Para describir al próximo secretario general de la Casa del Rey, Alfonso Sanz Portolés, que el 30 de septiembre asumirá sus funciones, nada mejor que la película del gran director irlandés John Ford El hombre tranquilo, cuyo actor principal, John Wayne, contribuyó a los dos Oscar que ganó la película en 1952. La serenidad que caracteriza las actividades de Sanz Portolés ha quedado más que demostrada a lo largo de los 18 años que trabaja en la Unidad de Protocolo del Palacio de la Zarzuela. Primero, desde 1993, como segundo jefe y, a partir de 2000, al frente de la jefatura.

Si sumáramos todos los kilómetros que este diplomático ha recorrido en este periodo, probablemente, batiría un récord en número de vueltas a la Tierra. Los miembros de la Familia Real son muy activos en sus desplazamientos por España y el resto del mundo; lo que significa que el equipo de Protocolo, normalmente con su jefe al frente, debe multiplicar esos viajes por dos: el de preparación y el oficial. Si hiciéramos un ejercicio parecido con las invitaciones, felicitaciones y telegramas que cada año salen de la Casa Real, y con las personas que asisten a los actos y recepciones, aquí y en el extranjero, de los Reyes, los Príncipe de Asturias y las infantas doña Elena y doña Cristina, la cifra rondaría el millón.

Sanz Portolés desarrolla toda esta intensa actividad sin dar un paso más rápido que otro. El hombre tranquilo ve las soluciones y no se desborda por los problemas. Convierte las normas protocolarias en el arte para que las instituciones y las personas tengan su adecuado protagonismo, siguiendo el Real Decreto de 4 de agosto de 1983 que establece el Ordenamiento de Precedencias en España.

A lo largo de casi dos décadas, ha logrado integrar las actividades de la Corona en la imagen política y administrativa de la Nación: el "Estado social y democrático de Derecho, bajo la forma política de Monarquía parlamentaria", según el citado decreto, y su articulación con las 17 comunidades autónomas en el conjunto de España. Un entrenamiento adecuado para ser el nuevo secretario general de la Casa del Rey a las órdenes directas de Rafael Spottorno, que también asumirá su nuevo cargo, jefe de la Casa, dentro de dos semanas.

El tándem Spottorno-Sanz Portolés está bien engrasado porque ambos trabajaron juntos en el gabinete de los ministros de Asuntos Exteriores Francisco Fernández Ordóñez y Javier Solana, entre 1987 y 1992, siendo Spottorno el director y Sanz, el director adjunto. Más tarde, en el monte de El Pardo, formaron parte del organigrama de la Casa del Rey durante diez años. Por lo tanto, Spottorno, secretario general entre 1993 y finales de 2002, vuelve a la Casa y Sanz Portolés continúa. Un equipo sólido y seguro para la futura etapa de la Jefatura del Estado, en momentos de agitación y crisis. Quizás Don Juan Carlos, a la hora de decidir estos nombramientos claves, ha seguido la máxima ignaciana -en tiempos de tribulación, no hacer mudanza- y ha apostado por la continuidad.

Además de con El hombre tranquilo, el nombre de Sanz Portolés también se puede relacionar con otra película de gran éxito: La lista de Schindler, en la que su director, Steven Spielberg, refleja la peripecia del empresario alemán Oskar Schindler, que, a partir de 1939, salvó a un millar de judíos polacos de la persecución y exterminio, ordenados por Hitler. Años más tarde, el diplomático español Ángel Sanz Briz, tío de Alfonso, destinado en la Embajada de España en Budapest, durante la Segunda Guerra Mundial, ayudó a más judíos -en este caso, húngaros- a escapar del Holocausto nazi, concediendo unos cinco mil visados, incluso a los que no acreditaban su origen sefardí.

Es fácil entender así la vocación por el servicio al Estado, sus ciudadanos y las relaciones internacionales de Sanz Portolés, nacido en San Sebastián hace 55 años, pero criado en Zaragoza como su tío, llamado "el Schindler español". Su sobrino es discreto, sin asumir protagonismo ni reclamar reconocimiento de méritos. Como Ángel Sanz Briz, cuyas proezas, con las que puso en riesgo su vida, han sido valoradas sólo años después de su fallecimiento, en 1980.

Sanz Portolés, futuro secretario general de la Casa del Rey, ahora ya no tendrá que multiplicar los viajes por dos. Así, al menos, dispondrá de más tiempo para seguir estudiando la trayectoria diplomática de su tío.