Medio minuto parece poco tiempo, pero puede dar para mucho si se tienen los reflejos y la lengua a punto. Así lo demostraron esta mañana los cinco candidatos a presidir el Cabildo de Gran Canaria en el debate organizado por la Cadena Cope en el Real Club Náutico, ya que fueron capaces en varios turnos de 30 segundos de no solo presentar sus propuestas, sino de aprovechar para darle algún que otro 'cañazo' al contrincante elegido o por alusiones, los gobiernos autonómico y central si era menester el caso. Y los oyentes, con mensajes de twitter o wasap, aportaron sus preguntas y opiniones sobre el transcurso del acto, en un loable ejercicio de agilidad mental ante el número ingente de mensajes en tan poco tiempo.

Antonio Morales, por Nueva Canarias; Luis Ibarra, por el Partido Socialista Obrero Español; José Miguel Bravo de Laguna, por Unidos por Gran Canaria; Sara Ramírez, por Sí Podemos y Marco Aurelio Pérez, por el Partido Popular, expusieron sus opiniones y propuesta en un debate dividido por cuatro bloques temáticos -movilidad, economía, política social y turismo- en los que disponían de varias intervenciones de 30 segundos y un último bloque, de turno libre, donde se pudieron explayar el doble: un minuto de oro.

Los sempiternos atascos en la autovía GC-1 y en otras vías de Gran Canaria, donde todos coincidieron en que debe buscarse una pronta solución y donde la mayoría de los ponentes se decantaron por el BUS-VAO frente al tren, defendido este último solo por Nueva Canarias; la política económica para generar más riqueza y empleo, donde hubo más de una fricción sobre todo entre Morales y Marco Aurelio a cuenta del dinero invertido y en la forma de hacerlo, discusión a la que se sumaron Bravo de Laguna e Ibarra, aunque en tono menor. Sara Ramírez, que sustituía a la cabeza de lista de su formación, Conchi Monzón, se centró más en los hechos que en las cifras que manejaba el resto.

Descanso de medio minuto, el guarismo fetiche en el debate, y vuelta a las propuestas y a alguna que otra hostilidad, en un más de lo mismo de defensa y ataque y ataque para defenderse del adversario siguieron presentes en las intervenciones. En el tercer bloque, dedicado a la política social, retorno a la guerra de cifras sobre las inversiones realizadas, las camas de residencias creadas y el recuerdo no solo de la situación de los mayores, sino también de los menores en custodia administrativa, los menores con discapacidad y las expectativas de creación de empleo en el llamado tercer sector.

El turismo, el último bloque temático, también mantuvo las diferencias de visión sobre lo hecho y lo que debió hacerse, aunque todos coincidieron en que un turismo de calidad, una oferta que se extienda a todas las posibilidades que da Gran Canaria y, con más o menos matices, cada candidato aportó diferentes opciones para lograr la mejora deseada.

En el denominado turno libre, a un minuto por intervención, saltó por así decirlo, la sorpresa. Nada menos que el macromuelle de Agaete, a quien nadie se había referido y que Sara Ramírez puso en el debate para expresar su rechazo, al que se apuntó Luis Ibarra, mientras el resto no se pronunció al respecto. Más que rematar la faena con un resumen exprés de su programa, que también, Ibarra optó por recordar la despoblación en las medianías de Gran Canaria; Ramírez por la cultura y una red de bibliotecas; Marco Aurelio por el fomento de la agricultura y ganadería, Bravo por el medio ambiente y el reciclaje, mientras que Morales sí aprovechó para recordar todos sus logros.