Siete mineros que han permanecido encerrados en dos pozos asturianos desde hace cincuenta días han salido hoy a la superficie y otros diez compañeros han decidido tomar su relevo e iniciar un nuevo enclaustramiento.

Entre vítores de cientos de personas han salido sobre las seis de la tarde, primero los tres mineros encerrados en el pozo Santiago, en el municipio de Aller, y dos horas después los cuatro del pozo Candín, en el de Langreo.

A este pozo langreano han bajado para comenzar un encierro indefinido cuatro mineros, mientras que seis lo han hecho también al pozo Nicolasa, en Ablaña (Mieres).

De los seis que han entrado hoy en el Nicolasa, tres trabajan en este pozo y los otros tres en el Montsacro, de Morcín.

El encierro en pozos asturianos comenzó el 28 de mayo, días después de iniciada la huelga en el sector minero y cuando ya otros siete trabajadores se habían encerrado en una mina berciana -en Santa Cruz del Sil (León), que salieron el pasado día 11, tras 52 jornadas en la mina, y que también han sido relevados por compañeros.

La huelga comenzó los días 23 y 24 de mayo y 30 y 31 de ese mes, momento en el que devino indefinida, para protestar por el recorte al carbón en los Presupuestos estatales.

"La lucha continúa porque hay compañeros encerrados", ha dicho el delegado del pozo Candín, Manuel Robles, de SOMA-UGT, para realzar que nuevos compañeros seguirán con el encierro.

Robles ha destacado el valor, esfuerzo y dedicación de sus cuatro compañeros mineros.

El secretario general de SOMA-UGT, José Ángel Fernández Villa, en el pozo allerense de Santiago ha afirmado que los mineros encerrados cincuenta días "son un referente en el movimiento obrero", tras haber estado "cincuenta días a seiscientos metros de profundidad".