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Cuatro años de los atentados atentados de Barcelona y Cambrils

El foco del 17-A, cerca de las víctimas, lejos de teorías conspirativas

El nuevo 'conseller' de Interior evita alimentar polémicas sobre el CNI y trabaja en crear la oficina de víctimas

Peluches, velas, dibujos y notas depositadas en memoria de las víctimas del atentado en el Pla de l’Os a la Rambla de Barcelona. Jordi Cotrina

Un minuto de silencio y una ofrenda floral en el memorial de La Rambla de la capital catalana, sin discursos. Así conmemorarán este martes las víctimas y las autoridades los atentados de Barcelona y Cambrils, que causaron hace cuatro años la muerte de 16 personas y afectaron a una larga lista de más de 300 víctimas más entre heridos y familiares. Un horror que abrió numerosos debates sobre convivencia, terrorismo yihadista, actuaciones policiales e incluso generó una agria politización por el papel de los servicios de inteligencia españoles, el CNI, en relación al imán de Ripoll, Es Satty, fallecido en una explosión en Alcanar previa a los atentados. Al respecto de todo este impacto, el nuevo 'conseller' de Interior, Joan Ignasi Elena, centra su mirada en la seguridad y la solidaridad con las víctimas y evita la polémica política: "Los Mossos dieron por cerrada la investigación que les pidió el juez, por tanto es un tema cerrado salvo que se hallaran nuevos indicios y se pidieran nuevas investigaciones", afirma en declaraciones a El Periódico de Cataluña, diario que pertenece a este grupo, Prensa Ibérica. Elena avanza que está trabajando para la puesta en marcha de una oficina de atención a las víctimas del terrorismo en Cataluña, tal como acordó el Parlament hace un año.

Colau: "Un desastre absoluto"

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, también en declaraciones a El Periódico de Cataluña, diario que pertenece a este grupo, Prensa Ibérica, se centra en las víctimas y la desatención: "Se las ha utilizado políticamente, y con el atentado desgraciadamente descubrimos que la política de atención a las víctimas es un desastre absoluto y tiene mucho margen de mejora a nivel estatal, y a nivel catalán no se ha hecho absolutamente nada, el Ayuntamiento es la administración que más las ha acompañado”, sostiene. Y sobre el papel del CNI, afirma: "No entiendo la negativa del PSOE a abrir una comisión de investigación en el Congreso para dar explicaciones y transparencia, entiendo que esto genera desconfianza en las víctimas, pero tampoco creo en alimentar teorías de la conspiranoia como algunos líderes independentistas de forma irresponsable”

“Hubo un muy buen trabajo por parte de los responsables de seguridad”, sostiene el ‘conseller’ Elena, que subraya cómo ahora los Mossos trabajan “estrechamente” con otros cuerpos de seguridad del Estado, participando en el Centro de Inteligencia en Terrorismo y Crimen Organizado (CITCO).

Quim Forn, que lideraba la 'conselleria' de Interior durante los atentados, fija hoy dos ideas, al rememorar lo sucedido: "En esta lucha contra el terrorismo internacional es muy importante la coordinación y la información”. Preguntado sobre la relación del CNI y Es Satty, cabecilla del grupo terrorista, espera que "se pueda acabar de saber, esto no ha funcionado bien y es criticable". Forn sostiene que la información que tenían los Mossos era mínima, en relación a una comunicación de la policía belga a los agentes catalanes sobre el perfil del imán.

Investigar más y mejorar en sensibilización

Grupos políticos como JxCat y ERC siguen reclamando que se investigue pero con tonos distintos. Desde ERC subrayan dos vías prioritarias: la formación, sensibilización y educación y, sí, la crítica al CNI por falta de transparencia. En todo caso, en Esquerra tampoco quieren “contribuir a teorías de la conspiración sino a resolver incógnitas”. Aurora Madaula, diputada de JxCat, afirma: "La reciente sentencia [que condenó a los tres colaboradores que no perecieron en Alcanar ni fueron abatidos posteriormente] no se ha hecho bien". Madaula está convencida de que quedan cosas por saber y sugiere que Es Satty era un agente doble. Y quien va todavía más allá es el abogado de una de las víctimas, Jaume Alonso-Cuevillas, quien sigue poniendo en duda que el imán muriera en la explosión previa en Alcanar. "Tenemos serias dudas de que esté verdaderamente muerto", sostiene, pese a que los Mossos y la fiscalía no albergan duda alguna y disponen de pruebas de ADN.

Cunillera elogia la coordinación policial

La delegada del Gobierno en Catalunya, Teresa Cunillera, huye del factor CNI y opina: "La justicia ha hecho bien su trabajo, es la culminación de un trabajo de los cuerpos policiales muy intensa, tengo confianza en todos, vamos mejorando mucho este trabajo conjunto y de colaboración y si se puede hacer mejor, seguro que lo harán; vamos poniendo las bases para que no vuelva a pasar y a la menor sospecha estemos activados".

Una fuente conocedora de la sesión de la comisión de secretos oficiales del Congreso en marzo del 2018, en la que el director del CNI, Félix Sanz Roldán, informó sobre la investigación, sostiene que ese día Roldán fue claro: el perfil del imán era de un traficante menor y dejó de ser confidente en el 2014. A ello cabe añadir lo que publicó EL PERIÓDICO hace dos años: El cerebro que diseñó los ataques con los que los terroristas querían golpear la capital catalana no era El Satty, y se encontraba "en una ciudad del centro de Europa" en aquel momento.

"Quedan muchas víctimas por conocer"

Robert Manrique, en nombre de la Unidad de Atención y Valoración de Afectados por Terrorismo (UAVAT), se queja de que el punto débil han sido, precisamente, las víctimas. Insiste en el trabajo que queda por hacer: contactar con decenas de personas de las que solo se sabe el nombre. Son 338, como el de Daniel Pedrosa Dueñas.

Manrique se felicita, sí, por la sentencia, porque reconoce a las víctimas físicas y psíquicas. Y confirma que habrá recurso. Exige la creación de la oficina de atención a los afectados, que se abrió en el 2010 pero solo durante unos meses. La UAVAT existe, precisamente, para cubrir este vacío. Javier Martínez, que perdió a un hijo de tres años en el atentado, afirma que “la única cosa positiva de la sentencia es que el juez ha dicho que las víctimas estamos mal atendidas”. Lamenta que las víctimas no tienen “ni un teléfono al que llamar” y sigue pagando la atención psicológica cuando su hija se despierta con sueños. Él todavía no ha podido volver a trabajar.

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