El expresident de la Generalitat Francisco Camps ha declarado ante el jurado que el proceso que comenzó hace casi tres años y que le ha llevado a enfrentarse a un jurado acusado de un delito de cohecho pasivo es consecuencia de un "terrible montaje" y de un "ataque político muy importante".

Camps se ha expresado así en el juicio que se sigue contra él preguntado por su abogado por las llamadas que realizó al sastre José Tomás cuando éste prestaba declaración ante la policía.

El expresident ha explicado que llamó al sastre cuando se enteró de que un diario iba a publicar que había recibido trajes de la trama Gürtel por valor de 30.000 euros.

Según ha declarado, el sastre le dijo que estuviera "tranquilo" porque "había pagado" y le explicó que le habían "llamado desde la Fiscalía" para ser interrogado y para preguntarle "si hacía trajes a personas importantes" y si le habían pagado trajes de Camps.

El exjefe del Consell ha asegurado que consiguió "parar" la publicación de la información en el diario, si bien el día siguiente le comunicaron "que iban a publicar esa noticia" porque "tenían centenares de grabaciones que iban a ir saliendo y que iba a ser un ataque político muy importante".

En ese momento, Camps afirma que volvió a llamar al sastre y que lo hizo reiteradas veces porque se encontraba circulando en un coche por la autopista A-7, donde hay "muy mala cobertura".

El "retrato" austero de Camps y cinco horas de declaración marcan la jornada

El austero "retrato" de Francisco Camps que ha realizado su letrado, Javier Boix, y su declaración ante el jurado, que se ha prolongado durante casi cinco horas, ha marcado la segunda jornada del conocido como "juicio de los trajes".

En su alegato inicial, Boix ha explicado que el expresident de la Generalitat fue calificado de "racanillo" o "curita" por personas que aparecen en el sumario del caso y ha defendido que suele evitar el uso de tarjetas de crédito y pedir facturas para evitar que se considere que carga determinados gastos al erario público.

Si bien la exposición de la fiscal anticorrupción, la primera de la jornada, ha resultado cercana y didáctica, contribuyendo a aclarar el funcionamiento del proceso, ha sido la del defensor de Camps la de mayor repercusión en medios de comunicación y redes sociales.

En su interés por "retratar" determinados aspectos de la imagen y comportamiento de su defendido, y restar importancia a las acusaciones que pesan sobre él, Boix se ha referido a determinados apelativos empleados para referirse a él que fueron empleados en conversaciones telefónicas intervenidas.

Así, ha llamado la atención sobre diversos pasajes del sumario por considerarlos "ridículos" como el supuesto regalo a Camps de una "chaqueta fantasía" que, a su juicio, no iba a usar el expresident "como si fuese a tocar el saxo".

Boix también ha protagonizado otra de las anécdotas de la jornada, al ser el único letrado que se ha expresado en valenciano durante la jornada matinal de juicio, gesto que ha repetido su defendido por la tarde al responder a sus preguntas.

Aunque sólo han sido unas frases, las palabras en valenciano de Camps han movido al presidente de la sala, Juan Climent, a proponer un traductor si se considerase necesario.

Tras un receso de una hora y media, Camps ha ocupado el centro de la sala de vistas, espacio reservado para las declaraciones, alrededor de las 15.30 horas y con gesto aparentemente relajado y tranquilo.

Sus gestos y compostura han sido distendidos durante toda la jornada, y al contrario que el ex secretario general del PPCV Ricardo Costa, también acusado de cohecho en esta causa, ha participado en numerosas conversaciones durante los recesos, ha sonreído e incluso ha mantenido conversaciones con allegados desde teléfonos móviles que le han pasado los simpatizantes que hoy han ocupado la sala de vistas.

Esta aparente relajación ha dado paso a cierto ímpetu a la hora de declarar, momento en el que Camps ha mantenido una posición firme, replicante y minuciosa, con constantes gestos y miradas al jurado.

El juez Climent le ha reprendido hasta en cinco ocasiones para pedirle silencio, y en otras tantas Camps se ha disculpado por haberse "entusiasmado en la respuesta", como ha reconocido en una ocasión.

Pese a haberse negado a responder las preguntas de la acusación popular, Camps ha realizado algunos gestos de desacuerdo dirigidos al jurado a las cuestiones planteadas por el letrado Virgilio Latorre.

Este momento de la tarde ha resultado soporífero para los asistentes, puesto que en la sala el jurado debía comprobar cada documento al que Latorre hacía referencia y nadie respondía sus preguntas.

Solo en el último tramo de esta declaración ha "remontado" el interés, cuando se ha escuchado en la sala por primera vez la conversación telefónica en la que Camps llama a Álvaro Pérez, conocido como "el Bigotes", "amiguito del alma" y le dice: "Te quiero un huevo".

La segunda sesión del juicio ha sido seguida por una veintena de periodistas en el interior de la sala y una cantidad similar de público que, sin embargo, se ha reducido considerablemente por la tarde.

La sesión ha contado incluso con un particular "dibujante" que, sentado en el banco de la prensa y al estilo cinematográfico, ha tratado de recoger en papel la escena del juicio, aunque no ha podido superar los alegatos de las partes en la sesión matutina, se ha dormido y ha optado por abandonar la sala en el primer receso.