El portavoz de la Unión Sindical de Controladores Aéreos (USCA), Javier Zanón, ha acusado hoy al Gobierno español saliente de provocar "de manera orquestada" el cierre del espacio aéreo en diciembre de 2010, cuando ha asegurado que "nadie abandonó su puesto de trabajo".

Zanón, que ha viajado a Gran Canaria para evaluar la marcha de varias medidas que se están aplicando para probar la utilidad de un llamado "Plan Canarias de Excelencia" que promueve su organización como forma de rentabilizar mejor los medios del control aéreo en las Islas, ha dicho que los responsables del Ejecutivo manipularon datos y utilizaron "medias verdades" contra los profesionales del sector.

Algo que USCA pretende demostrar en el proceso judicial que se sigue en relación al cierre del espacio aéreo, donde el sindicato pretende demostrar con pruebas, según Zanón, que desde el Ejecutivo "fueron cambiando sistemáticamente las leyes y aún así no les salía, y que tuvieron que provocar y cerrar un espacio aéreo, y llegar a un estado de alarma, para responsabilizar a los controladores aéreos".

Cuando "los controladores aéreos no fuimos partícipes, los controladores aéreos estaban en los centros de control, nadie abandonó su puesto de trabajo", ha insistido el portavoz de USCA.

Éste ha expresado su confianza en que la situación de la navegación aérea en España, que ha opinado que está en una situación de "desprestigio absoluto", tanto porque se ha degradado la seguridad del servicio como porque ha crecido la cantidad de demoras, "que han ido a más sistemáticamente" hasta afectar a un 40 % de los vuelos, se resuelva con un cambio de gestores en AENA.

Un cambio de gestores que ha dicho espera contribuya a se contrate a cien controladores de la nueva hornada que están preparados y que están en el paro pese a que faltan profesionales para atender las necesidades del sector, según ha sostenido.

Añadiendo que ese cambio de gestores hará posible que, como ha ocurrido en Canarias con los trabajos de definición del llamado Plan de Excelencia, se puedan acordar entre directivos y personal medidas que rentabilicen más los medios disponibles, como la aplicación de turnos laborales más flexibles o cambios en los tamaños de los equipos, que den mejores resultados sin hacer inversión alguna.