Los efectivos de la Guardia Civil y la Gendarmería marroquí que se encargan de custodiar el perímetro fronterizo de Ceuta en su extremo sur, donde se encuentra la frontera del Tarajal, han impedido este lunes la entrada en la ciudad española de "más de un centener" de inmigrantes subsaharianos en sendas intervenciones a las 7.00 y a las 7.30 horas, según han detallado fuentes de la Benemérita local a Europa Press.

La visita a Ceuta del director adjunto operativo del Instituto Armado, el general Cándido Cardiel, marcó este verano un punto de inflexión en lo que a la colaboración del Reino alauita con las Fuerzas de Seguridad españolas para el control de la presión migratoria se refiere.

Aunque sigue sin aceptar la devolución inmediata de los indocumentados que parten de su territorio, el país vecino reforzó su presencia policial en las aguas y el litoral de la Bahía Sur, por donde se producen la práctica totalidad de los intentos de entradas irregulares en España.

Así se logró contener el goteo casi diario de subsaharianos, que, a nado o bordeando la carrera el espigón fronterizo aprovechando la marea baja, venía registrándose desde la última semana de mayo, permeabilidad que mantiene desde entonces la ocupación en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) local por encima de las 700 personas, un 35% superior a su límite funcional operativo.

Organizaciones no gubernamentales marroquíes como el Grupo Antiracista de Defensa y Acompañamiento de Migrantes y Extranjeros (GADEM) han denunciado a través de diferentes comunicados de prensa este invierno la actuación de los agentes españoles y marroquíes como "cómplices de la violencia contra los emigrantes".

Según sus datos, en las intervenciones de los días 25 de octubre y 3 de noviembre de este mismo año, en las que se frustró la entrada en Ceuta de dos grupos de 90 y 60 subsaharianos, respectivamente, "entre 10 y 15 personas" murieron por ahogamiento durante el intento.