La radiografía de la corrupción que ha presentado hoy Transparencia Internacional España (TIE) señala a los partidos políticos como foco de una patología que los españoles perciben como importante, que ha empeorado en los últimos años y contra la cual creen que es estéril luchar.

"La trascendencia del problema está en la clase política, hay algo enfermo en ese escenario, algo patológico que tenemos que sajar", ha advertido el abogado y miembro del Comité de Dirección de TIE, Jesús Sánchez Lambás.

Con una puntuación de 4,4 sobre 5, los partidos son vistos en España como el sector más afectado por la corrupción, por delante de los otros once evaluados: sector privado y empresa (3,3), Parlamento (3,9), medios de comunicación (3,2), Policía (3,1), sistema judicial (3,5), funcionarios públicos (3,3), sistema educativo (2,1) ejército (2,6), ONG (2,4), organismos religiosos (3,1) y sistema de salud (2,3).

El jurista y también directivo de TIE Antonio Garrigues Walker cree que, aunque la transparencia no es el "remedio absoluto" contra la corrupción, "cuanta más transparencia hay, la corrupción es más difícil", y por eso sostiene que el estamento político tiene que renunciar a la opacidad financiera.

"No hay motivo alguno para que los partidos políticos tengan opacidad financiera", ha defendido Garrigues, para quien el problema de la corrupción en España es perfectamente "atacable".

A ese respecto, el Barómetro Global de la Corrupción 2013 de Transparencia Internacional, que ha medido la percepción del nivel de corrupción que tienen los ciudadanos de 107 países, a través de 114.000 encuestas, refleja que España está en el promedio europeo y que hay países cercanos, como Italia, que están "claramente peor".

Para el presidente de TIE, Jesús Lizcano, las "listas abiertas e informadas del currículum de los candidatos" también resultarían útiles para atajar la corrupción política, aunque, a su juicio, "los partidos deberían ser los primeros en eliminar de sus listas a los imputados o investigados por corrupción".

El informe presentado hoy, la radiografía mundial más amplia sobre la corrupción hecha hasta ahora, muestra también cómo la inmensa mayoría de los españoles piensan que se ha incrementado la corrupción en España en los últimos dos años -el 66 % considera que ha empeorado y un 29 % cree que no ha variado-, una sensación compartida con la mayoría de los países.

En relación con Europa, España es el cuarto país que más cree que ha aumentado este problema, por detrás de Portugal, Francia y Chipre. Para Manuel Villoria, el cuarto directivo de TIE y catedrático de Ciencia Política y de la Administración, españoles y portugueses tienden a creer que hay más corrupción de la que realmente hay en sus países.

"Somos muy depresivos en este aspecto y tenemos una visión muy crítica, quizá exagerada, de la corrupción que tenemos", ha apuntado.

Para TIE es relevante otro dato: que España esté entre los países del mundo donde se pagan menos sobornos, según el informe.

Junto a Dinamarca, donde dicen pagarlos el 1 %, España es de las naciones más limpias en ese sentido, con un 2 % de ciudadanos que dicen haberlos pagado, mientras que en Reino Unido el porcentaje llega al 5 %, y en EEUU al 7 %.

El escaso pago de sobornos vuelve a incidir en la peculiaridad española de que la corrupción no es administrativa, de los funcionarios, sino del ámbito político.

Además el 66 % de los españoles cree que el país está gobernado por "unos pocos que controlan los grandes intereses", es decir, que piensan que los grandes intereses, las grandes corporaciones y los grandes lobbies son los que les gobiernan, lo que abunda en el problema de los partidos políticos.

Otro de los parámetros evaluados, el de cómo de eficaz creen los ciudadanos que es su gobierno en la lucha contra la corrupción, muestra una vez más a los españoles "bastante críticos", ya que para el 72 % es ineficaz y sólo el 9 % cree que es eficaz el gobierno en la lucha contra la corrupción.

Ante todo esto, sólo el 60 % de los españoles cree que podría hacer algo -frente al 85 % de los portugueses-, como firmar una petición o ir a una manifestación.

No obstante, el 72 % está convencido de que si conociera un caso de corrupción y lo denunciase no serviría para nada, lo que para Villoria "es lo más triste del informe, lo más demoledor, esa sensación de derrota comparativamente con Europa".