Suscríbete

La Provincia - Diario de Las Palmas

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Crisis del coronavirus Madrid, la zona cero del Covid-19

Leganés marca el pico de la crisis

El Hospital Severo Ochoa estabiliza la situación de sus urgencias tras varios días de infierno con hasta 380 pacientes en el servicio - La ciudad se vuelca con donaciones e iniciativas solidarias

Imagen de camas habilitadas en el hospital provisional para pacientes de coronavirus en Ifema, en Madrid. D. SINOVA

El Hospital de Leganés ha producido en los últimos días alguna de las imágenes más impactantes de la crisis sanitaria y el colapso hospitalario por la epidemia de coronavirus. Durante buena parte del tiempo transcurrido desde que comenzó la llegada masiva de infectados con síntomas graves a los hospitales, el Severo Ochoa se ha convertido en una especie de señal de aviso sobre lo que podría pasar en el conjunto de la red del sistema sanitario. Y por la dureza con que la pandemia está castigando al municipio y al área de asistencia del centro, se le ha identificado como en la auténtica zona cero, la zona más caliente de la crisis, tanto por el ingreso masivo de enfermos, como por las precarias condiciones en que está trabajando el personal sanitario.

Las imágenes de la semana pasada de pasillos atestados de enfermos, algunos de ellos en sillas de plástico e incluso en colchonetas en el suelo, han circulado con profusión por los medios de comunicación y las redes sociales, y de alguna manera han marcado la imagen de lo que está sufriendo el centro, al tiempo que simbolizan el caos hospitalario en general en todo el país. Pero el personal sanitario se refugiaba ayer en otra imagen bien distinta, que también se viralizó en medios y redes, para coger ánimo y seguir batallando: una mujer de 57 años se convertía este pasado fin de semana en la primera paciente extubada de los 28 que están en esa situación, y de los 170 que ayer aún permanecían en las urgencias. Entre una imagen y otra, el Severo Ochoa ha pasado tres días de un infierno que sigue sin sofocarse pero que al menos ha bajado algo su presión.

La dirección del hospital señala que "en los últimos días se han redoblado los esfuerzos y se ha ampliado la capacidad en la atención de UCI (Unidad de Cuidados Intensivos) para dar cobertura a los pacientes con Covid-19". Asegura que e servicio de Urgencias continúa "en descenso moderado en cuanto a la presión asistencial" como consecuencia de la derivación de pacientes a otros centros y al hospital de campaña instalado en Ifema. "La situación ha mejorado un poquito en la zona de la urgencia y las adyacentes habilitadas, porque hemos llegado a tener 380 pacientes, ahora tenemos en 170. Se han aumentado las camas de UCI y es posible que sigamos aumentando. Ahora, zonas de todas las plantas están acogiendo a enfermos de coronavirus y eso descarga la urgencia", confirma telefónicamente a este periódico el doctor Luis Díaz Izquierdo, del Servicio de Urgencia del Severo Ochoa. "En este momento nos conformamos con que haya menos de 200 pacientes en la urgencia". Falta por ver cómo evoluciona la crisis en los próximos días y si también habrá derivaciones a otras comunidades autónomas menos saturadas que Madrid.

El doctor Díaz Izquierdo vivió en primera línea, estando de guardia, la noche del jueves pasado, cuando se marcó el pico de colapso en el hospital. "El problema que tenemos es que es un hospital pequeño, de 400 camas, y no tiene una gran superficie, con lo que se nota mucho cuando hay una afluencia masiva de pacientes. Hubo un momento que hubo que llamar al Suma y pedirle que no mandaran más ambulancias. No había espacio físico para dejarles. Se bajaron sillones de las habitaciones", explica antes de recordar que una de las razones por las que el Severo Ochoa se está viendo especialmente afectado es por la gran cantidad de residencias de ancianos que hay en Leganés, además de la propia estructura poblacional de la ciudad, de 190.000 habitantes, al ser la más longeva de Europa y donde un quinto de la población tiene más de 65 años. "Eso hace que haya muchos afectados y con mucha mortalidad", dice el doctor Díaz. Pero no hay una cifra oficial de fallecidos en el centro. El jueves pasado murieron cinco enfermos, el sábado, sólo uno.

Otra de las imágenes que han circulado de este hospital estos días ha sido la que mostraba al personal sanitario enfundándose unos chubasqueros como único escudo corporal protector frente al contagio, también emblema del grave problema de abastecimiento de material sanitario y de equipos de protección individual, los famosos EPI. "Ha mejorado algo. El sábado pude conseguir un kit, pero había compañeros que estuvieron manejándose con uno chubasqueros de plástico de los que venden en los parques acuáticos", asegura Díaz, quien señala que, actualmente, once de los 29 médicos del Servicio de Urgencias del Hospital están infectados guardando cuarentena.

"Se está trasladando a Urgencias para labores de apoyo a compañeros de todas las especialidades de resto del hospital, tanto adjuntos como residentes, y otros están trabajando también en labores administrativas y operativas relacionadas con esta crisis", asegura Díaz. No hay una cifra oficial de contagiados y en cuarentena del conjunto del hospital, pero se sabe que es amplia.

Apaños del Decathlon

El grueso de pacientes de las urgencias en el Severo Ochoa tiene más de 70 años, pero también los hay de 48, de 50, de 55 años. "Y no siempre tenemos el suficiente número de respiradores", afirma. Explica en este sentido que "estamos haciendo apaños con mascarillas de buceo del Decathlon. Todos los días nos construimos nuestros apaños".

"Nos han bajado de los quirófanos unos sistemas que actúan a modo de respiradores, que cirujanos y enfermeras nos han enseñado a utilizar. Pero nunca sabemos en realidad lo que tenemos. Están por allí, los utilizamos pero desconocemos cuántos hay. Lo que es claro es que hay carencias", recalca.

El pico de la saturación de urgencias y la falta de respiradores pone en primer plano el problema de la elección de pacientes a entubar. El doctor Luis Díaz reconoce que "se miran las posibilidades de supervivencia tanto a la hora de intubar como a la de extubar. No son muchas veces, pero sí con cierta frecuencia". Y aclara que "es la UCI quien estima las posibilidades de salir adelante. Se aplica el triaje establecido y si el cuadro diagnóstico del paciente alcanza un determinado nivel, ya ni avisamos a la UCI", reconoce.

Todo Leganés ha aplaudido la extubación de la primera paciente de su hospital, que permanece estable dentro de la gravedad en Urgencias en espera de la evolución. "Es como alcanzar una especie de hito y es una gran alegría. En urgencias y desde las plantas todos los días damos altas, pero decir que se ha podio extubar al primer paciente es una grandísima noticia", acepta Díaz.

Y todo Leganés se ha volcado en iniciativas solidarias con su hospital, un emblema de la ciudad que ya fue castigado mediáticamente en 2005 en el famoso caso Montes por las denuncias del entonces consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Manuel Lamela, contra el director del Servicio de Urgencias, Luis Montes, por supuestas sedaciones irregulares a enfermos terminales. Una campaña política del Gobierno de Esperanza Aguirre abierta con el único peso de dos denuncias anónimas y que acabó en el ámbito judicial con el sobreseimiento de las denuncias en sendas resoluciones de 2007 y 2008. Montes falleció en abril de 2018. Como entonces, un amplio movimiento ciudadano, además de los aplausos diarios desde las ventanas, está mirando ahora de nuevo al Severo Ochoa con donaciones y acciones solidarias para echar una mano y que pueda hacer frente a la emergencia que se le ha venido encima.

Compartir el artículo

stats