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Carrera electoral | Primeras municipales a 52 días del 26-M

40 años del estreno electoral

El 3 de abril de 1979 los canarios votaron para elegir a sus alcaldes tras 36 años de dictadura | La ilusión y la incertidumbre reinaban en la campaña

Manuel Bermejo (con los brazos en alto) en el balcón del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria tras ganar la alcaldía con UPC. p. gonzález concepción

Hace cuatro décadas, el 3 de abril de 1979, los canarios eligieron por primera vez en democracia a sus alcaldes. Candidatos, carteles, urnas y papeletas son los ingredientes de cualquier jornada electoral, pero si añadimos una ilusión desbordante y mucha incertidumbre, podemos imaginar el ambiente que se vivía en las calles de cada uno de los municipios de las Islas en aquella fecha decisiva para la vida política municipal.

El día de las primeras elecciones locales el Archipiélago puso de manifiesto su deseo de cambio y sus ganas de afianzar una democracia que todavía estaba moldeándose. El fenómeno que destacó en aquella jornada fue el indiscutible éxito obtenido en las urnas por el partido nacionalista Unión del Pueblo Canario (UPC), una formación de izquierdas que desafiaba a las estructuras sociales todavía arrastradas por la inercia del franquismo.

Los votantes isleños se dividieron a la hora de ejercer su derecho a voto según su lugar de residencia. En los entornos urbanos reinó la izquierda y en los rurales se impuso la ideología más conservadora, que mantuvo la rutina del voto a la Unión de Centro Democrático (UCD), explica Domingo Garí, profesor titular de Historia Contemporánea de la Universidad de La Laguna (ULL). Aunque en Canarias fue donde el centro derecha cosechó sus triunfos más notables dentro del territorio nacional -UCD obtuvo el 43% de los votos en Las Palmas de Gran Canaria y el 49% en Santa Cruz de Tenerife -, las izquierdas alcanzaron un respaldo destacado.

En la capital tinerfeña, UPC se hizo con un 20% de los votos y algo menos en La Laguna, un 15%. Pero donde se afianzó realmente fue en Las Palmas de Gran Canaria, donde contó con el 30% de los apoyos. A pesar de que fue la segunda fuerza más votada, por detrás de UCD, los nacionalistas se hicieron con la alcaldía gracias al acuerdo alcanzado con el PSOE. De esta manera, Manuel Bermejo (UPC) se convirtió en el primer alcalde en democracia de la capital grancanaria y Manuel Antonio Hermoso (UCD) de Santa Cruz de Tenerife.

"Había que tener mucha valentía para estar en la primera línea política en ese momento, eran tiempos difíciles porque todavía había una estructura del poder controlada", recuerda Meri Pita, ahora candidata de Podemos al Congreso por Las Palmas y que entonces participó activamente en la campaña de UPC en 1979. Sin embargo, destaca el ambiente "absolutamente exultante" que se respiraba en las calles y la atmósfera festiva que, tras conocer los resultados de las elecciones y la victoria de UPC, se vivió en la plaza Santa Ana de la capital grancanaria, donde ondearon centenares de banderas con las siete estrellas verdes. "Aquello fue una absoluta explosión de libertades", afirma Pita, quien añade que "los que creíamos en la democracia teníamos la legitimidad moral y en Canarias le ganamos el pulso a los que tenían el poder", concluye.

En el éxito de UPC tuvo que ver con el trabajo previo que realizaron en las Islas sus candidatos y sus dirigentes durante la última etapa del franquismo.

Ni lujosos carteles a todo color, ni eslóganes pegadizos. La campaña se hacía barrio a barrio, puerta a puerta y cara a cara. Con mucha imaginación y pocos recursos, UPC logró llevar a cabo el acto más multitudinario de la campaña: un mitin que llenó la grada curva del Estadio Insular de gente que quería escuchar lo que hasta ese momento no había podido escuchar. "Faltaba dinero, pero sobraba ingenio, audacia y ganas", sostiene Meri Pita.

Tras la muerte de Franco la prensa inició una nueva etapa. Empezaron a informar sobre concentraciones en las calles, protestas o elecciones y los periodistas vivieron una transformación en la manera de trabajar, a pesar de que los medios eran muy limitados. El día de los comicios municipales "íbamos corriendo de un colegio electoral a otro", rememora el periodista y fotógrafo Paco González Concepción, "nos daban los primeros resultados en el Gobierno Civil, donde iban apuntando en una pizarra enorme la hora y el porcentaje de votos escrutado, mientras mandábamos las crónicas por teléfono, y hasta las 5 o las 6 de la mañana no se conocía al ganador".

Cuando UPC llegó a la alcaldía de la capital grancanaria y a la oposición del ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife encontró todo por hacer. Desde la socialización del agua de abasto hasta la planificación urbana, pasando por la mejora del alumbrado y el alcantarillado. Las capitales canarias se habían expandido sin control en la década de los sesenta, debido a procesos de migraciones internas, y se produjo el fenómeno de la autoconstrucción sin intervención de los consistorio y sin planeamiento, por lo que, entre otras cosas aquellos nuevos regidores apostaron por la municipalización del suelo ante las grandes carencias de viviendas.

Aquel 3 de abril un total de 7.870 ayuntamientos del país celebraron elecciones y estrenaron colegios, urnas y papeletas, según los datos del Ministerio del Interior. El censo electoral lo formaban 26,59 millones de españoles pero solo votaron 16,6 millones, porque la abstención fue del 37,49%. Casi no hubo votos en blanco, apenas 5.388 (0,03%). Aunque hoy siguen siendo minoría, en 1979 solo 104 mujeres se convirtieron en alcaldesas, lo que suponía un 1%, mientras que hoy en día hay 1.630, con lo que ocupan el 20% de las alcaldías, entre otras las dos principales ciudades, Madrid y Barcelona. Cuarenta años después, los ayuntamientos volverán a celebrar elecciones el próximo 26 de mayo.

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