El doctor Simón Viñals, encargado de la asistencia médica en la fiesta de Halloween en el Madrid Arena del pasado 1 de noviembre, ha incurrido en contradicciones sobre los medios humanos y materiales que había en la enfermería durante el evento.

Así lo han indicado los letrados de dos de las víctimas tras la comparecencia durante tres horas y media de Simón Viñals como imputado ante el titular del Juzgado de Instrucción número 51 de Madrid, Eduardo López-Palop, que investiga la muerte de cinco jóvenes en una avalancha humana en el Madrid Arena.

Abdón Núñez, el abogado de la familia de Belén Langdon, una de las víctimas, ha señalado que Viñals ha faltado a la verdad porque en la comisión de investigación sobre estos sucesos en el Ayuntamiento de Madrid dijo que en el botiquín había dos enfermeras y un desfibrilador, mientras que en su declaración judicial ha reconocido que había un auxiliar sanitario y ha quedado probado que no había desfibrilador.

"No hay ni un solo documento" que pruebe que había un desfibrilador en el botiquín, según Núñez, quien ha precisado que en las imágenes de la enfermería la noche de los hechos se ve a un técnico que desplaza corriendo a una ambulancia y tarda unos trece minutos desde que entran las niñas hasta que vuelve con un desfibrilador.

La noche del 1 de noviembre solo estaban en la enfermería los doctores Simón y Carlos Viñals y un auxiliar sanitario, ha detallado Felipe Moreno, el abogado de la familia de Rocío Oña, otra de las víctimas.

Viñals ha explicado que, aunque tres de las víctimas de la tragedia llegaron muertas a la enfermería, se les practicó la reanimación cardiopulmonar durante veinte minutos.

Asegura que puede ejercer su profesión

El facultativo ha manifestado que el informe del supervisor de guardia del Samur, Antonio San Juan, en el que afirma que se encontró a tres jóvenes en parada cardiorrespiratoria sin atender, es "falso".

Viñals ha subrayado que puede ejercer perfectamente la profesión médica y que está pendiente de que su asesor fiscal le diga si tiene que tributar o no.

También ha reconocido que tenía un contrato verbal con el promotor del evento, Miguel Ángel Flores, por el que cobraba 1.920 euros en efectivo.

En opinión del encargado de la asistencia médica del Madrid Arena, la dotación de la enfermería era la "adecuada" para un evento de 7.000 personas, pero no para las casi 20.000 que asistieron a la fiesta de Halloween celebrada en el pabellón.

Tanto Núñez como Moreno han coincidido en resaltar que los medios humanos y materiales de la enfermería eran "totalmente insuficientes" para garantizar la seguridad de las personas que había en el Madrid Arena.

Además, han estimado que ninguno de los dos médicos que había en la enfermería tenía los conocimientos técnicos "suficientes" para hacer frente a la situación, ya que ninguno puede acreditar "un máster en emergencias", aunque Viñals sea el "inventor del Samur".

Moreno ha destacado que Viñals ha intentado exculparse afirmando que todo había sido organizado de forma correcta, pero ha puesto de relieve una serie de "fallos que denotan su falta de profesionalidad en la prestación de sus servicios a las lesionadas".

Las acusaciones particulares del caso Madrid Arena consideran que la actuación de los doctores Simón y Carlos Viñals va más allá de una negligencia profesional y raya en la omisión del deber de socorro.

La declaración judicial como imputado de Carlos Viñals, prevista para hoy, ha sido aplazada, mientras que mañana comparecerá ante el juez del caso Madrid Arena en calidad de imputado el responsable de Madrid Espacios y Congresos en el evento en el momento de los hechos, José Ruiz Ayuso.