El presidente catalán, Artur Mas, ha dicho hoy que CiU hará "lo que esté en su mano" para que no haya una mayoría absoluta en España tras las próximas elecciones generales, con el fin de facilitar la aprobación de un pacto fiscal con Cataluña similar al concierto económico vasco.

En un desayuno informativo de Nueva Economía Fórum, Mas ha insistido en que CiU planteará el pacto fiscal gane quien gane las elecciones y tenga o no mayoría absoluta "como condición imprescindible" para su implicación en la política nacional "de manera estable" y al margen de apoyos puntuales al Gobierno central.

"Lo que ocurre es que puede ser más eficaz si no hay mayorías absolutas y nuestro concurso es necesario, incluso imprescindible", ha explicado el presidente catalán antes de añadir: "Si se quiere a CiU, de manera estable, apoyando, entonces, la condición es que nuestra propuesta de pacto fiscal sea tenida en cuenta".

Mas ha dicho que el pacto fiscal tiene que ser "un objetivo compartido y un clamor" en la sociedad catalana por lo que su Gobierno promoverá "un amplio acuerdo" antes de las próximas elecciones generales.

Ha recalcado que entiende el pacto como "la capacidad de la administración catalana, en colaboración con el Estado, de gestionar los impuestos que se pagan en Cataluña y de negociar bilateralmente una aportación al conjunto del Estado en la línea de la solidaridad y las cargas que nos toca compartir".

"No queremos una operación mimética con el cupo vasco, pero el concepto es ese", ha aclarado Mas.

Preguntado por la relación con el Gobierno central, ha reconocido que "no es buena" y que "se han deteriorado las cosas", y ha dicho que la sentencia sobre el Estatut ha creado "un cierto abismo" entre Cataluña y el Estado.

Ha insistido en que el objetivo de CiU no es estar en el Gobierno central aunque no es algo "absolutamente imposible". "El objetivo del presidente de la Generalitat no es ni ser ministro, ni vicepresidente ni, mucho menos, presidente del Gobierno", ha apostillado.

Mas ha dedicado buena parte de su intervención al plan de ajuste de su Gobierno que, según ha recalcado, es "absolutamente imprescindible" y ha definido la situación "en términos médicos": "Tenemos un tumor pero lo vamos a controlar, a evitar cualquier tipo de metástasis, lo vamos a tratar y vamos a quedar bien".

Se ha referido a las reformas adoptadas por el Gobierno central y, aunque ha dicho que es "mucho mejor que las haya a que no las haya", ha recordado que "pasamos dos años sin prácticamente hacer ninguna" y en los dos últimos "ha habido que acumularlas casi todas".

"La sensación es que al final se ha actuado cuando ya no había más remedio y estaba a punto de tocar la campana", ha continuado Mas, quien ha elogiado el efecto de "seriedad" de las medidas adoptadas y advertido del riesgo de "cantar victoria antes de tiempo".

Respecto al objetivo del déficit para Cataluña -pasar del 2,4 al 1,3 por ciento del PIB-, ha asegurado que "sólo hay una forma de hacerlo, que es destrozándolo todo". "Eso no lo vamos a hacer, no nos hemos vuelto locos", ha puntualizado.

Ha reiterado que cumplirá el compromiso electoral de suprimir el Impuesto de Sucesiones con efecto 1 de enero de 2011, "en todos los apartados en los que hay discriminación" con respecto a otros territorios del Estado, para que Cataluña "quede igual o mejor" que Valencia y Madrid.

Por último, ha dicho que sus expectativas son "muy buenas" para las próximas elecciones municipales aunque no estará "seguro, seguro" hasta la noche electoral.

"Somos muy prudentes y preferimos no vender la piel del oso antes de cazarlo", ha señalado Mas, quien ha recalcado que, por primera vez en democracia, pueden coincidir un gobierno de CiU en la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona.

En ese sentido, ha recordado que el PSOE lleva 32 años gobernando en Barcelona y que es "evidente que tiene que haber un cambio" y no ha descartado que el candidato de CiU, Xavier Trías, "tenga distintas opciones de pacto" tras el 22 de mayo.