Todos queremos proporcionar a nuestros hijos la mejor preparación para la vida. Quizá por eso el abanico de actividades extraescolares es amplísimo, pues queremos que nuestros hijos en el futuro sepan inglés, robótica, chino, música, practiquen algún deporte… Pero lo cierto es que padres y madres podemos hacer mucho más para preparar a nuestros hijos para la vida que apuntarles a estas actividades. Todos los días, en la educación que damos en casa, podemos potenciar su confianza, satisfacer sus necesidades, enseñarles a tomar buenas decisiones e incluso entrenar importantes habilidades.

 Heike Freire: En los espacios abiertos niños y niñas desarrollan mejor todas sus capacidades

La experta en innovación educativa defiende una educación en verde, es decir, más en contacto con la naturaleza, pues, recuerda, “es un entorno en el que el ser humano ha ido perfeccionando y desarrollando su organismo para adaptarse a él durante toda la historia de la Humanidad”. Chino, robótica, música o inglés son actividades muy importantes, pero “también hemos de pensar en su bienestar físico y mental, tratando de satisfacer necesidades biológicas tan elementales como moverse, jugar o expresar su creatividad”.

Y es que, como recuerda Heike, no hay como fijarse en cómo los niños se lo pasan jugando al aire libre y lo tranquilos, activos, creativos, atentos, sociables y empáticos que son gracias al contacto con la naturaleza. Heike insiste en que “el contacto con la naturaleza está integrado en la memoria genética de nuestra especie y los niños despliegan habilidades de forma natural cuando juegan al aire libre: subirse a los árboles, explorar un territorio, construir una cabaña, investigar los bichos y las plantas”. Y, concluye, para preparar a nuestros hijos para la vida, “no hay un sustituto para las vivencias, aprendizajes y experiencias que niños y niñas pueden tener en un entorno natural”.

Fernando Botella: Enseñemos a nuestros hijos a elegir

El experto en talento Fernando Botella considera que “la vida es la capacidad de elegir qué hacemos con nuestro tiempo”, así que opina que es muy importante enseñar a nuestros hijos a elegir. Dice Fernando que hay dos motores fundamentales desde los que podemos educar: desde el miedo o desde el amor. Y, por supuesto, aboga por educar desde el amor, “desde abrir abanicos de oportunidades para poder elegir”. Y es que enseñar a elegir, a tomar decisiones, a descartar, pero no desde el miedo, sino desde el amor a la vida, es muy importante para que nuestros hijos puedan ir por la vida.

Cristina Gutiérrez: Entrénate para entrenarlos para la vida

La directora de La Granja de Santa María de Palautordera y experta en educación emocional cuenta en una guía de varios vídeos de nuestra plataforma que los padres y las madres tenemos dos papeles: el de dar amor incondicional y el de entrenar a nuestros hijos para la vida. Para este segundo papel, debemos elegir qué habilidades queremos entrenar en nuestros hijos (responsabilidad, autoestima, fortaleza interior, comunicación positiva…) y practicar y practicar. Pero antes de todo esto, Cristina nos invita a educadores y educadoras a entrenar en las habilidades que nos gustaría, seguro, que tuviera un entrenador de nuestro hijo: “confianza, empatía, autocontrol emocional, optimismo”.

Claves para que nuestros hijos estén mejor preparados para la vida

En resumen, si queremos preparar a nuestros hijos para la vida, podemos:

1.- Fomentar su seguridad en sí mismos ofreciendo mensajes positivos y no sobreprotegiéndolos, entendiendo el error como una oportunidad para aprender y rechazando que el motor desde el que eduquemos sea el miedo que paraliza.

2.- Satisfacer sus necesidades fundamentales como niños y niñas al juego libre con iguales, al contacto con la Naturaleza y a las actividades no dirigidas, lo que aumenta su bienestar físico y mental y fomenta su creatividad, su tranquilidad, su sociabilidad y su optimismo.

 3.- Ofrecer oportunidades a nuestros hijos para entrenar las habilidades que queremos que tengan para la vida, siendo coherentes con los objetivos a largo plazo y nuestras acciones a corto plazo (por ejemplo, si quiero entrenar su responsabilidad, no parece buena idea preguntar qué deberes tienen en el cole si se le ha olvidado apuntarlos).

4.- Entender que nosotros, padres y madres, también debemos entrenar habilidades para ser ejemplo para nuestros hijos e hijas. Parece buena idea pensar que las personas encargadas de la tarea de educar entrenemos nuestra empatía, nuestra confianza, nuestro autocontrol emocional y nuestro optimismo, tal como propone Cristina Gutiérrez.