Después del malestar que le provocó su exclusión el pasado año en el acto de recuerdo a las primeras elecciones democráticas, el rey Juan Carlos tuvo ayer un desagravio al convertirse en el gran protagonista de la sesión solemne del 40 aniversario de la Constitución en el Congreso. Siete años después de la última vez que estuvo en el hemiciclo, don Juan Carlos, acompañado de la reina Sofía, recibió una prolongada ovación de casi dos minutos a cargo de los diputados y senadores de PP, PSOE, Ciudadanos y algunos partidos minoritarios.

Juan Carlos I, apoyado en su bastón, y doña Sofía accedieron en primer lugar al salón de plenos para ocupar un sitio de honor en el centro, delante del banco azul. El vínculo entre el monarca emérito y su heredero quedó patente al referirse Felipe VI a "una monarquía parlamentaria que impulsó mi padre, de forma tan decisiva y determinante, durante aquel periodo transcendental de nuestra historia". El Rey también tuvo una referencia para "el apoyo permanente y comprometido" de su madre.

Sesión solemne

La satisfacción de Juan Carlos I se hizo patente durante el cóctel en el Salón de Pasos Perdidos tras la sesión solemne. Sentado en una butaca alta para estar descansado, el rey emérito, con aspecto sonriente, recibió numerosas felicitaciones. La princesa de Asturias estuvo pegada en todo momento a la reina Letizia y a la infanta Sofía, como protección ante el interés de numerosos asistentes por saludarla.

El expresidente Mariano Rajoy fue otro de los personajes más satisfechos de la jornada. En su vuelta al Congreso, tras salir de la Cámara de forma precipitada por la moción de censura, fue una de las figuras más buscadas por todos. Con muy buena cara y afable con todos ratificaba su distanciamiento de la política, aunque llamó a seguir apostando por la convivencia y la concordia. Pero insistió en que ahora, en su vuelta a la tarea de registrador de la propiedad, lo suyo es el derecho mercantil. Eso y dar paseos.