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Empresas

Aena despega hacia las cero emisiones

La gestora aeroportuaria es la primera empresa española en aprobar en aprobar un plan de acción climática para emitir carbono en 2040 - El objetivo de la neutralidad en 2026 se adelanta 24 años al fijado por el Gobierno

AENA

Aena se ha convertido esta semana en la primera empresa española y una de las primeras del mundo en aprobar un Plan de Acción Climática (PAC). La hoja de ruta busca convertir a la gestora aeroportuaria en una compañía sostenible, alcanzando primero la neutralidad en sus emisiones de carbono para 2026 y sentando las bases para eliminar todas las emisiones de gases de efecto invernadero para el año 2040. De esta forma se adelanta a los objetivos marcados por el Gobierno en el proyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética, actualmente en tramitación y que aspira a lograr esos mismos hitos pero con un calendario más laxo, situando el límite para llegar a esa neutralidad en 2050, casi un cuarto de siglo después que lo que prevé Aena.

Con la luz verde que ha recibido el PAC en la junta general de accionistas de esta semana, Aena se compromete a rendir cuentas ante sus socios, una vez al año, sobre la evolución de su estrategia ambiental con parámetros medibles y verificables. El consejo de administración supervisará y analizará el plan y "orientará y controlará" sus políticas para armonizarlas con esos objetivos, además de crear una comisión ad hoc sobre la materia para garantizar su avance ejercicio tras ejercicio.

Consumar el plan medioambiental conllevará una inversión cercana a los 550 millones de euros hasta 2030 y en sus primeros estadios se centrará en borrar la huella de carbono de las actividades propias de la compañía semipública, eliminándolas o compensando aquellas que no presenten una alternativa limpia viable. Pero es más ambicioso y a largo plazo fija como objetivo ayudar a reducir las emisiones de todo el sector, convirtiéndose en un tractor hacia la sostenibilidad en la aviación.

Aena entiende que pese al golpe sufrido por la pandemia, que solo en el primer trimestre de este año le ha generado pérdidas de más de 240 millones de euros, el mayor riesgo que enfrenta a futuro es el cambio climático y que el transporte juega un papel fundamental en esta batalla. No en vano, el tráfico aéreo genera el 4% del total de las emisiones de gases de efecto invernadero anuales de la Unión Europea y más de un 14% de las vertidas por el sector del transporte. De las específicas de la aviación, el 95% corresponden a la actividad de aeronaves y solo el 5% restante son atribuibles a la gestión de aeropuertos.

Por este motivo, el PAC establece tres alcances. El primer nivel ataca las emisiones procedentes de procesos y actividades en manos de Aena: aquellas generadas por elementos de combustión estacionaria (grupos electrógenos, calderas, bombas de depósitos contra incendios) o por fuentes móviles (flota de vehículos). En segundo lugar, el plan quiere combatir también las emisiones indirectas que se dan en la generación de energía para el consumo de sus instalaciones (iluminación, climatización, etc).

Y, por último, busca reducir también las emisiones de terceros en su zona de influencia. Es decir, el aterrizaje y despegue de los aviones, las unidades de potencia auxiliar que suministran energía a las aeronaves cuando están en tierra o los vehículos y maquinaria que proporcionan los servicios de asistencia a pasajeros y aviones en los aeropuertos.

Para ser neutra en carbono en 2026, Aena define sus cuatro principales líneas de actuación. Asegura que su autoconsumo provendrá al 100% de fuentes verdes gracias entre otras cosas a la instalación masiva de placas solares que generarán hasta 975 gigavatios al año (una octava parte de lo que produce una central nuclear como Cofrentes), que mejorará el rendimiento de su consumo indirecto con la instalación de leds en el 100% de sus terminales, que electrificará toda su flota de vehículos y que compensará con proyectos medioambientales aquellas que no pueda eliminar (que supondrán en torno al 10% entre 2026 y 2030).

El salto cualitativo lo da con el compromiso de implicarse en la sostenibilidad de todo el sector, convirtiéndose en un tractor de esa transición. El PAC estipula una "implicación proactiva" en el desarrollo de nuevos combustibles y la "estrecha colaboración" con Enaire, el gestor de navegación aérea en España, para reducir las emisiones de operaciones como las maniobras de aproximación o en la rodadura hasta el despegue. Y es que el gestor aeroportuario detecta que, además de las amenazas físicas que genera el cambio climático, no subirse a este tren puede tener otros costes como un descenso de demanda por la conciencia ecológica del consumidor y una "estigmatización" del sector.

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