Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Crisis con el vecino del sur | El Sáhara Occidental como telón de fondo

Brahim Ghali, reo de la historia

España y Marruecos mantienen la tensión política con cruces de declaraciones a dos días de la comparecencia del líder del Polisario en la Audiencia Nacional

Pie de foto. | | LP/DLP

La acogida hospitalaria de Brahim Ghali, líder del Frente Polisario, ha provocado la mayor crisis política entre España y Marruecos de los últimos 45 años. La avalancha de menores entre 8.000 indocumentados sobre Ceuta fue la inhumana respuesta marroquí al ingreso en Logroñó con pasaporte falso de «un criminal y verdugo» para la monarquía alauí. Ghali comparece el martes ante la Audiencia Nacional acusado de genocidio. 

Brahim Mustafa Ghali, el paciente que en la noche del pasado 18 de abril, llegó en una ambulancia procedente de Zaragoza al Hospital San Pedro, en cuya UCI ingresó para ser tratado de la covid-19 y se encuentra en planta, donde evoluciona favorablemente. Llegó con falsa identidad y un pasaporte diplomático argelino y el martes declara por vídeo conferencia ante el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz. De su futuro dependen las relaciones entre España y Marruecos. La crisis entre los países vecinos aún se puede complicar más, escribía el embajador español Jorge Dezcallar. Y se comprueba cada día que hay declaraciones públicas al Norte y al Sur de Tarifa.

Marruecos se había crecido tras el reconocimiento de su soberanía sobre el Sahara por parte de EE UU, mientras un goteo de consulados ocupa las ciudades de la antigua provincia española. España, en cambio, respondió a la euforia alauí con la acogida en territorio nacional del gran enemigo de «una causa sagrada del pueblo marroquí», según la diplomática Karima Benyaich. Así llegó la «marcha azul», la avalancha de 8.000 indocumentados sobre Ceuta, una gran parte menores.

¿Quién es el líder del Frente Polisario? Un viejo soldado del Ejército de España del que aún se conserva un DNI. Brahim Ghali nació en 1946 para unos en Smara y según otros en Erhamna, cerca de Marrakech en la Cofradía de su familia de la tribu Erguibat Ulad Taleb. Durante la época española en el Sahara, Brahim Ghali ingresa con 18 años como cabo de las tropas nómadas hasta el 20 de junio de 1970 en que participa en una manifestación en contra de la administración española en la que se producen víctimas. En el origen de esta manifestación está una incipiente organización política dirigida por Sidi Brahim Basiri, considerada por las autoridades españolas de entonces como un movimiento dirigido desde Marruecos. Ghali, que resulta encarcelado, logra escapar del territorio y se exilia en Zuerat, en Mauritania.

Zapatero aconseja el «positivo marco» del plan de la autonomía avanzada que ofrece el reino de Marruecos

decoration

El hoy enfermo en Logroño está considerado uno de los fundadores del Frente Polisario, organización que comienza sus actividades guerrilleras en mayo de 1973, en el ocaso del franquismo, con un ataque al puesto militar español de El Janga. Desde entonces hasta hoy Ghali se ha convertido en uno de los guerrilleros del Polisario más activos con un historial que van desde los ataques a puestos militares hasta a comunidades civiles en la antigua provincia española del Sáhara.

A finales de 1975 y comienzo de 1976, junto con Bachir Mustafa Sayed y Mahfoud Ali Beiba, Ghali dirige a alas poblaciones habitantes de las localidades del interior del Sahara, hacia Tindouf, en Argelia, donde se crean los campamentos de refugiados que hoy perviven.

Tras ser elegido en 1976 como primer secretario general del Frente Polisario, a finales de ese año, es nombrado ministro de Defensa de la denominada República Árabe Saharaui Democrática (RASD).

Como ministro de defensa, se convierte en la cabeza de la rama militar del Frente Polisario. Hasta 1987, Brahim Ghali está considerado responsable de la estrategia y de los ataques terroristas contra los barcos de pesca y sus tripulaciones, así como de los secuestros, ametrallamientos y crímenes de los que han sido víctimas pescadores canarios, gallegos y andaluces. La Asociación Canaria de Víctimas del terrorismo (Acavite), que lidera con tenacidad Lucía Jiménez, cifra en unas trescientas las víctimas del Polisario.

Su conocimiento de España, sus relaciones y su dominio de la lengua facilitaron que en 1999 Mohamed Abdelaziz encomendara a Ghali instalarse en Madrid como delegado del Frente Polisario. Su influencia y su poder siguieron creciendo y en 2008 dio el salto a la capital argelina como embajador del Polisario en Argel, puesto clave en las relaciones con sus aliados y con la comunidad internacional afin a su causa. En 2016, el hombre más buscado por los servicios secretos de Marruecos, tras la muerte de Mohamed Abdelaziz, fue designado presidente de la República Saharaui.

Para la inteligencia marroquí, Brahim Ghali es uno de los responsables del Polisario que ha sido impuesto por Argelia con el objetivo de continuar la línea dura y mantener la tensión del conflicto armado. Y España le ha protegido «por humanidad». La embajadora marroquí que ha dejado Madrid en señal de protesta dijo esta semana que era un «verdugo y un criminal» acogido por España. Karima Benyaich, de madre española, avisó de «nuevas represalias» de que Marruecos actuará en consecuencia si Ghali sale de territorio español del mismo modo que entró.

Brahim Ghali, reo de la historia | EFE

El pasado noviembre, tras los incidentes en el paso fronterizo de Guerguerat entre Mauritania y Marruecos, Ghali decide romper el alto el fuego firmado con la ONU y declara la guerra a Marruecos. El frente Polisario terminó así con el cese de hostilidades que reinaba en el Sahara desde septiembre de 1991.

Está considerado en Rabat un halcón de la guerrilla y «un firme defensor del partido único que ha impuesto un sistema totalitario para dirigir con mano dura la población que habita los campos de refugiados en Tindouf, que desde hace 45 años resisten gracias a la ayuda internacional y con escasas opciones de progreso».

Este hombre, que se recupera del covid en una aislada habitación del centro sanitario logroñés, debe dar cuenta mañana en la Audiencia Nacional de sus deudas con la Justicia española. En 2007 mientras oficiaba como delegado del Polisario en Madrid, la Audiencia Nacional instruyó una querella contra Ghali por crímenes contra la humanidad, desapariciones forzosas y violación de los derechos humanos. Presentada por varios saharauis con nacionalidad española y por disidentes del Polisario como son Mesaud Ramdan, Dahi Agay, Leila Malainine y Housain Boida. Lucía Jiménez, de Acavite, presentó también una querella en la que se asegura que Ghali es el responsable intelectual y material de los ataques a barcos de pesca, secuestros, asesinatos y desaparición de ciudadanos canarios.

Rabat responsabiliza de la crisis a la relación amistosa de González Laya con el ministro de Exteriores de Argelia

decoration

Otra querella contra Ghali en la misma Audiencia ha sido presentada por Khadijatou Mahmoud Zouber por supuesta violación y abusos sexuales en 2010 cuando esta joven tenía 18 años. Y en diciembre de 2020, un bloguero, disidente saharaui nacionalizado español, El Fadel Breica, presentó una querella contra él por secuestro, torturas y encarcelamiento durante meses, junto con otros conocidos por su firme oposición al partido único en los campamentos de refugiados de Tinduf.

El martes está previsto que Ghali declare ante la Audiencia Nacional de forma «virtual, segura y con todas las garantías» desde el hospital, según detallaron, el pasado viernes, fuentes del Tribunal Superior de Justicia (TSJR) de La Rioja.

Hasta aquí la vida del líder del frente Polisario. La entrada en España de este antiguo militar del ejército español en el Sahara ha provocado una profunda grieta entre las dos monarquías vecinas. Para España es Sahara occidental es al mismo tiempo un problema de política internacional y de política interna, escribía un buen conocedor de conflicto como Dezcallar en estas mismas páginas.

La llegada de Ghali a España, rechazado antes en Alemania, se produjo semanas después de que Estados Unidos reconociese la soberanía marroquí sobre el Sahara, con el impulso de Israel. La proclamación estadounidense, que reconoce la soberanía de Marruecos sobre las consideradas en Rabat como provincias saharauis, ha provocado un histórico avance en la reivindicación territorial del reino alauí que mira al futuro con optimismo después de 12 siglos de historia, en la que gozan de un especial vínculo las relaciones entre Rabat y Washington. Y en este tiempo reforzadas por los suministros de material militar y las próximas maniobras conjuntas African Lion, en suelo del Sáhara Occidental.

Ya antes del tropiezo con Ghali, tras la decisión sorpresiva de Trump, que ha trascendido el marco bilateral con gran eco, desde el Gobierno de España se pronunció el conocido discurso del referéndum en el Sahara y se limitaron a invocar diferentes miembros del Ejecutivo de Pedro Sánchez los acuerdos de Naciones Unidas. Hasta Pablo Iglesias llegó a romper la línea oficial del Ejecutivo. La satisfacción que produjo en Rabat el reconocimiento formal de EEUU no fue compartida en Madrid. Si, en cambio, en otras capitales europeas como París.

Los portavoces del Ejecutivo de Sánchez obviaron el plan de autonomía presentado por Marruecos para el Sahara y se aferraron a un referéndum del que ya no habla la ONU desde el denominado plan Baker II en 2002. En fin, dejaciones estratégicas, omisiones temerarias y fallos de inteligencias, dejaron por escrito algunos analistas.

Y en esto entró Ghali. Desde el poder marroquí se señala a la ministra de Asuntos Exteriores Arancha González Laya como responsable de la fraudulenta entrada del líder Polisario en España, con voces en contra en el propio Gobierno de Sánchez. Su estrecho vínculo con el ministro de Exteriores de Argelia hace sospechar al Majzen del entorno real que haya sido utilizada por los militares argelinos.

Al error español con Ghali, camuflado bajo la justificación humanitaria, Marruecos respondió con un disparo en su propio pie, con una avalancha artificial de 8.000 indocumentados en Ceuta, que deja una lamentable imagen de su propio país. Con todo, no ha terminado el pulso, incluso desde publicaciones de confianza del trono alauí con llamadas a la descolonización de Ceuta y Melilla. Y también aumenta la desconfianza histórica hacia el vecino del sur, después de la tensión fronteriza que se toleró a los largo de 2020 con miles de embarcaciones salidas de las costas del Sáhara.

El socialista José Luis Rodríguez Zapatero, ex presidente del Gobierno de España, lo ha verbalizado como nadie tras recordar que la relación con Marruecos había sido uno de los temas que más a fondo despachó con el líder del PP Mariano Rajoy. Zapatero aconseja el «positivo marco» del plan de la autonomía avanzada para el Sahara que presenta el reino de Marruecos y una relación con Marruecos que recupere la confianza. La colaboración es esencial para los vecinos del Norte, en primer lugar para España, y por extensión para la Unión Europea, coinciden la mayoría de los líderes de la Unión Europea.

Una hoja de ruta para recuperar la confianza

¿Cómo solucionar la salida de Ghali del hospital sin aumentar el desagrado de Marruecos y atendiendo a los valores democráticos y el estado de derecho de España? El objetivo es recuperar la confianza perdida y todas las miradas están puestas en el complejo hospitalario de Logroño. Un interlocutor del Gobierno de España, después de la humanitaria acogida inicial, y ante su posible detención por la autoridad judicial, puede plantear a Brahim Ghali una ‘hoja de ruta’ que poermita volver a la senda de los ·’hermanos’ Mohamed VI y Felipe VI. Cuatro pasos cuentan desde Rabat que dejan abierta la puerta a recuperar la esperanzade buena vecindad: primero, que el líder del Polisario pida perdón a sus víctimas; segundo, que se comprometa a indeminizar, según corresponda, a los que sufrieron la violencia de los activistas polisarios; el tercero pasaría por una declaración favorable a articular el pluripartidismo y los movimientos ciudadanos en los territorios de Tinduf, que se comprometan a dar los primeros pasos hacia un régimen democrático; y el cuarto, que Brahim Ghali decrete de nuevo el acto el alto el fuego en el Sáhara y retorne a la senda del «proceso negociador» que promueve Naciones Unidad y defiende España. | F.C.


Compartir el artículo

stats