El presidente del Senado, Pío García-Escudero, ha traslado al Rey en su primer encuentro en el Palacio de la Zarzuela la "necesidad de adaptar" esta Cámara para que cumpla su función de "representación territorial". "Por mí no va a quedar", ha prometido.

García-Escudero, que ha seguido al presidente del Congreso, Jesús Posada, en la tradicional cita con Don Juan Carlos en la apertura de las legislaturas, ha reconocido que la reforma del Senado es un asunto pendiente desde al menos 1994, cuando se planteó el primer cambio profundo de su reglamento.

Después de lamentar que el ensayo de reforma planteado entre 1996 y 1998 --con el primer gobierno del PP-- no concitara el acuerdo de los grupos, García-Escudero ha recordado que la Cámara Alta ha sido estos 30 años "fiel" a la Constitución a pesar de que ésta naciera cuando los constituyentes no sabían qué desarrollo tendría el Estado de las Autonomías. De ahí que, pasado el tiempo, el Senado "sea susceptible de una mejora".

En este punto ha resaltado el interés mostrado por Don Juan Carlos, de quien García-Escudero ha destacado su "conocimiento profundo" de la cámara, por saber qué papel jugará el Senado en la X Legislatura y la "perspectiva de una posible reforma".

García-Escudero ha subrayado que es el Congreso el encargado de canalizar la totalidad del proceso de investidura del próximo presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Además, ha reiterado su apuesta --expresando su coincidencia con el presidente de la Cámara Baja, Jesús Posada-- de que la crisis precisa del diálogo de todos los grupos y de austeridad en el gasto.