Los adultos, sin darnos cuenta, seguimos llevando a cabo acciones, tanto de forma individual como colectiva, que no responden al compromiso social con el que todos comulgamos: erradicar el bullying.

No solo no van en esa dirección, sino más bien todo lo contrario, perpetúan el acoso escolar.

Sobre estos actos cotidianos va a hablar Carmen Cabestany (Presidenta de la asociación No Al Acoso Escolar) en una ponencia online el próximo martes.

PONENCIA ONLINE: 7 actos cotidianos de las madres y padres que perpetúan el bullying

En este artículo, ofrecemos algunos avances de lo que allí contará y repasamos 3 de estos 7 actos cotidianos:

1. “Si te pegan, pega”

Aunque lo hacemos con la mejor de las intenciones, cuando los padres decimos a nuestros hijos que se defiendan pegando, lo que hacemos es fomentar una espiral de violencia y enseñarles que la agresión, de cualquier tipo, es una herramienta válida para resolver los problemas. La violencia engendra violencia.

2.“Mi hijo es muy responsable y sabe lo que hace”

La mayoría de los padres no sabe qué páginas visitan sus hijos. La mayoría de los hijos visitan webs de contenido pornográfico o violento.

El juego del calamar, la exitosa serie de Netflix, fue, durante días, el tema de conversación del momento. Ocupó tweets, espacios en los informativos, artículos en los periódicos... y no precisamente por los altísimos datos de audiencia (que los tiene) sino por la preocupación que está generando su visionado por parte de niños y preadolescentes.

Aunque la plataforma indica que la serie es para mayores de 16 años, muchos profesores han alertado de que en los patios de los colegios sus alumnos imitan algunos de los juegos que aparecen en la serie. El motivo de preocupación es la duda sobre qué puede suponer que niños de tan corta edad estén expuestos a imágenes y contenidos de una violencia tan brutal y explícita como la que se ve en El juego del calamar.

Son muchos los estudios que han demostrado que el consumo de contenidos violentos a edades tempranas puede hacer que nuestros hijos normalicen la violencia y se vuelvan insensibles a ella. Debemos orientarles en sus lecturas, en sus juegos, en sus películas... Y controlar, en la medida de los posible, las páginas donde navegan, las series que ven…

¡Atención!: todo esto puede traducirse luego en una puesta en práctica en el aula de lo que han aprendido, vivido o escuchado.

Cartel Dilo todo contra el bullying

3. “Ahora gritas tú, ahora grito yo”

Si nuestros hijos ven que mamá y papá están todo el día discutiendo, se gritan, se faltan al respeto... aprenderán que esa es la forma en la que se relacionan las personas entre sí y pueden terminar reproduciendo este patrón. Además, los gritos y peleas les generan gran sufrimiento, inseguridad e, incluso, sentido de culpabilidad.

Nuestra generación no acabará con el acoso escolar, pero está en nuestras manos educar a la generación que lo consiga.

Es importante que en casa nos hablemos bien, con respeto, con afecto; que exista un diálogo abierto en el que todo el mundo pueda expresar su opinión. Esto no significa que siempre tengamos que estar de acuerdo en todo, pero sí que cuando no lo estamos, podemos dialogar para llegar a un entendimiento. Gritar más no significa tener más razón.

La erradicación del maltrato en la escuela pasa por una educación en valores en casa. Posiblemente, nuestra generación no acabará con el acoso escolar, pero está en nuestras manos educar a la generación que lo consiga.