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Cataluña

Las 10 claves del discurso de Sánchez en defensa de los indultos del procés

Subraya la constitucionalidad de la medida y su "comprensión" hacia los que no la comparten, pero cree que es "un primer paso" para "resolver el problema"

Sánchez destaca la parcialidad y condicionalidad de los indultos Agencia ATLAS | REUTERS

El Liceu como escenario y como imagen. El gran teatro de Barcelona acogió este 21 de junio 'Reencuentro: un proyecto de futuro para toda España', el discurso que la Moncloa había cuidado como plataforma de lanzamiento de los indultos a los líderes del 1-O que siguen en prisión. Como el envoltorio para el anuncio del presidente, Pedro Sánchez, que se daba por descontado pero que se había reservado para él mismo. Pero el Liceu funcionaba también como metáfora, según recordaba él mismo, porque ardió en 1994 y "gracias al esfuerzo de las instituciones, de las empresas y a un gran espíritu de unidad ciudadana, se pudo volver a levantar".

"Este espacio evoca la potencia de la unidad y la cooperación al servicio de lo indispensable: la reconstrucción". Ese es el motor que activa la decisión controvertida del Gobierno, el "gran paso" que considera necesario y "urgente" para el "reencuentro". La medida quizá de mayor calado político de toda la legislatura, aislada la gestión de la pandemia. La que puede marcar el devenir del Ejecutivo y su propio futuro y que este lunes quiso desgranar desde la capital catalana.

Sánchez no empleó su alocución [aquí en PDF] para hacer más anuncios, sino para empaquetar la argumentación que había ido avanzando desde que el 25 de mayo adelantó su aval a la medida de gracia. Para insistir en que pretende sumar a "millones y millones de personas", para remarcar su "utilidad para la convivencia".

1. El anuncio: los indultos, mañana

'I som on som', 'estamos donde estamos'. Pedro Sánchez se valió del verso del poeta catalán Miquel Martí i Pol para lanzar, en el arranque de su conferencia, el anuncio esperado, aunque no sorprendente: mañana martes, 22 de junio, propondrá al Consejo de Ministros "conceder el indulto a los nueve condenados en el juicio del 'procés' que están en prisión". El presidente argumentó que se podría seguir "como estamos", en la rueda del hámster, "encerrados con un solo juguete", como diría otro escritor catalán también fallecido, Juan Marsé. "Un solo y triste juguete, la discordia".

La otra alternativa, prosiguió, sería abandonarlo y dedicar todas las "energías" a "resolver el problema y apostar por la concordia que significa, literalmente [etimológicamente] con corazón". El Gobierno, alegó, busca eso, "afrontar el problema", perseguir la concordia, y por ello, "pensando en el espíritu constitucional de concordia", el Consejo de Ministros aprobará la medida de gracia. Ese fue el momento en el que en el Liceu se oyeron gritos a favor de la independencia de Cataluña y la amnistía. Los abucheos y chillidos ensuciaron el anuncio tan milimétricamente preparado por la Moncloa.

2. "Comprensión" con los que los rechazan

Es un argumento que el presidente lleva empleando desde hace dos semanas. No "ignora" que hay quienes rechazan la medida de gracia para los líderes del 1-O, ni ignora sus razones. Asegura respetarlas y comprenderlas. Pero quienes apoyan los indultos también tienen "razones": el futuro, dijo, "debe importar más que el pasado".

Sánchez subrayó que, aun comprendiendo los motivos del rechazo, el Gobierno ha optado por "abrir paso a la reconciliación, al reencuentro". Los indultos, cree, abrirán "ese camino" y dará a "todos la posibilidad de comenzar de nuevo y de hacerlo mejor esta vez".

3. El momento es ahora

"No hay que esperar un momento más propicio. Si hay un momento para unirnos es este. Este es el momento", defendió. "El tiempo, lo sabemos muy bien, no cura por sí solo las heridas, hace falta valor y manos siempre dispuestas a hacerse cargo de nuestro dolor", arguyó.

Y es así por tres razones básicas. Uno, porque ha concluido la vía judicial con sentencia firme del Tribunal Supremo. Dos, porque el Gobierno está obligado a tramitar las peticiones de indulto formuladas, y por tanto "no puede sustraerse a la cuestión ni al debate social" y ha de "medir las consecuencias políticas" de una respuesta en un sentido u otro. Tres, porque la pandemia ha "transformado" la sociedad y ha puesto el acento en la "vida compartida".

Así que lo queda por hacer es "recomenzar". El presidente insistió en que, para llegar al acuerdo, alguien debe dar el primer paso, y su Ejecutivo lo dará ahora, porque quiere "aprovechar cualquier motivo u ocasión para propiciar el reencuentro" dentro de Cataluña con el resto de España. Eso sí, recordó que esa voluntad de diálogo ya la enunció en el discurso de investidura, el 4 de enero de 2020, convencido de que la confrontación "no ha servido para resolver ningún problema". Es más, los ha hecho más "numerosos y agudos".

El propósito del Gobierno no es solo volver al instante anterior al momento en que se separaron los caminos de Catalunya y España, cuando comenzaron "los reproches, las provocaciones y los engaños". Su objetivo es "encontrar nuevas respuestas", que no concretó. Sánchez piensa en la 'Agenda del reencuentro' que ya ofreció al 'president' Quim Torra. Pero sobre todo, confía en que del diálogo fluyan ideas imaginativas, siempre dentro de la ley. No citó, por ejemplo, un nuevo Estatut, que requeriría el consenso de dos tercios del Parlament.

4. Medida constitucional que no cuestiona al TS

Sánchez bajó al detalle en la defensa de los indultos, una fórmula "excepcional", sí, reglada desde la aprobación de la ley de 1870, desarrollada y modificada en democracia y recogida en el artículo 62 de la Constitución. El presidente recalcó que es una figura "necesaria" en "determinados momentos", que "ni cuestiona ni revoca la sentencia firme condenatoria" del Tribunal Supremo. "Simplemente se trata de otro plano, ya no judicial", sino político. La argumentación del Ejecutivo está siendo netamente política, y así figurará en los escritos individualizados de los nueve beneficiados de la gracia gubernamental. De hecho, de las tres razones que permite la ley decimonónica para aprobar el perdón, la equidad, la justicia y la utilidad pública, el Gabinete se aferrará a esta última.

Sánchez pidió a todos, los que comparten la medida y los que no, que reconozcan la "plena legalidad y absoluta constitucionalidad" de los indultos. Arguyó que la Carta Magna de 1978 fue, en sí misma, una "expresión de concordia entre los españoles", no un "frío contrato". La Constitución, la ley y el Estado, abundó, funcionan en España para "solucionar conflictos", "proteger" a los ciudadanos y "abrir caminos de entendimiento", para que sea posible una "vida en común".

5. La "utilidad para la convivencia": se suman millones de personas

El presidente recalcó que la "razón fundamental" de los indultos que aprobará este martes el Consejo de Ministros es "su utilidad para la convivencia". En línea con lo que ha venido afirmando en estas semanas, apuntó que no solo se perdona a nueve personas. Puede cambiar la vida de millones de personas. Es un "rotundo mensaje de la voluntad de concordia y convivencia de la democracia española" que se dirige al conjunto de la sociedad catalana y española. Apela a las miles de personas que apoyaron a los presos del procés y a los que rechazaron su conducta pero creen que es suficiente el castigo recibido. "Con este acto sacamos materialmente de la cárcel a nueve personas, pero sumamos simbólicamente a millones y millones para la convivencia", sostuvo Sánchez, en una de las frases más señaladas de su discurso.

6. Que se entienda que "no hay caminos fuera de la ley"

La derecha ha acusado al Gobierno de "traicionar" a España y de que esta medida conducirá a la "frustración", porque no servirá para nada. Sánchez sostuvo este lunes que por supuesto no piensa que quienes anhelan la independencia vayan a "cambiar de ideales". "No esperamos tal cosa. Lo que sí esperamos es que se comprenda que no hay caminos fuera de la ley. También esperamos que se asuma que ningún propósito es legítimo si atropella a una parte de la sociedad", resaltó. Es decir, que con este gesto confía en que los independentistas entiendan que pueden defender sus ideas, pero sin quebrantar la legalidad, como hicieron en 2017 y por lo que fueron condenados a penas durísimas.

Para el presidente, el "coste social" de dejar las cosas como están es "alto", "prohibitivo", y la sociedad catalana y toda España "no puede permitírselo", por más que a "algunos" esa vía les resulte "atractiva".

Sánchez empleó otro argumento recurrente: que la democracia española es "fuerte con la ley y la justicia", como demostró en 2017, pero lo es "más" haciendo uso de los "instrumentos de la política", "con los valores, las emociones, el diálogo". Con todo lo que permite "convencer, que es la forma más duradera de vencer".

7. El Gobierno defiende la "unión de España" y su diversidad

También frente a la derecha, Sánchez hizo hincapié en que encabeza un Gobierno y un partido, el PSOE, que respalda "sin fisuras" la Constitución y que cree "genuinamente en la unión de España, en la unión de todos los pueblos de España" y de todos los ciudadanos, y que además asume "la diversidad territorial de España con orgullo". La unión descasa en la ley, pero es "más poderosa" si se basa en "el respeto, el sentimiento y el afecto". "Esa es la unión que hoy buscamos", la que entiende que necesitan Catalunya y el resto de España, y que es más fuerte si se sostiene sobre "un proyecto común", que es su idea y su "proyecto para España".

8. Los indultos ofrecen "una ruta abierta por donde caminar"

Los indultos, esgrimió Sánchez, son "un primer paso". ¿Pero para qué? "Lo único que exigimos es que unos y otros nos atengamos al pacto constitucional. Fuera de la lealtad y de la legalidad democrática no hay espacio para la política". No se trata de predecir las consecuencias o de avanzar el comportamiento de unos y otros, sino de ofrecer a la ciudadanía, tras años de "parálisis", una "ruta abierta por donde caminar" y avanzar "todos juntos". En ese sentido, la propuesta del Gobierno es que el "reencuentro" que quiere propiciar se enmarque en un contexto de "profunda renovación".

Para Sánchez, se trata de dibujar un nuevo escenario "libre de los errores del pasado", porque cree que es el sentimiento "mayoritario" de la sociedad catalana y del conjunto del país. Además, está persuadido de que el acuerdo sobre los principios "es muy vasto y profundo", puesto que en Catalunya y en el resto de España la división no es por causa religiosa, o porque unos propugnen una sociedad patriarcal y otros feminista, o porque unos contemplen el futuro dentro de Europa y otros fuera de él, o porque unos defiendan un sistema autocrático y otros la democracia. Ahí las diferencias serían "difícilmente salvables". Pero entiende que ese no es el caso. La Constitución, adujo, es el marco común y que cobija a todos. Pero para salir del túnel, además de un "proyecto común", hace falta una "circunstancia propicia" y es "ahora".

9. La oportunidad de los fondos europeos

Sánchez engarzó este "paso" en Cataluña con el cambio que supondrán los fondos europeos, no solo por los recursos que llegarán en los próximos seis años (140.000 millones de años), sino porque acelerará la integración europea y porque permitirá impulsar las "grandes transformaciones, la económica y la digital" con la vertiente "social, territorial e intergeneracional".

Ahora que el Gobierno ya cuenta con el visto bueno de la Comisión Europea a su Plan de Recuperación, "ha llegado la gran oportunidad de resolver muchos de los problemas estructurales" que padece España. Es la ocasión para "comenzar a construir juntos el nuevo país" que se legará a las siguientes generaciones.

10. Propuesta de unión como "instrumento de gran cambio"

El presidente contrapone la invocación de "ruptura" para conquistar los cambios al llamamiento a la unidad, en la que él cree. "Mi propuesta hoy aquí en Barcelona, en Cataluña, es que sea la unión el instrumento del gran cambio social y económico que exige Cataluña, España y Europa durante los próximos años".

Por tanto, coligió, hay "valores comunes" de convivencia y concordia, hay una "circunstancia propicia" y hace falta "diálogo, mucho diálogo". Igual que la Constitución fue capaz de reconciliar a personas que habían militado en bandos distintos durante la Guerra Civil, recordó. Sánchez subrayó que ese espíritu que la Carta Magna alumbró no se puede "petrificar". Con ese "espíritu constituyente" de "diálogo y concordia" se podrá poner en pie "un nuevo proyecto de país". Proyecto que se expresa en castellano, euskera, gallego y catalán, dijo. Porque no concibe "España sin Cataluña", ni Cataluña sin el resto de España. "Esa es mi más firme apuesta", remachó.

El jefe del Ejecutivo aseguró no ser "ingenuo", porque la unanimidad es "imposible", pero "la división y el enfrentamiento" no harán otra cosa que "arruinarnos a todos" y "estropear" el futuro de los más jóvenes. Por ello hay que perseguir, siguió, "la unión de una gran mayoría de futuro y de convivencia en Cataluña y en el conjunto de España". Con los nueve indultos, el Gobierno busca "restituir la convivencia, no desde el olvido, sino desde el respeto, el sentimiento y el afecto".

Sánchez concluyó como empezó. Con el 'i som on son' de Miquel Martí, el lugar donde el Ejecutivo "no eligió" estar pero desde el que desea arrancar. "No podemos empezar de cero, pero podemos empezar de nuevo. Hay camino, mañana podemos cambiar la vida de nueve personas. Y espero también que empecemos a cambiar la historia de todos y de todas". Fueron las últimas palabras del presidente, antes de despedirse en catalán y en castellano: "Catalunya, catalans i catalanes, us estimem. Catalunya, catalanes y catalanes, os queremos".

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