El cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, deja la presidencia de la Conferencia Episcopal Española (CEE) tras cumplir el máximo de mandatos consecutivos, aparecer en ocasiones en las listas de "papables" y defender siempre a ultranza los valores de la familia católica más tradicional.

Nacido en 1936, presentó la renuncia al Papa como arzobispo al cumplir los 75 años, pero ha permanecido tres años más a la espera del cambio.

Este gallego de Villalba (Lugo) ha defendido ante gobiernos de izquierdas y derechas el contundente rechazo de la Iglesia católica al matrimonio homosexual -participó en una manifestación de protesta-, al aborto y a que la familia sea "maltratada" con o sin crisis económica.

Rouco se despidió ayer con el discurso inaugural de la CIII Asamblea Plenaria de la CEE, que hoy elegirá a su sucesor, alertando sobre la amenaza de "posibles rupturas insolidarias" de España, en alusión al separatismo.

Él, que ha presidido con entusiasmo las Fiestas anuales de la Familia en la madrileña plaza de Colón, tampoco se ha olvidado de lamentar la "crisis profunda" del matrimonio y la familia.

Ordenado sacerdote en Salamanca en 1959 y nombrado cardenal en 1998, Rouco realizó los estudios sacerdotales en el Seminario de Mondoñedo (Lugo) y continuó los de Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca.

Después se trasladó a Múnich (Alemania), donde estudió Derecho y Teología; posteriormente se doctoró en Derecho Canónico.

Sus conocimientos de la realidad latinoamericana (sus padres emigraron a Cuba), sus cuatro mandatos de tres años al frente de la CEE, su preparación teológica, canónica e intelectual y su conocimiento de idiomas lo han situado en las "quinielas" de posibles papas, pero sin llegar a ocupar la silla de Pedro.

Ha sido vicerrector de la Universidad Pontificia de Salamanca, obispo auxiliar de Santiago de Compostela, presidente de la Junta de Asuntos Jurídicos de la CEE, arzobispo de Santiago y arzobispo de Madrid-Alcalá.

Es miembro del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica; en 2004 fue nombrado miembro del Consejo de Cardenales para el estudio de los asuntos organizativos y económicos de la Santa Sede; y es doctor Honoris Causa por varias universidades.

Desplazado por Blázquez

En marzo de 1999 fue elegido presidente de la Conferencia Episcopal, cargo que ocupó en una primera etapa hasta 2005.

Entonces, se presentó a un tercer mandato, pero resultó elegido Ricardo Blázquez (entonces obispo de Bilbao), uno de los nombres que suenan ahora para sucederle.

Rouco volvió a presidir la CEE entre 2008 y 2014, período en que la defensa de la familia tradicional ha ocupado un lugar relevante.

Al frente de los obispos, ha conseguido que la reforma educativa promovida por el PP haya reintroducido una alternativa obligatoria a la clase de religión en la educación básica, pero Rouco ha lamentado que no sea de oferta obligatoria en el Bachillerato.

También batalló contra la materia Educación para la Ciudadanía y su "adoctrinamiento moral" en tiempos del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero.

Entre sus decisiones más polémicas como arzobispo de Madrid, ordenó en 2007 el cierre de la parroquia de San Carlos Borromeo en el barrio de Entrevías por "falta de ortodoxia en la celebración de la liturgia".

Su rechazo frontal al aborto fue contestado recientemente por unas activistas del grupo ultrafeminista Femen que, con el pecho desnudo, le arrojaron bragas manchadas de rojo cuando iba a entrar en una iglesia del centro de Madrid.

También se le recordará porque casó a los Príncipes de Asturias el 22 de mayo de 2004, en la catedral de la Almudena.

Es aficionado al cine, a la naturaleza -suele pasear por el serrano pueblo madrileño de Los Molinos- y a la charla tranquila con los amigos de su pueblo natal, siempre que puede.

De sus problemas de salud poco ha trascendido, aunque se sabe que en 2004 se le extirpó un riñón en el hospital Gregorio Marañón de Madrid, según el parte médico facilitado entonces.