Omayra Cazorla: «No me creo la cómica canaria del momento»
«Me animé a dedicarme al humor porque, realmente, me enamoré de él. Es una herramienta para intervenir desde lo individual hacia lo colectivo», cuenta la humorista

«No me creo la cómica del momento y mucho menos lo he pensando porque si no me lo creo no lo puedo pensar y no pensarlo de forma previa hace que en consecuencia no me lo crea», dice la humorista Omayra Cazorla Barroso (Las Palmas de Gran Canaria, 1988) cuando se le pregunta si es consciente de que actualmente en Canarias, tanto por su número de actuaciones como, por ejemplo, por los más de 375.000 followers que la siguen sólo en Instagram, es la monologuista del momento. «Yo creo de verdad que eso de la humorista canaria del momento no es cierto», añade esta profesional de la interpretación.
Cazorla se inició hace diez años como monologuista tras concluir la carrera de Trabajo Social en la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla).
«Yo me especialicé en marginación y exclusión social pero luego decidí estudiar arte dramático en la Escuela de Actores de Canarias», una decisión que supuso su primer acercamiento al mundo de la interpretación.

Omayra Cazorla. / José Pérez Curbelo
«Me animé a dedicarme al humor porque, realmente, me enamoré de él. Es una herramienta para intervenir desde lo individual hacia lo colectivo», cuenta Cazorla.
Esta treintañera rememora sus inicios y cuenta que todo arrancó «hace 10 años en los bares».
Omayra ya estudiaba tercer año de arte dramático cuando «me lancé a esos locales porque», dice, «nadie iba a venir a tocarme en la puerta de casa» para ofrecerle actuaciones.
Aquella experiencia la lleva a afirmar que en la interpretación «hay que salir al barro. Mezclarte, conocer espacios y ver todo tipo de realidades».
Cazorla Barroso admite que durante sus comienzos no lo tuvo fácil. «Me daba tanta rabia» aquella falta de oportunidades «que me decía a mi misma: por cada cuatro noes habrá un un sí», recuerda la artista.
«El sí no me lo regalaron jamás; lo tuve que ir a buscar yo solita», añade la joven canaria.
«Aterricé en el panorama humorístico canario pisando fuerte», explica quien se define como «feminista de verbo, monologuista de carne».
Así, con su característico estilo grotesco y natural Omayra Cazorla Barroso, pura energía en movimiento, intensidad y pasión, crea sus monólogos de las acciones y situaciones cotidianas que vivimos día a día.
«Yo estoy aquí para todo aquel que quiera conectar conmigo», dice sobre el afecto y las críticas que recibe.

Omayra Cazorla. / José Pérez Curbelo
«Estoy encantada de llegar a todo tipo de público», matiza antes de reflexionar acerca de los motivos que se esconden detrás de que las mujeres cómicas se hayan merendado en el Archipiélago a los intérpretes varones.
«No es cuestión de momentos», argumenta. «El humor no entiende de tiempos», añade esta profesional canaria.
Sus vídeos cargados de espontaneidad la han colocado ya como la humorista canaria con más seguidores en redes sociales, ascendiendo entre Tik Tok y X, además de Instagram, a más de un millón de followers.
«Gracias a las redes sociales me he podido hacer un hueco» en la escena humorística del Archipiélago, responde sobre la importancia que las RRSS como escaparate ha tenido en su proyección profesional.
Volviendo a sus inicios profesionales, Cazorla Barroso admite que el hecho de ser mujer supuso un handicap extra para que se la tomasen en serio. «Por supuesto que sí», dice. «No iba a salir ‘estrellita’».
La cómica canaria admite que en sus monólogos «hay mucho» de ella. «Se trata de muchas capas disfrazadas y otras partes que conectan poco conmigo o con mi forma de ver la realidad, por raro que parezca», explica.
Si algo caracteriza a Omayra Cazorla Barroso es abordar en sus actuaciones y sin ambages su orientación sexual. «Jamás me ha supuesto algún problema; y si ha sido sí, yo no me he enterado», concluye .
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