrió a cargo del secretario de Estado de Energía, Joan Groizard, durante su reciente visita a Canarias. El deseo y la presión tanto de los promotores como del Gobierno de Canarias eran crecientes desde hacía años. En momentos en que la demanda es escasa y más azota el viento, los aerogeneradores tienen que parar con el fin de no saturar la generación. Lo contrario provocaría inestabilidad en el sistema eléctrico y hasta provocar un apagón. Con las baterías, podrán seguir girando las aspas y utilizar ese excedente en otro momento. El detalle de cómo hacerlo es en lo que trabaja REE.

La directora técnica de Aeolican, Marta Hernández Llopis, lo resume en la necesidad de «actualizar los procedimientos de operación» ante la llegada de un escenario novedoso que servirá para facilitar la penetración de renovables. «Hoy en día no sabemos cómo operar las baterías», añade. Porque nunca antes el operador del sistema había contado con estos elementos a la hora de atender la demanda en el Archipiélago.

Cambios en la operación

El presidente de la propia Aeolican, Raúl Macías, expone que hasta el momento las baterías eran vistas «como un módulo de generación renovable», mientras que ahora toca explicar cómo deben operarse por sí mismas. De lo que sí se muestra seguro es de que tras contar con un marco operativo y retributivo claro, «los almacenamientos servirán para que las renovables desplacen en mayor medida a la térmica». Esta última tecnología, contaminante por basarse en la combustión de petróleo, es, por mucho, la más utilizada en las Islas. Alrededor del 80% de la energía eléctrica generada en la comunidad autónoma se gesta en las centrales térmicas que se reparten entre las islas.

Enfrente, la necesidad de acelerar la descarbonización conduce a no desperdiciar ni un solo megavatio hora de los que proveen el sol y el viento. Es decir, generar el contexto contrario al que venía padeciendo la comunidad autónoma durante los últimos años.

Vertidos cercanos al 20%

Una realidad que ha ido agravando la proliferación de parques eólicos y plantas fotovoltaicas desde el año 2018. El crecimiento de este tipo de proyectos ha sido exponencial en los últimos ocho años. Al no poder contar con baterías, las paradas obligatorias de los aerogeneradores se han ido incrementando en una intensidad similar. Del 4% de energía renovable vertida –desaprovechada– se ha pasado a los dos dígitos.

Según los datos publicados por Red Eléctrica, en abril de 2025, el porcentaje ascendió hasta el 19,38%, muy por encima de lo recomendable para un territorio que ha decidido adelantar en diez años la descarbonización. Mientras que el conjunto de España ha fijado 2050 como frontera para la neutralidad, Canarias tiene que haber conseguido que el 90% de su generación será de origen renovable en el año 2040.

Ahorro económico

La entrada de energías limpias en el mix de generación tiene también un importante componente de ahorro económico. Por tener que echar mano en el 80% de los casos del petróleo, el sistema eléctrico canario –también los de Baleares, Ceuta y Melilla– genera un millonario sobrecoste que terminan pagando todos los ciudadanos de España de manera solidaria, vía presupuestos y vía factura.

En la actualidad, el megavatio hora generado en una central térmica se sitúa en un precio cercano a los 200 euros, y de hasta 220 euros en algunos casos. El obtenido mediante los aerogeneradores cuesta 65 euros, con lo que se ha venido apostando, a la fuerza, por una tecnología que triplica el coste de la energía eléctrica.

El megavatio hora térmico cuesta hasta 220 euros; el obtenido con tecnología eólica se queda en 65 euros

Más allá de la entrada en la operación eléctrica, la modificación de la norma contempla también la creación del marco retributivo. Es decir, apostar por las baterías tendrá una senda más clara porque quienes lo hagan sabrán cuánto van a cobrar por ello. La inversión podrá ganar en intensidad.

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