El primer ministro del Consejo Nacional de Transición (CNT) de Libia, Mahmud Jibril, ha pedido al Gobierno español y a empresas como Repsol YPF ayuda financiera para poder reconstruir el país y atender las necesidades del pueblo libio mientras el dictador Muamar el Gadafi no abandone el poder.

Jibril ha animado a las compañías españolas a reanudar su actividad en Libia y emplear los fondos que Gadafi tiene congelados en España como aval para acometer nuevos proyectos.

El líder de los rebeldes libios ha hecho esta petición a la ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, en la reunión mantenida en el Palacio de Viana con motivo de su visita oficial a España.

Jiménez ha asegurado que el Gobierno está estudiando "todas las posibilidades" para poder utilizar los activos inmobiliarios y financieros del régimen de Trípoli que permanecen bloqueados en España como garantías para esos préstamos.

El primer ministro ha garantizado que el futuro ejecutivo libio respetará todos los contratos que compañías como Repsol firmaron con Gadafi, "siempre que estén de acuerdo con los intereses del pueblo libio".

Jibril ha dicho conocer el montante de los bienes financieros e inmobiliarios que Gadafi y su entorno tienen en España, pero no ha querido revelarlos sin permiso de Jiménez. "Son datos conocidos. Están documentados y conocemos las cifras", ha apuntado.

La ministra española, en cambio, ha asegurado no saber ese dato. "No soy capaz de dar una cifra", ha confesado. El ministro de Hacienda, Finanzas y Petróleo del CNT, Ali Tarhuni, quien acompaña a Jibril en su visita a Madrid, ha dado la pista de que se trata de "miles de millones", sin concretar más la cantidad.

Jibril ha asegurado hoy que "no hay un proceso de negociación a la vista todavía" con el régimen de Muamar el Gadafi y que este diálogo sólo podrá entablarse una vez que el dictador abandone el poder.

Jibril ha afirmado que Gadafi "no está por la negociación", por lo que "no hay plazo" para comenzar a discutir la formación de un futuro gobierno de reconciliación que englobe a los rebeldes y a personas del entorno del dictador.

Jiménez ha insistido en que el objetivo es derrocar a Gadafi, en el poder desde 1969, para poder aplicar el plan de transición democrática trazado por el órgano que aglutina a la oposición.

Según la jefa de la diplomacia española, Gadafi "está más aislado que nunca", por lo que se ha inclinado por mantener la presión económica, militar y política y al mismo tiempo mientras se piensa en cómo poner en marcha la hoja de ruta de la transición.