Sentado en su nuevo escaño de diputado raso, Alfredo Pérez Rubalcaba, ya candidato oficial del PSOE a la Presidencia del Gobierno, ha asistido a una sesión de control del Congreso donde se ha hablado de él más que nunca, y eso que no ha pronunciado ni una sola palabra, ni dentro ni fuera del hemiciclo.

Palabras en público, porque el candidato/diputado sí ha cruzado muchos comentarios con su compañero de bancada, Antonio Hernando, incluso cuando su anterior interlocutora en los plenos, la portavoz del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, le hacía protagonista de su pregunta, hoy dirigida a la vicepresidenta económica, Elena Salgado.

Sus señorías, atentas a los gestos de Rubalcaba en su primera sesión de control fuera del banco azul, le han visto llamar a Salgado cuando ella se disponía a abandonar el hemiciclo, una vez respondidas las tres preguntas que le había preparado el PP.

Algo le ha dicho al oído, entre sonrisas, para continuar sentado en su sitio a la espera del estreno en el pleno de su sucesor en Interior, Antonio Camacho, objeto de muchas felicitaciones por parte de diputados del PSOE y al que también se ha acercado él, antes de dejar el hemiciclo, para hacerle alguna observación.

Habrá que esperar a las elecciones para poder asistir a un "cara a cara" parlamentario con Rubalcaba, sea o no presidente, entre tanto el jefe de la oposición, Mariano Rajoy, tiene que seguir planteando sus dudas sobre la economía al actual jefe del Gobierno.

Y hoy lo ha hecho no sólo recordándole que si hubiera "hecho los deberes en casa" no le afectarían tanto "los problemas de fuera", léase la crisis de las deudas soberanas en la zona euro, sino también dedicando al Ejecutivo el calificativo de "provisional".

Es más, en su opinión está "desacreditado", nadie confía en él y tiene un "presidente en funciones", algo que ha molestado mucho a Zapatero.

Al contestarle, el presidente le ha exigido "respeto institucional, a los tiempos y a las formas", y le ha recordado que ahora "no hay un presidente ni un Gobierno en funciones" sino "un presidente y un Gobierno con todas las facultades constitucionales" que no estará en funciones hasta que haya elecciones.

El candidato socialista ha colocado sobre la mesa de su nuevo despacho tres fotografías, en las que aparece, respectivamente, con el expresidente del Gobierno Felipe González, con el actual jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero; y con el presidente de Cruz Roja, Juan Manuel Suárez del Toro, y voluntarios de esa organización según ha informado el PSOE.

Rubalcaba se ha instalado este miércoles en la sede del PSOE en la calle madrileña de Ferraz, donde se le ha habilitado un despacho en la cuarta planta, en una sala de reuniones que lleva el nombre del dirigente socialista Alfonso Perales, fallecido en 2006. Perales era diputado por Cádiz y Rubalcaba le sucedió como cabeza de cartel socialista en esa provincia en 2008.