Entrevista | Joaquín Mañoso Valderrama Arquitecto y urbanista

Joaquín Mañoso: «El reto no es poner equis árboles, es crear ciudades que sean agradables»

Arquitecto y urbanista por la Universidad Politécnica de Madrid, conoce muy bien el urbanismo de España en general y de Canarias en particular, para el que ha trabajado en múltiples proyectos

El arquitecto y urbanista Joaquín Mañoso posa en una azotea del centro de Santa Cruz de Tenerife.jpg

El arquitecto y urbanista Joaquín Mañoso posa en una azotea del centro de Santa Cruz de Tenerife.jpg / Andrés Gutiérrez

Residente en Santa Cruz de Tenerife hace más de 20 años, Enrique Mañoso fue director general de Planeamiento Urbanístico del Ayuntamiento de Madrid (2007-2011) y decano del Colegio Oficial de Arquitectos de Canarias

Las modificaciones a la Ley de Cambio Climático introducidas por la Consejería de Transición Ecológica del Gobierno de Canarias incluyen la exigencia a los 88 municipios de las Islas de contar con al menos un árbol por cada tres habitantes. Como urbanista, ¿qué opina de la medida?

Un árbol cada tres habitantes... Bueno, vale, pero eso no se puede decir así, de forma tan genérica, porque no es lo mismo hablar de un árbol por cada tres habitantes en Berlín o en los Países Bajos –donde, por cierto, el agua no es un problema para regar– que hacerlo en ciudades africanas, en el sur de España o en las Islas, donde las condiciones son muy diferentes. Además, todos los árboles no son iguales. Y hay que mantenerlos. Eso cuesta dinero, mucho dinero. Se necesita una organización enormemente compleja. No se puede imaginar lo enormemente complejo que es organizar todo el sistema de mantenimiento de plazas, jardines, parques... ¿Por qué? La naturaleza, igual que la ciudad, es un organismo vivo. No se trata simplemente de anunciar medidas o leyes. Hay que concretar, desarrollar.

¿Cuál debe ser para usted el objetivo?

Es más una cuestión cualitativa que cuantitativa. El objetivo debe ir más allá de exigir equis cantidad de árboles; el objetivo final, más allá de los grandes principios contenidos en esas normas, es cómo lograr ciudades más agradables. No se trata de otra cosa que de vivir mejor en las ciudades.

Los ayuntamientos empiezan a apostar por planes de infraestructuras verdes, como Santa Cruz de Tenerife. ¿Cómo considera que se deben plantear?

Hablar de infraestructuras verdes no es ni más ni menos que hablar de lo que tradicionalmente se ha llamado parques y jardines. No es ni más ni menos que cómo ordenar, diseñar y configurar la ciudad para lograr una mayor calidad de vida de los ciudadanos que la habitan. Una mayor calidad de vida para todos: niños, mayores, mujeres, funcionarios, militares, visitantes… La ciudad para todos. Y en esa ciudad para todos, además, hay un concepto detrás que es muy importante y que viene más a cuento que nunca, sobre todo después de haber superado una pandemia, que es lo que llamaríamos la ciudad de los cuidados. Es la ciudad adecuada para tener una mejor vida, una vida más confortable, una vida más sana. Y una vida más sana física y mentalmente. Y una vida más social, donde se pueda sociabilizar con mayor naturalidad.

Mariano Hernández Zapata, consejero de Transición Ecológica, hablaba cuando anunció esta medida ya no sólo de un árbol por cada tres habitantes, sino de un mínimo, en el caso de Las Palmas de Gran Canaria –que parece que está menos desarrollada que Santa Cruz–, de diez metros cuadrados de zonas verdes por habitante.

Eso es entrar de lleno en una cuestión que viene planteándose como mínimo desde el siglo XIX y luego, en España, desde la primera ley del suelo moderna, que es la del año 1956, que son los estándares de suelo que son de obligado cumplimiento de cesión obligatoria y, particularmente, los destinados a lo que se ha llamado siempre espacios libres, sean plazas, parques o jardines. El problema es que no es suficiente con contar con estándares, con números, sino que además hay que actuar ejecutándolos y ordenándolos.

"Hay que aspirar a una ciudad de los cuidados, donde se cuide el confort y la salud física y mental"

¿Usted apuesta, entonces, por planes más concretos, más específicos, que tengan en cuenta las particularidades de cada entorno y no una visión tan genérica?

Está muy bien esto de los estándares pero estaría mejor concretar por ejemplo por barrios, porque cada barrio es diferente y cada uno debe tener su diseño. Yo creo que no se puede hablar de un modelo genérico. Lo importante son las unidades mínimas de convivencia, que son los barrios, y cómo cada barrio además tiene su personalidad y sus características, y precisará por tanto unas medidas determinadas. En los barrios más recientes, construidos a partir de los años 70, el problema es que nos encontramos con una cantidad de suelo público que no está correctamente urbanizado. Y luego hay otra cuestión: hay que tener muy en cuenta para qué queremos estos espacios.

Desde esa perspectiva, ¿qué problemas observa en las principales ciudades canarias?

Es realmente sorprendente la cantidad de solares de titularidad pública aquí mismo, en Santa Cruz, que no están desarrollados. Ocurre incluso en zonas muy recientes, como Cabo Llanos, en la capital tinerfeña. Tantos años después de su puesta en marcha, lo que hay ahí son cuatro hierbas y cuatro piedras. En otros casos, si hay algún tipo de desarrollo, no es que brille precisamente por su adecuado diseño. Llama la atención cómo a veces lo que vemos es que no se cuidan los espacios urbanos más allá de los estándares y las normas. Y esto es básico. Un ejemplo son muchos parques infantiles de las Islas, donde apenas encontramos bancos y sombras. Parecen más espacios de tortura, tanto para las madres como para las personas mayores, como para los niños, que otra cosa. Y es habitual. Están tratados muchas veces de una manera residual. Y luego están esos espacios que están literalmente invadidos por las terrazas de restaurantes y bares. Eso es un espacio público. Más allá de la necesidad de la renaturalización de la ciudad o del número de árboles que se necesita; más allá de todo esto y de las leyes y ordenanzas, seguramente habría que apostar más por una cierta calidad del espacio público que se diseña, que no siempre se ha atendido.

"Los árboles se ven en el mejor de los casos como meras plantas de adorno y en el peor, como relleno"

Usted ha trabajado en la planificación de muchos espacios urbanos de España y las Islas. ¿Qué le dice la experiencia?

Hay que pensar en un modelo de ciudad, en un modelo de espacio público que no se quede meramente en el número, en el estándar, en la capacidad. Estuve muchos años como director general de Planeamiento Urbanístico en Madrid. Me tocó liderar el desarrollo de la gran operación ambiental de Madrid Río [un enorme enclave lúdico y cultural paralelo al río Manzanares]. Estas planificaciones necesitan, además de la implementación de estándares, un esfuerzo muy importante para que esos espacios tengan una calidad urbana y, además, estén dotados, den respuesta a necesidades reales de la población. Antes le he comentado un ejemplo muy sencillo: no se debería implantar ningún parque infantil más allá de que sea más o menos interesante en un espacio residual sin bancos suficientes o sin sombras suficientes. Es que no debería ser así porque es un sinsentido. Cada vez que hacemos un parque, cada vez que hacemos una plaza, tenemos que ser conscientes de que a medio y largo plazo supone un compromiso para la ciudad que tiene que mantenerse, que tiene que renovarse. Ojo, no es decir vamos a poner cuatro árboles. Esto es como quien decide comprar un perro al niño. Vale, ¿estás dispuesto a cuidarlo? Ojo, porque come. Ojo, porque va a necesitar que lo limpies. Ojo, se va a poner malo. ¿Estás dispuesto a hacerlo siempre?

Precisamente algunos expertos hablan de que el problema es que se ha mirado a los árboles como si fueran mobiliario, un mero objeto de adorno.

Exacto. Lo comparto plenamente. Se han mirado como si fueran, en el mejor de los casos, meras plantas de adorno, y en el peor, una zona de relleno para salir del paso. Desgraciadamente, los recursos económicos son siempre escasos, no nos engañemos. Entonces, seguramente, eso nos llevará a tener que seleccionar muy bien el tipo de acciones que debemos emprender. Todos los planteamientos requieren estudios específicos y mantenimientos adecuados. Y es decisiva la gestión. Con la gestión no solo del mantenimiento, sino de las estructuras administrativas y técnicas que van a desarrollar esos planeamientos en las administraciones. Es muy importante el adecuado diseño de los departamentos y las estructuras administrativas. Es decir, finalmente, cómo se garantiza que eso que queremos desarrollar o que se ha desarrollado tenga una vida útil, no solamente viable, sino asequible. Y eso tiene que ver con usar las especies adecuadas, diseños adecuados, personal adecuado, no una cosa de serie que te han vendido en no sé dónde, sino que responda a las necesidades de cada sitio.

"Es realmente sorprende la cantidad de solares públicos que no están desarrollados"

Usted habla de tener múltiples factores en cuenta, como por ejemplo la salud general y en especial la mental. Porque el urbanismo también puede contribuir a unas mejores condiciones en ese sentido, ¿no?

Tenemos que aspirar a una ciudad, a un entorno urbano, de los cuidados, donde el confort, la salud física y mental y la capacidad de sociabilizar estén al servicio del ciudadano. Para que se dé cuenta, ya no se trata de que una planta o un parterre esté bien colocado, esté bien elegida la especie. Es que además tienes que tener cuidado porque de pronto te encuentras con una parte muy importante de la población de esa zona que es asmática y se ve afectada por esas especies. Y cuando viene la primavera, pues hay mucho polen y supone un riesgo. Son muchos los factores que se tienen que planificar. Por ejemplo, a la hora de diseñar determinado mobiliario urbano, tienes que tener en cuenta, en cierta zona, que te lo pueden destrozar los skaters. Entonces tendrás que diseñar bancos para evitar que los destrocen.

¿Cree que hace falta pedagogía para involucrar al ciudadano?

Es importantísimo, y de eso creo que desgraciadamente carecemos, poner en marcha en paralelo una auténtica agenda de pedagogía ciudadana. Porque no se trata simplemente de qué bonito queda el árbol en las fotografías, qué bonito es ese jardín vertical... Ante todo hay que avanzar en esa agenda de pedagogía que tiene que ser permanente y que hoy por hoy no está en la calle. La gente en general usa muy mal el mobiliario urbano.

"Hace falta también una auténtica agenda de pedagogía ciudadana"

¿Se olvidaron los urbanistas de estos aspectos a la hora de diseñar espacios urbanos, sí se han tenido en cuenta o los propusieron pero no les hicieron caso?

Nuestro papel es realmente complicado. En realidad no podemos hablar de urbanistas en sentido estricto. Participan infinidad de disciplinas: arquitectos, ingenieros, abogados, ambientalistas, geógrafos, economistas, sociólogos, mediadores, asistentes sociales... Sería suicida intervenir si no tienes un diagnóstico amplio. El problema es cómo coordinar todos estos diagnósticos y conocimientos, y además, por si fuera poco, cómo encajarlos en los marcos legales para que no se anulen en cadena. Nosotros no ordenamos el territorio en un sentido general; ordenamos los usos en función de determinadas necesidades sociales, oportunidades económicas, necesidades materiales, necesidades ambientales... Y hacemos propuestas que tienen que encajar en los objetivos, siempre políticos. Hablar de urbanismo, en un sentido genérico, es hablar de política. Para buscar la calidad del espacio público hay que partir de unas decisiones que no toman los profesionales, sino los políticos.

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