Iñaki Urdangarin está viviendo uno de los momentos más difíciles de su vida. Ansioso de que finalice el proceso judicial por el que está imputado desde finales del 2011 por un presunto delito de corrupción, en el marco del caso Nóos, el Duque de Palma encontró recientemente amparo en una iglesa.

Urdangarin acudió a misa en una iglesia cercana a la estación de Baqueira Beret con su hijo, justos antes de la delcaración de este sábado. El juez instructor, José Castro, citó a declarar al Duque de Palma el 25 de febrero del año pasado y lo ha citado de nuevo para este sábado 23 de febrero.

El marido de la Infanta Cristina ha buscado apoyo y consuelo en la fe cristiana. Con semblante muy serio y luciendo ya su habitual delgadez, aprovechó para rezar durante unos minutos, encomendándose a Dios quizá para pedir una resolución judicial favorable.

Una vez finalizada la ceremonia, padre e hijo abandonaron la iglesia y el Duque de Palma aprovechó para saludar a numerosos conocidos con los que conversó animadamente.