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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Jóvenes que quieren comprar piso

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Ya, ya sé que suena raro hablar, en estos tiempos, de jóvenes que desean comprar un piso. Y lo es, porque todo el discurso que escuchamos de los poderes públicos consiste en reconocer que nuestra juventud tiene, entre otros, un grave problema para acceder a la vivienda, pero todas las ayudas que se establecen y de las que se hablan van dirigidas, en exclusiva, al alquiler, como si los jóvenes de hoy no tuvieran reconocido el derecho a comprar una vivienda como hicieron sus padres a su edad, e incluso antes.

He llegado a decir, entre amigos, que parecería que, ahora, alquilar es "de izquierdas" mientras que comprar un piso es "de derechas", ya que ninguna de las muchas medidas que el Gobierno incluye en la Ley de Vivienda va dirigida a ayudar a la compra por parte de aquellos jóvenes más desfavorecidos. Porque no tengan duda de que aquellos que han nacido en una familia pudiente reciben el apoyo familiar para comprarlo.

Podríamos decir, pues, que hay detectado un problema importante y el Gobierno sólo ofrece ayuda para una de las dos soluciones posibles (alquilar) excluyendo, por razones que se me escapan, la otra (comprar), restando con ello libertad de elección al joven necesitado de ayuda pública para llevar adelante su proyecto de vida. Veámoslo con datos. Tenemos hoy en España poco más de seis millones de jóvenes entre 18 y 29 años, una cifra inferior a la de hace cinco años. De ellos, sólo el 20% se ha emancipado de sus padres y lo han hecho a una edad cada vez más cercana a los 30, una de las más elevadas de Europa. De los emancipados, el número de propietarios de su vivienda ha descendido hasta el 26%, frente al 54% en 2008, mientras que el número de los que viven en régimen de alquiler ha subido hasta el 49% (era el 33% en 2008), estando el resto viviendo en pisos cedidos por familiares, u otro tipo de tenencia.

Existe, por tanto, un problema objetivo en España hoy para acceder a una vivienda por parte de los jóvenes y, de entre los que acceden, está creciendo el número de quienes lo hacen en alquiler, frente a quienes compran. Todo ello, respecto a 2008, como referencia. ¿Por qué sucede esto? El fenómeno está bastante estudiado y genera un amplio consenso entre los expertos: el elevado paro juvenil (entorno al 38% de menores de 30 años), la precariedad laboral de los que trabajan (casi el 70% lo hacen con contratos temporales) y los bajos salarios que cobran (el salario medio de los jóvenes no llega a mileuristas y el 33% están en riesgo de pobreza), explican las dificultades iniciales que tienen para acceder a una vivienda.

La siguiente pregunta sería: ¿recurren más los jóvenes de hoy al alquiler porque es más barato que comprar? Según diferentes estudios realizados, los jóvenes dedican entorno a un 80% de su renta para pagar el alquiler, mientras que el pago de una hipoteca ascendería hoy, sólo, al 60%. Si esto es así, ¿cuál es la razón de que se decanten más por alquilar que por comprar?

Los principales obstáculos para la compra de vivienda por parte de los jóvenes son dos, de características diferentes: carecen de los ahorros previos necesarios para hacer frente al pago de la entrada (en torno al 20% del valor del piso) y, además, en muchos casos, no tienen contratos laborales exigidos para la concesión de un préstamo hipotecario que cubriría el 80% restante del precio. Esta es una diferencia fundamental de los tiempos de la burbuja cuando se obtenía una hipoteca por un valor muy superior al del precio de transacción del inmueble. Si ahora, como antes del boom, la hipoteca sólo cubre, como máximo, el 80% del valor de la vivienda, sólo se puede acceder a la operación de compra si el joven tiene resuelto el problema del pago de la entrada.

Luego, más allá de otro tipo de consideraciones, existe un importante número de jóvenes que queriendo comprar vivienda, renuncian al verlo imposible y se ven obligados a desviarse al alquiler, con el consiguiente calentamiento de este mercado y la subida del precio del mismo.

No voy a entrar aquí en analizar, en abstracto, las ventajas e inconvenientes respectivos del alquiler versus la compra. Me interesa tomar como un dato el deseo de aquellos jóvenes que quieren comprar piso y, ante la imposibilidad de hacerlo, transitan al alquiler, cargados de frustración. Pienso que si las políticas públicas pudieran echarles una mano, verían satisfecho su objetivo vital y económico (la vivienda es el principal activo de las familias españolas), reduciendo, además, la demanda y los precios del alquiler. Y doy por supuesto que aquellos jóvenes que no pueden acceder a la compra de un piso sin ayuda pública son los de familias más desfavorecidas, por lo que se deberían establecer topes de renta a la hora de percibir la ayuda, así como límites al precio del piso y otras condiciones, para evitar que una ayuda pensada para los jóvenes (demanda), se acabe convirtiendo, como pasó con la deducción fiscal a la compra, en una ayuda a los promotores (oferta).

En el momento actual, los tipos de interés y la gran disponibilidad financiera existente permite combinaciones muy ajustadas del precio de una hipoteca. Es verdad que se adquiere un compromiso a largo plazo, pero sobre un activo que siempre se puede vender, sin apenas deterioro de valor, o rentabilizar alquilándolo. Entonces, ¿por qué no compran vivienda los jóvenes que quieran? El principal obstáculo no es el precio, ni la hipoteca, sino la entrada inicial que hay que desembolsar y que hoy no queda cubierta por la hipoteca como sí ocurría en los años del boom. Esa entrada se convierte en el principal problema para jóvenes con contratos laborales estables, pero sin ahorros previos, ni familiares que puedan prestárselos. Ahí está, según todos los estudios del INJUVE y del Banco de España, el principal problema. En palabras de este último: "para la mayoría de los jóvenes, el gran problema es el importe inicial del precio del inmueble".

Y digo yo, un Gobierno que está recurriendo a fórmulas ingeniosas para facilitar el acceso de los jóvenes al alquiler (bono alquiler, seguro de impago…), ¿no podría pensar en una manera de ayudar con la entrada a aquellos jóvenes que quieren comprar y pueden, luego, hacer frente a la hipoteca? Por ejemplo, otorgarles un aval público, con condiciones, para animar a los bancos a que incluyan la entrada en su financiación.

No vivimos una burbuja inmobiliaria como la de antaño. Incluso podemos decir que la construcción no está siendo de los sectores más dinámicos en la recuperación. Pero tenemos a una juventud que siente, de manera creciente, que la sociedad le está dando la espalda, cortándoles las alas y obligándoles a seguir refugiados en su familia. Aquellos que no tienen 'posibles', claro. Y se trata de no dejar atrás a jóvenes de familias desfavorecidas pero que quieren y pueden comprar un piso, si alguien les ayuda con la entrada. ¿Se anima algún gobierno, central o autonómico?

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