El presidente catalán, Artur Mas, no rectificará su plan para consultar a los catalanes, por lo que ha abogado por "presionar" al Tribunal Constitucional (TC) para que levante la suspensión cautelar del referendo, pero sin contemplar la "desobediencia".

Artur Mas ha reafirmado este miércoles su planteamiento de consultar a los catalanes en la sesión de control del Parlament, en la que se ha empezado a desplegar la ley de Consultas que, junto al decreto de convocatoria del 9N, han sido suspendidos cautelarmente por el TC.

Con relación a este proceso en la misma sesión plenaria, la mayoría de la Cámara ha aprobado, con los votos a favor de CiU, ERC, ICV-EUiA y CUP (86), la designación de los siete miembros de la Comisión de Control de las consultas populares -también la del 9N-, en una acción con la que se despliega la ley de consultas del Parlament, suspendida cautelarmente por el Constitucional. Este órgano es el equivalente a una Junta Electoral.

Antes de votar a los miembros de la Comisión, el pleno ha votado precisamente si eso era legal después de la suspensión del TC, lo que ha causado un intenso debate sobre si se debía mantener en el orden del día: los grupos soberanistas entienden que se podía mantener porque la propuesta del Parlament es "provisional" y no es ejecutiva hasta que el presidente de la Generalitat nombre a los miembros por decreto.

En cambio, PSC, PP y C's han votado en contra de que se debatiese la norma al entender que supone saltarse la suspensión cautelar de la Ley de Consultas, por lo que han rechazado participar en la votación sobre la designación de los miembros y han alertado de las consecuencias legales que podría acarrear. Los diputados de Ciutadans, incluso, han abandonado el hemiciclo.

En un tenso debate antes de la votación, PPC y Ciutadans han solicitado su retirada del orden del día porque desarrolla, han advertido, una ley que ha sido suspendida por el TC, acto que para estos partidos supone traspasar una "línea roja" y una "desobediencia clara" al Alto Tribunal.