Dos jóvenes con un mismo destino, así podríamos definir la situación a la que se enfrentan dos de los estudiantes que estaban confinados en un hotel de Palma de Mallorca tras el macrobrote que se generó hace escasa semana por los numerosos botellones y eventos musicales a los que acudieron miles de personas de toda España sin distancia social ni mascarilla alguna. Estos adolescentes escaparon gracias a la ayuda de una negacionista que llevaba varios días por las inmediaciones para permitir que los 'secuestrados,' como algunos les llaman, pudieran salir a la calle.

"No son secuestrados, eso lo primero; son jóvenes en cuarentena que pueden ser vectores de transmisión de la Covid-19; más de 1.000 personas ya han dado positivo en toda España por estar vinculados a este macrobrote", y lo que la mujer que les ha ayudado a escapar ha llegado a decir al respecto es simplemente: "se van porque son libres, y punto".

Uno de los dos chicos volvió de forma voluntaria al hotel, mientras que el otro se ha quedado bajo la custodia de un responsable familiar después de recibir el visto bueno de sus padres, tal y como ha informado el Govern balear esta misma mañana. Lo que está claro es que algo ha sucedido, y la Policía ya lo está investigando; es posible que los adolescentes se enfrenten a algún tipo de sanción administrativa, mientras que la mujer que les ayudó podría estar cometiendo un delito por ayudar en su fuga.