Enigmas del absentismo laboral

Enigmas del absentismo laboral
José Luis Rivero Ceballos
La economía laboral en Canarias presenta diversas contradicciones que se deben a la singularidad de una pequeña economía insular. El Archipiélago tiene un notable crecimiento del empleo desde la década de los cincuenta, pero mantiene tasas de paro elevadas y distantes del pleno empleo desde principios de los setenta. Este hecho se explica aritméticamente por el considerable aumento de la población activa: cuando el empleo disminuye en fases de recesión económica, la población activa apenas se reduce; sin embargo, en periodos de alto crecimiento económico, el empleo aumenta rápidamente y la tasa de paro desciende, aunque nunca se alcanza el pleno empleo. Curiosamente, la productividad aparente del factor trabajo aumenta en fases de bajo crecimiento y cae en fases de expansión. No conviene mezclar hechos diversos, como absentismo y productividad.
Este ejemplo ilustra cómo los supuestos razonables deben ser contrastados con la estadística disponible, descartando aquellos que no concuerdan con la realidad. En el caso de la oferta de trabajo, contamos con datos estadísticos fiables y homogéneos en la Unión Europea. La situación es diferente en el estudio del absentismo laboral.
Las cifras de absentismo publicadas recientemente resultan enigmáticas. No parece lógico que, en una región con altas tasas de paro, oferta laboral creciente, elevados niveles de rotación y salarios bajos, los trabajadores presenten una alta tendencia a ausentarse del trabajo. Cabría esperar que la evidencia estadística esclareciera las dudas, pero no es así.
La principal fuente de información sobre la oferta de trabajo, la Encuesta de Población Activa (EPA) elaborada por el INE, no publica los resultados de las preguntas relativas a los motivos de ausencia laboral por razones de confidencialidad. Por tanto, la EPA no aporta datos sobre variables relacionadas con el absentismo, ni en sus series ni en los microdatos disponibles. Esta vía no permite avanzar en el análisis.
La segunda fuente, la Encuesta Trimestral de Coste Laboral (ETCL), también del INE, es utilizada por informes como el de Randstad sobre absentismo laboral y el Informe anual sobre absentismo laboral por Incapacidad Laboral Transitoria en Canarias, elaborado por la Mutua de Accidentes de Canarias. Pero la ETCL tiene limitaciones. Excluye actividades como agricultura, ganadería, silvicultura, pesca, Administración pública, defensa, actividades del hogar e instituciones sin ánimo de lucro.
Además, el informe de Randstad no publica la información estadística de la que procede el cálculo de la tasa de absentismo, por lo que se asume su correcta elaboración sin poder verificarla. La tasa de absentismo se define como el porcentaje de horas perdidas por ausencias no retribuidas respecto a las horas efectivas de trabajo. Aunque se puede aproximar este cálculo con los datos publicados por la ETCL, no coincide exactamente con la definición.
Puede construirse un indicador siguiendo las pautas del informe Randstad con información publicada que consiste en calcular las horas no pagadas en función de las horas efectivas más las horas no trabajadas. Los resultados colocan a Canarias muy por debajo de la media nacional, lo que contradice los resultados de los informes citados.
Hay que tener en cuenta que las horas no trabajadas incluyen tanto remuneradas (vacaciones, bajas por incapacidad temporal, permisos, descansos, representación sindical, visitas médicas, exámenes, causas técnicas, horas perdidas por causas no imputables al trabajador) como no remuneradas (conflictividad laboral, absentismo, guarda legal, cierre patronal y otras). Por tanto, se puede calcular un índice relevante, aunque no estrictamente de absentismo.
Otro índice que relaciona las horas efectivas de trabajo más las horas no trabajadas con las horas no trabajadas, muestra que, en el último trimestre de 2025, Asturias presenta el nivel relativo más alto de horas no trabajadas por trabajador y mes, seguida de Canarias y Galicia. Los resultados no permiten ninguna correlación razonable entre estos índices y variables significativas de la economía del trabajo. En Canarias, la evolución del índice revela estabilidad desde 2008 hasta la pandemia, con picos anuales en el tercer trimestre, y una alteración tras la pandemia, seguida de nueva estabilidad, aunque en niveles superiores a los previos a 2020.
Cuestión diferente es la de las bajas por ILT. En enero, Canarias presenta un índice muy alto, sólo superado por Galicia, manteniéndose elevado en distintos trimestres, especialmente por contingencias comunes. Las razones habrá que buscarlas en el sistema sanitario y en la organización del trabajo, en la edad de la población ocupada y en los bajos salarios.
Volviendo al absentismo, la ausencia del trabajo por diversos motivos está vinculada con la motivación y el entorno laboral. Randstad recomienda fomentar un buen clima de trabajo, motivar a los empleados, facilitar la conciliación y horarios flexibles, y ofrecer buena formación.
Así pues, el absentismo hay que situarlo en la realidad empresarial compleja, en la que la capacidad de organización recae en el empresario. Cada empresa tiene características particulares, incluyendo factores idiosincráticos. Esta complejidad y las respuestas empresariales se traducen en la rentabilidad empresarial, que, según el Observatorio del Banco de España y el Colegio Oficial de Registradores de España, es ligeramente superior a la media nacional en Canarias. Por lo tanto, los costes laborales, junto con el sistema fiscal y otras ayudas, han logrado compensar las vulnerabilidades de la economía de las Islas.
Pero, más allá de los aspectos cuantitativos, es importante señalar un grave equívoco conceptual en los informes citados: no puede mezclarse incapacidad laboral transitoria (ILT) con absentismo. Este error se comete desde el planteamiento inicial de los informes citados, tanto al calcular la tasa absoluta de absentismo como la de ILT.
Otro aspecto es el de los costes laborales. La experiencia española en concertación social indica que no conviene trasladar la inflación pasada al futuro mediante incrementos salariales, pero tampoco reducir los salarios reales en momentos de bajo crecimiento, puesto que son parte de la demanda agregada. Los agentes económicos lo saben y tienen suficiente experiencia.
No es momento de mezclar problemas diferentes, de debatir cuestiones carentes de respaldo estadístico o agitar tensiones. Es momento de fomentar un ambiente favorable a la concertación social.
Suscríbete para seguir leyendo
- El Grupo Lopesan proyecta un hotel de mil habitaciones y 300 millones en Meloneras
- La solución al gran atasco de la GC-1 en Telde ya tiene fecha de inicio
- Asesinato en Fuerteventura: Aaron, el joven que descuartizó a su madre, traficaba con medicamentos que robaba en una farmacia
- La Bonoloto deja uno de sus premios más importantes en Gran Canaria
- Llanos de Guinea: la gran bolsa de suelo entre Tamaraceite y Los Giles empieza a definir su futuro
- Un acusado de blanqueo le hace una peineta al juez durante un juicio en Gran Canaria: 'Le pido que mantenga las formas
- Mesa y López, Las Arenas y Guanarteme: el Ayuntamiento rechaza revisar el plan que permite la ampliación
- La familia de Airam revela nuevas pistas sobre su paradero tras casi tres meses desaparecido