Las antaño festivas noches de arranque de campaña electoral, en las que los simpatizantes abarrotaban las calles en busca del mejor rincón donde pegar el cartel, se han convertido con el tiempo en una fiesta menos concurrida, en la que la cola y las escobas han dado paso a las "tabletas" y mensajes en internet.

Esta noche, cuando los partidos den el pistoletazo de salida a su campaña para los comicios vascos y gallegos del 21 de octubre, será internet -y no tanto las calles- el medio que aglutine el tráfico de lemas, carteles y peticiones de voto, a diferencia de lo que sucedía en las primeras convocatorias democráticas.

En aquella época, recuerda con nostalgia el senador del PNV Iñaki Anasagasti, las noches de arranque de campaña eran momentos de ilusión en las que participaba el partido al completo y en las que las calles se convertían en un "zafarrancho de combate", con caravanas de coches repletas de carteles, ciudadanos expectantes y militantes que peleaban por un hueco para su cartel.

"Ahora, para preparar el arranque, trabajan más las agencias que los partidos, y todo gira en torno al candidato con la idea de que su discurso se cuele en televisión", reflexiona el histórico del PNV en una conversación con EFE.

Y si antaño la ilusión era reunir a cuanta más gente mejor, ahora los partidos preparan sorpresas tecnológicas para sus citas de esta noche -muchas de ellas en hoteles o locales cerrados-, y prueban a estas horas los mandos a distancia con los que los cabezas de cartel activarán las pantallas en las que proyectarán una imagen con la que pedir el voto por primera vez.

Las formaciones ya no piensan en el reparto de globos y caramelos, sino en difundir mensajes en redes sociales y en mimar como nunca a los medios de comunicación, a los que ofrecerán la señal realizada de los discursos de sus candidatos, colgados además en sus webs. Y habrá luces y sorpresas lo más vistosas posible para que el mensaje impacte en televisión.

Por ejemplo, los días más intensos del candidato del PP a lehendakari, Antonio Basagoiti, comenzarán en la terraza bilbaína del Paraninfo de la Universidad del País Vasco (UPV), donde él mismo, con un pulsador, activará la pantalla luminosa que descubrirá el lema popular.

En un evento similar, el socialista gallego Pachi Vázquez pedirá el voto activando un panel a través de su tableta en la plaza del Emigrante de Vigo, en un acto en el que no habrá ni rastro de los ritos tradicionales de inicio de campaña.

El catedrático de Opinión Pública de la Universidad Complutense de Madrid Fermín Bouza explica a EFE que desde que se celebraron las primeras elecciones -en 1980 en Euskadi y en 1981 en Galicia- la vinculación de la ciudadanía con la política se ha vuelto más débil, en parte porque ha disminuido la radicalidad en los partidos. "La rutina y la suavidad aleja a la gente, que quiere más emociones", dice.

Y ahora, explica el catedrático, las formaciones buscan la vía mediática, que es la que da votos, y los mítines sirven de excusa para poder llegar a los informativos de las televisiones. "La realidad física de los mítines ha perdido importancia, cuando antes un mismo ciudadano escuchaba a varios candidatos".

En parte, apunta, esa búsqueda de lo impactante está influida por las grandes campañas norteamericanas en las que se agotan todos los recursos para dar sensación de fuerza y arrastrar votos.

El diputado del PP Leopoldo Barrera, que ha participado en todas las autonómicas de su tierra, recuerda que la movilización ciudadana de los primeros años era muy superior a la de ahora, algo que en su opinión significa que "hoy la democracia tiene algo más de rutina y reiteración" pero porque "ha triunfado en la sociedad".

Al recordar aquellos tiempos, a Barreda le invade la nostalgia justa, la de "la edad", y le vienen a la memoria las calles llenas de gente, los sonidos de los coches con su megafonía, o las banderolas y carteles cuya colocación ahora está o muy regulada o prohibida.

"Pero hay que adaptarse a los tiempos, y ahora dedicamos muchos más esfuerzos a Internet y a las redes sociales", sostiene Barreda.

Pese a ello, también hay formaciones como el Bloque Nacionalista Galego (BNG) que, según el exconselleiro gallego Alfredo Suárez Canal, se resisten a aparcar de la campaña los elementos clásicos y siguen dando mucho valor a los militantes, aunque en los tiempos que corren las pegadas de carteles sean virtuales.

"Nosotros nos reunimos en los sitios tradicionales, y nuestros militantes siguen siendo el soporte fundamental de la campaña porque reparten la propaganda y soportan buena parte de la intendencia", dice a EFE.

Pero aunque la gente, como apunta Iñaki Anasagasti, ya no esté "loca por votar" ni los militantes tengan tanto trabajo de "ensobrar y hacer llamadas telefónicas", los partidos siguen sosteniendo que cada época tiene lo suyo y que la noche que arranca hoy en Euskadi y Galicia es una de las más emocionantes que ofrece la democracia.