Entrevista | Salif Sakhanokho Periodista especializado en migraciones

Salif Sakhanokho: «La salida de cayucos es un mal necesario»

Salif Sakhanokho, periodista senegalés especializado en temas migratorios para pressafrik.com, sostiene que si los jóvenes de su país tuvieran la oportunidad de encontrar un trabajo digno, no tendrían la necesidad de subirse a un cayuco. La labor de Sakhanokho ha sido galardonada por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y la Asociación de Periodistas Especializados en Migración y Seguridad.

Salif Sakhanokho durante una conferencia en Casa África.

Salif Sakhanokho durante una conferencia en Casa África. / CEDIDA POR CASA ÁFRICA

Isabel Durán

Isabel Durán

¿Qué factores han impulsado a cientos de senegaleses a abandonar el país?

Se trata de una crisis política vinculada a los juicios contra el líder de la oposición Ousmane Sonko, que ha repercutido en la economía del país. Desde hace dos años, en Senegal se han vivido manifestaciones violentas provocadas por el asunto de Sonko. Se han saqueado tiendas estaciones de servicio y bienes personales y los empresarios se han visto obligados a despedir a parte de su personal. Un pequeño ejemplo de la repercusión en la economía es que el Ministerio del Interior prohibió la circulación de motocicletas la víspera y el día del juicio de Sonko, con lo que los jóvenes que sobreviven conduciendo las motos para transportar pasajeros, conocidas como tiak tiak, han visto limitada su actividad. Además, la policía hace controles aleatorios en las carreteras y los jóvenes se quejan de que les reclaman dinero. Los partidarios de Sonko están perseguidos; algunos han conseguido huir del país, pero más de 1.200 simpatizantes de la oposición y miembros de organizaciones de la sociedad civil están en prisión. En este escenario es complicado encontrar un trabajo decente y muchos han decidido buscar empleo en otros lugares. La opción que se les ofrece es ir a España en cayuco, donde esperan obtener asilo y un trabajo.

¿Cuál es el perfil de las personas que se suben en un cayuco para llegar a Canarias?

Pescadores que se quejan de la falta de pescado; jóvenes que reclaman empleos decentes; mujeres, madres de familia, algunas de las cuales trabajan en la transformación del pescado; y mineros.

¿Cómo se toma la decisión de migrar?

Se hace en secreto y con discreción. La persona que emprende el viaje a veces no se lo cuenta a los familiares. Como mucho se lo comunica al padre, a la madre, a algún hermano o a algún buen amigo. En África evitamos informar a todo el mundo cuando viajamos a Europa, para evitar comentarios.

¿Cuánto tiempo tarda un migrante en ahorrar suficiente dinero para pagar el billete del cayuco?

Depende de la situación financiera de la persona. Algunos ya tienen el dinero y sólo necesitan encontrar un cayuco para pagarlo; y otros piden un préstamo, pero sin decir para qué quieren el dinero. En algunos casos, es la madre la que vende bienes de valor como collares de oro o plata o participa en una tontina, que es una contribución mensual entre las mujeres del barrio o de la casa y cada mes se echa a suertes quien se lleva la suma.

¿Los migrantes son conscientes de los peligros que conlleva la travesía hasta las Islas?

La mayoría están bien informados sobre los peligros, pero son personas que no tienen miedo a nada. Los pescadores manejan el cayuco y conocen el mar, pues nunca han hecho otra cosa que no sea pescar. Son una gran comunidad en Senegal y la actividad se transmite de generación en generación. Algunos jóvenes me han dicho que preferirían morir en el mar antes que ver sufrir a sus padres todos los días, aunque no puedan ayudarles económicamente. Otros señalan que es cuestión de suerte y se plantean que si sus amigos pueden partir, ellos también.

¿Cuál es la situación del sector pesquero en Senegal? ¿Es más rentable fletar un cayuco con migrantes que seguir pescando?

Los pescadores locales ya no pueden faenar por la presencia de pesqueros extranjeros en aguas senegalesas. Algunos de los pescadores con los que he hablado dicen que gastan dinero en gasolina y comida para pasar hasta una semana en el mar en busca de capturas, pero muy a menudo regresan con dos cajas de pescado, mientras que antes volvían con treinta cajas. La falta de pescado les ha llevado a buscar una actividad paralela para sus barcos. Las mafias ganan mucho dinero engañando a los migrantes, pues cada uno paga cerca de 750 euros por el viaje hasta Canarias. Imagínese cuánto ganan por un cayuco en el que suelen viajar cerca de un centenar de pasajeros.

¿Qué repercusiones tiene para el país la salida de cientos de jóvenes?

Es triste ver a tantos jóvenes subirse a un cayuco para ir a Canarias, a pesar de los riesgos. Pero también es triste ver cayucos abandonados en las playas de Dakar con cuerpos sin vida dentro. Actualmente, este fenómeno produce sentimientos encontrados en Senegal. La salida de cayucos es un mal necesario. En todo esto, el Gobierno es el que está en el banquillo y es probable que se note en las elecciones presidenciales de febrero. Hay gente que huye para evitar ir a prisión, aunque algunos mueran durante su viaje.

¿Cómo afecta a la economía del país que tantas personas emigren en un periodo de tiempo tan corto?

Si los jóvenes tuvieran la opción de encontrar un trabajo decente, no se marcharían. Hay lugares en Dakar donde se puede ver a jóvenes reunidos para pedir trabajo, sobre todo en la albañilería. De momento no veo que esto haya afectado a la economía del país, pero el tiempo dirá.

¿Qué mensaje llega a los senegaleses sobre las migraciones a través de los medios de comunicación?

En Senegal tenemos un problema con los medios de comunicación. Hoy en día, cualquiera puede crear un sitio web de noticias con plataformas en las redes sociales y pretender ser periodista. Aunque no tenga la formación ni la experiencia necesarias para dirigir un medio de comunicación. Como consecuencia, a veces se habla de migración de cualquier manera. A veces con información falsa, porque no se toman el tiempo de comprobar los rumores. Y la información falsa viaja rápido. También hay medios como el nuestro –pressafrik.com– que hacen un trabajo serio, dando información correcta y haciendo una labor de concienciación.

¿Cuál es la imagen que se proyecta de Europa?

Europa sigue siendo El Dorado. La gente cree que es más fácil hacerse rico allí que aquí. Lo cual es comprensible por la diferencia de moneda. Diez euros no son nada ahí, pero en África dan hasta para mantener a una familia durante cinco días.

¿Se transmiten fake news sobre la vida de los migrantes en Europa?

Por supuesto que sí. Muy a menudo, los emigrantes son el origen del problema. Durante el covid, los migrantes fueron alojados en hoteles en Canarias y se publicaron fotos en las redes sociales diciendo que el Gobierno español les había dado alojamiento y comida gratis, lo cual está totalmente descontextualizado. También dicen que Europa necesita trabajadores y que nadie se va a quedar en paro cuando llegue a España.

Además de las Islas Canarias, ¿hay más rutas migratorias desde Senegal?

Sí, este año en particular, hemos visto a muchos jóvenes que van a Estados Unidos, a través de Nicaragua. Se suben a un avión en Senegal, hacen escala en Marruecos, Madrid y luego Nicaragua. Desde allí, viajan a Estados Unidos en complicidad con una red.

¿Desde Senegal se hace algo para evitar el flujo de salidas de la población? ¿Qué se podría hacer desde el país para frenar las migraciones irregulares?

El gobierno senegalés ha introducido una serie de medidas para combatir la migración irregular. El año pasado se lanzó la Estrategia Nacional de Lucha contra la Migración Irregular, pero esta iniciativa no ha sido eficaz. Yo creo que la migración irregular es el problema más fácil de resolver en Senegal. Los jóvenes quieren empleos decentes y sólo hay que ser creativo. En Senegal hay muchas oportunidades para crear trabajos en la agricultura y la ganadería, pero todo está politizado. Si no formas parte del bando gobernante, es difícil encontrar trabajo por el nepotismo y la discriminación en la contratación. El Gobierno debería facilitar a los jóvenes que quieren crear su propia empresa la financiación de sus proyectos, pero se pide un montón de documentos a gente que no tiene formación.

¿El proyecto migratorio de los senegaleses incluye la idea de regresar al país?

Para los emigrantes, Europa es solo un lugar donde trabajar y ganar dinero. La prueba es que, una vez en Europa, encuentran trabajo, se hacen cargo de todos los gastos de sus familias y construyen casas de cemento. En cuanto tienen papeles, quieren venir a ver a sus familias, lo que significa que no tienen planes de establecerse en Europa.

Han pasado 17 años desde la llamada crisis de los cayucos. ¿Cuál es la situación de las personas que abandonaron en país en ese momento?

La migración siempre ha tenido ventajas en Senegal. Muchas familias viven hoy gracias a la emigración. A muchos de los que salieron del país durante este periodo les va bien y mantienen a sus familias, pero otros siguen teniendo problemas con sus papeles, están en situación irregular y no pueden regresar a Senegal.

¿Es factible promover la migración legal desde Senegal o la burocracia del país no lo permite?

Es muy posible, pero la gente no conoce este tipo de migración. Incluso los periodistas que trabajamos sobre el terreno nos hemos enterado hace poco. El Gobierno no comunica lo suficiente y cuando surge una oportunidad, se transmite de boca en boca entre los responsables. Así consiguen que los suyos se vayan y el resto de la población ni se entera. El Gobierno debe resolver el problema de las solicitudes de visados en las embajadas, porque quienes se van en cayuco han intentado al menos una vez migrar mediante vías legales, pero siempre se les deniega sistemáticamente por razones poco convincentes. Además, los 80 euros de la tasa de solicitud de visado nunca se devuelve.

¿Cómo afronta la población las próximas elecciones presidenciales?

Por el momento, reina la calma. Extrañamente, no tenemos la impresión de que vaya a haber elecciones presidenciales dentro de dos meses, al contrario que en 2019, cuando había mucha más ansiedad. Sobre el terreno, muchos senegaleses piden a Ousmane Sonko y hay que reconocer que es el único político capaz de organizar una gran movilización sin pagar a la gente para que participe.

¿Cuáles son los escenarios que se pueden presentar después de las elecciones presidenciales?

El pueblo senegalés es suficientemente responsable y maduro. La gente está esperando el ‘día D’ para expresarse en las urnas. Lo que me preocupa es la participación, que temo que baje si Sonko no es candidato. En los sondeos previos, algunos dicen que no votarán si él no es candidato. Sean cuales sean los resultados, serán criticados en los medios de comunicación y en las redes sociales, pero creo que, al final, serán aceptados. Estoy convencido de que se aceptarán sin violencia.

¿Terminará tras las elecciones la crisis política y social que ha llevado a tantos senegaleses a marcharse a Canarias?

Mientras los jóvenes no puedan encontrar un trabajo decente, siempre querrán buscarlo en otra parte. Sin una solución a este problema, nada cambiará después de las elecciones.

Hasta ahora, Francia ha ejercido el poder colonial en Senegal. ¿Teme que otras potencias, como Rusia o China, ocupen su lugar?

La idea de nueva generación e incluso el discurso de ciertos políticos, no es salir de las manos del país colonizador para ponernos en manos de otro Estado. Ha llegado el momento de tener una asociación en la que todos ganen, de tener relaciones basadas en el respeto y de no inmiscuirse en los problemas internos. Cualquier país europeo, asiático o americano que entienda esta filosofía de la juventud africana puede hacer negocios con cualquier país, incluido Senegal.

Senegal es un país rico en recursos naturales. ¿Qué impide su desarrollo?

Hasta ahora se han hecho muchas promesas. Pero como dijo una vez un expresidente senegalés, «las promesas de los políticos solo son vinculantes para quienes las creen». Con la próxima explotación de petróleo y gas, el régimen de Macky Sall ha prometido crear muchos puestos de trabajo para los jóvenes y reducir las facturas de electricidad. Los primeros barriles de petróleo debían entrar en funcionamiento en julio de 2023. Pero, por desgracia, esta promesa no se ha cumplido. La población espera...

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