Cuando nuestro hijo se tiene que tomar un medicamento, sabemos que nos vamos a encontrar una situación complicada: no se lo va a querer tomar, lo quiere echar, escupir o una vez tragado lo vomita.

En el caso de que se vomite y expulse el medicamento, nos encontramos en una tesitura que no conocemos cómo se debe solventar. ¿Debemos o no volver a dar la medicina a nuestro hijo? ¿Si ha pasado más de media hora desde que ha vomitado es seguro o estaríamos sobremedicando a nuestro hijo? ¿Qué puedo hacer para que no vomite toda medicina que no le gusta?

¿Por qué nuestro hijo vomita el medicamento?

Son varios los factores que pueden influir en que nuestro hijo rechace y vomite los medicamentos de su estómago.

Sabor de la medicina

Las medicinas tienen un sabor poco tolerable para las papilas gustativas, y la primera reacción de los niños es rechazarlas y vomitarlas cuando se han ingerido. Si es posible, podemos preguntar en la farmacia si tienen el mismo medicamento en otro formato o con un sabor más agradable.

Su organismo es propenso al vómito

Según esta guía de la Asociación Americana de Pediatría, los vómitos son muy comunes en recién nacidos y en lactantes. Entre las causas se encuentra que no asimilan bien la leche con la que se han alimentado y la regurgitan; su estómago está teniendo cambios y puede estar sufriendo una afección como es la estenosis pilórica (en este caso hay que acudir al centro médico); o tienen algún tipo de virus estomacal.

Tiene intolerancia a alguno de los componentes del medicamento

Puede que nuestro hijo sea intolerante a algún ingrediente del medicamento y esto le haga reaccionar a su estómago y vomitar lo que ha ingerido.

¿Qué debo hacer mi hijo vomita el medicamento?

Según este estudio, el tiempo entre la ingesta del medicamento y el vómito es crucial para saber si debemos administrarle otra vez la dosis. En el estudio, un 60% de los pediatras preguntados señalaba que aplicaría la repetición de la dosis del medicamento si ha pasado menos de 30 minutos desde la ingesta al vómito, y un 32% señalaba que lo aplicaría si ha pasado 15 minutos.

Esto se debe a que si ha pasado un periodo de tiempo superior a la media hora, es posible que la absorción y la asimilación del medicamento haya empezado en el organismo. Por eso, podemos administrar otra vez el medicamento a nuestro hijo tras el vómito si ha pasado menos de 30 minutos desde su ingesta.

Si no se está seguro de si nuestro hijo o hija ha vomitado el medicamento , es mejor no administrarle otra vez la dosis, esperar el tiempo necesario para la siguiente ingesta y consultar al pediatra si el vómito persiste.

Cómo dar la medicina a los bebés y niños sin que vomiten

Estos consejos pueden ayudar a que los niños empiecen a tolerar mejor los medicamentos

Mantenle recto y sentado

Estando tumbado tiene mayor facilidad para vomitar lo que ha tragado.

Camufla la medicina

Se puede mezclar la medicina con alimentos que gusten a los niños y niñas. Por ejemplo, podemos mezclar el medicamento con puré de manzana e írselo dando poco a poco. Debemos tener en cuenta que no puede ser un gran plato de comida para que se lo pueda comer todo y sea efectivo el medicamento. Antes de juntar la medicina y la comida, es importante leer las instrucciones y preguntar al pediatra por si hay algún tipo de contraindicación que no permita juntarlas.

Jarabes líquidos en vez de pastillas

Los niños suelen tolerar mejor los jarabes líquidos que las pastillas. Si el jarabe tiene un sabor desagradable, podemos usar una jeringa y administrar el líquido cerca de los costados de su boca para que no toque demasiado sus papilas gustativas.

Uso de supositorios

Existen medicamentos como el ibuprofeno o el paracetamol que se venden también con formato de supositorio. Esta opción puede ser útil si nuestro hijo escupe los medicamentos líquidos o vomita las pastillas todo el rato por su sabor desagradable.