El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha evitado este miércoles citar expresamente el llamado 'caso Bárcenas' ante la plana mayor de su partido y se ha limitado a decir que en "todas partes hay malas hierbas" pero en España las instituciones "están sanas". Además, ha dicho que luchará para evitar que España se convierta en un país "inhabitable" en el que se aplaude que se produzcan "acusaciones sin pruebas".

"No quiero, y lucharé por que eso sea así, que España se convierta en un país inhabitable, por que se aplaudan las acusaciones sin pruebas. Esas acusaciones sin pruebas causan daños que ni la rectificación podrá reparar porque ya son irreparables", ha declarado Rajoy en la reunión de la Junta Directiva Nacional del PP, una cita que ha contado con la ausencia de destacados 'barones' como Alberto Núñez Feijóo, José Antonio Monago, José Ramón Bauzá, Juan Vicente Herrera, Antonio Basagoiti y Esperanza Aguirre.

En su discurso, que los medios han podido seguir en abierto a través de una televisión de plasma instalada en la sala de prensa del PP, el jefe del Ejecutivo ha criticado que se pretenda "generalizar la conductas indeseables de algunos" a todos los políticos, algo que ha calificado de "injusto", ya que, según ha subrayado, "la inmensa mayoría de responsables públicos sirven al país honradamente".

Tras asegurar que toda corrupción es "inaceptable" y que hay que "perseguirla", ha subrayado que cuando el PP ha tenido conocimiento de irregularidades "demostradas", ha actuado con "un nivel de exigencia que nadie ha igualado". Según ha añadido, el resto corresponde a la administración de Justicia y su formación está "colaborando" con ella.

A renglón seguido, Rajoy ha señalado que también tienen que poner medios para evitar que se produzcan comportamientos reprobables y ha recordado que en el Debate sobre el estado de la Nación anunció un amplio paquete legislativo. "Tenemos que dejar las cosas mucho mejor de lo que están. Es un reto para el PP", ha apostillado, para invitar a los demás partidos a que se sumen a las medidas contra la corrupción de manera que esta lacra sea "simplemente historia" en España.

Rajoy, que ha definido la política como "una actividad noble y digna", ha rechazado de plano que se pueda decir que en España haya un "estado generalizado de corrupción". "No es verdad, es una insidia", ha resaltado, para añadir que "las excepciones son representativas solo de sí mismas", como "en todas partes donde brotan malas hierbas".

Así, ha subrayado que España es un país "limpio", sus instituciones están "sanas" y la inmensa mayoría de los cargos públicos sirven al país "honradamente". Por eso, ha dicho que luchará para impedir que España se convierta en un país en el que se aplauden las "acusaciones sin pruebas". "No se trata de trivializar y olvidar, pero se trata de actuar con mesura, equilibrio y sensatez", ha agregado.