El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha cerrado esta semana marcada por el debate soberanista catalán con una advertencia al presidente de la Generalitat, Artur Mas: la de que "ley y diálogo" es la "salida" al problema de Cataluña.

Rajoy ha clausurado la interparlamentaria del PP en Guadalajara con un discurso plagado de mensajes hacia Mas, en el que ha insistido en reafirmar su compromiso con la Constitución y ha admitido que las reglas del juego que recoge la Carta Magna se pueden cambiar, pero siempre que sea "con el acuerdo de todos".

Ha advertido a Mas de que el diálogo que le ofrece tiene que ser "lo contrario" de lo ocurrido en los últimos meses en los que, en su opinión, sólo ha habido por parte del presidente catalán un "monólogo" de "imposiciones" y "hechos consumados", por convocar unilateralmente la consulta soberanista y luego pretender que el Gobierno la permita.

"Aquí se ha anunciado un referéndum, la pregunta y la fecha sin hablarlo", ha lamentado Rajoy. "Y luego se pretende que le demos lo que no podemos hacer ni queremos", porque no hay "viabilidad legal" para ello, ha señalado.

Ha señalado además que "sólo hay una condición" para hablar, la de hacerlo "dentro del campo de juego donde cabemos todos, que es la ley". "La ley es el diálogo de una democracia consigo misma", ha recalcado.

También ha tenido el jefe del Ejecutivo un reproche para el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, al señalar que éste "no es momento de hacer eslóganes ni de sacarse conejos de la chistera" y pedirle "un poco de responsabilidad".

Rajoy ha hecho una férrea defensa de la Constitución y ha recordado que fue producto del acuerdo de la "inmensa mayoría" de los españoles y de "mucha gente con orígenes políticos muy distintos y planteamientos sobre muchas cosas muy diferentes".

"Todo el mundo cedió en sus planteamientos" y se logró llegar a un acuerdo, ha subrayado el presidente, para quien las reglas del juego que los españoles acordaron en la Carta Magna "se pueden cambiar, pero con el acuerdo de todos" y "no porque lo diga nadie en concreto".

Ha sido entonces cuando de nuevo Rajoy a reprochado a Mas que actuase "por encima de la ley" convocando un referéndum "que no podía convocar" y pretendiendo "privar al resto españoles del derecho a opinar sobre su país".

Y el Tribunal Constitucional ha dicho que "eso no se ajusta a la Constitución", ha señalado Rajoy al referirse a la admisión a trámite de los recursos que el Gobierno ha presentado contra la ley de consultas y la convocatoria del 9 de noviembre.

"Un gobernante no puede hacer lo que quiera". "Aquí en España por encima de la ley no hay nadie. Primero la ley y luego lo demás", ha manifestado.

Por otro lado, en su reproche al líder socialista, Pedro Sánchez, Rajoy ha advertido de que en "momentos de dificultad" como éste "no son buenas las ocurrencias" y "es mejor mantener la serenidad, la calma y actuar con responsabilidad".

"Si alguien quiere hacer reformas" en el ordenamiento jurídico "que nos diga exactamente qué quiere hacer, porque no es momento de hacer eslóganes ni sacarse conejos de la chistera", ha dicho Rajoy en este mensaje a los socialistas.

Rajoy no ha sido el único en esta clausura de la interparlamentaria que ha aludido al problema catalán, y la secretaria general, María Dolores de Cospedal, ha puesto en valor la viabilidad del Estado de las autonomías frente a quienes cuestionan este modelo.

Y ha señalado Cospedal que los populares están haciendo lo que tienen que hacer frente a quienes quieren levantar "fronteras".

Mientras, el vicesecretario general de Política Autonómica y Local, Javier Arenas, ha presentado las conclusiones de la interparlamentaria subrayando la "unidad del mensaje" que los populares tienen en toda España frente a quienes apuestan por la división, y ha recalcado el "orgullo" por España de su partido.

También la presidenta del PPC, Alicia Sánchez Camacho, en unas declaraciones a los periodistas previas a la clausura, ha instado a Artur Mas a "abandonar el pulso al Gobierno" y o bien ponerse a gobernar Cataluña o bien dimitir.