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Entrevista

Quique Bassat: "La vuelta al cole debe tener las mismas medidas que el curso pasado"

El pediatra y epidemiólogo pide no relajar los protocolos sanitarios en el curso 2021-22 y apostar por la vacunación de los adolescentes

Quique Bassat, pediatra, epidemiólogo y asesor del Gobierno en el retorno a las aulas.

Quique Bassat, pediatra, epidemiólogo y asesor del Gobierno en el retorno a las aulas.

Pediatra, epidemiólogo, investigador y asesor del Gobierno en la vuelta al cole, Quique Bassat (Barcelona, 1974) recomienda mantener todas las medidas sanitarias del curso pasado para seguir combatiendo la pandemia. La vacuna de los adultos y la incipiente los adolescentes juega a favor, pero la variante Delta y la quinta ola impide, en su opinión, flexibilizar los protocolos.

El curso pasado, los centros escolares demostraron ser uno de los pocos lugares seguros frente al covid. ¿Por qué volvemos a tener miedo este año?

Hay una diferencia importante, la variante delta. Es mucho más infecciosa y no requiere de un contacto estrecho tan largo. El año académico anterior, el miedo generalizado hacia el coronavirus hizo que las escuelas y las familias siguieran muy rigurosamente las medidas. La pregunta es si ahora, con la variante delta, serán suficientes. 

¿Lo serán?

Sí, si además le añadimos una importante cobertura de vacunas entre los adolescentes. Los sueros son la otra gran diferencia con el año pasado.

En junio, el borrador del Gobierno sobre la vuelta al cole era más permisivo. Muchos padres y madres pensábamos que a lo mejor los grupos burbujas se podían mezclar y que, incluso, la mascarilla no iba a ser necesaria en el patio. 

Esas directrices se hicieron a finales de mayo, cuando la quinta ola no existía y se acababa de retirar la mascarilla en exteriores siempre que hubiera distancia. Se respiraba optimismo. En la Sociedad Española de Pediatría actualizamos las recomendaciones para las escuelas y dábamos dos condiciones para que se relajaran las medidas: que la incidencia fuera más baja, tipo 50 casos por 100.000 habitantes (el dato del 24 de agosto es de 317), y que la vacunación hubiera empezado entre los adolescentes. La primera no se cumple, la segunda sí. Habrá una proporción importante de adolescentes vacunados con la primera dosis cuando se abran los colegios e institutos. En todo caso, mi recomendación es que empecemos el curso igual que lo hicimos el pasado y sin relajar los protocolos. Lo único que se podría debatir es si la mascarilla es necesaria en el patio, un sitio donde, lógicamente, no se respeta la distancia… Seamos prudentes, mantengamos todas las precauciones y vayamos flexibilizando.

¿Veremos también termómetros a la entrada del cole y las ventanas abiertas?

Sí. Ventilación al máximo. Es lo que más sirve para combatir la pandemia. En los niños más pequeños que están empezando a hablar o leer, la mascarilla les puede dificultar el aprendizaje. Lo recomendable sería que esas clases se impartieran al aire libre. O pegados a la ventana. El termómetro es una barrera para que los alumnos enfermos no entren a la escuela. En otras épocas, los mandábamos a clase con el Dalsy tomado, pero ahora no nos la podemos jugar. Si tiene fiebre, que se quede en casa hasta que se demuestre que no es covid.

"Tanto los jóvenes como sus padres, los gobernantes y los responsables del ocio nocturno tienen mucho que decir en esta quinta ola"

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No hay que estigmatizar a ningún colectivo, pero la quinta ola es la ola joven. Volvemos a la casilla de salida y da rabia. 

Los jóvenes son los culpables. Pero también los afectados. El inicio de la quinta ola viene marcado por el brote de Mallorca y los múltiples viajes de fin de curso. Tanta responsabilidad tienen ellos y ellas como sus padres y madres por haberles permitido ir. Era evidente que en un contexto con alta incidencia no era momento de autorizar viajes en los que se sabe que los chavales no se van a portar bien, es parte de su ADN. Habrá quien haya respetado todas las normas anticovid, por supuesto. Pero si juntas en una isla a miles de jóvenes sin supervisión y les abres la puertas a conciertos y fiestas… Ellos, los padres, los gobernantes y los responsables del ocio nocturno tienen mucho que decir. Cada uno vela por sus intereses, pero tenemos que pensar en común y no en individual.

¿Teme que el negacionismo haga mella entre los adolescentes y no se vacunen?

En España, los adultos no han demostrado tener un gran problema con los sueros. En torno al 5% rechazan la vacuna por varios motivos. Es una tercera parte de lo que pasa en Francia. Podemos estar tranquilos. Otra cosa es vacunar a tus hijos. A muchos padres y madres les da reparos porque los menores, en general, no sufren mucho la enfermedad. Puede haber más recelo, pero yo apretaría. Los padres saben que la quinta ola, como decíamos antes, ha sido joven y que no están exentos de contagiarse, enfermar, e, incluso, acabar en el hospital. El modelo matemático dice que si vacunáramos a todos los adolescentes no haría falta inmunizar a los más pequeños y controlaríamos bastante la pandemia.

"Tengo dos mellizos de nueve años y cuando estén autorizadas las vacunas para los menores, les inmunizaré"

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¿Prefiere esa opción?

No, no. Creo que la inmunización de los peques será voluntaria y en el momento que estén autorizadas se abrirán al público. Tengo dos mellizos de 9 años y les vacunaré a los dos. Entiendo que otros no lo quieran hacer, es una cuestión personal. Pero nadie se cuestiona las vacunas habituales de la primera infancia. Los sueros del covid han demostrado seguridad, se han inyectado millones y millones de dosis en todo el mundo y se han registrado pocos efectos adversos. Si tienes la mala pata de que tu hijo sea del 1% de los que desarrollará enfermedad grave… Pero yo no me la jugaría.

¿Hay novedades científicas sobre la inoculación entre los menores de 12 años?

Los ensayos clínicos siguen su proceso, duran unos seis meses. Calculo que para otoño estarán finalizados y habrá resultados de eficacia y seguridad. Los sueros estarán autorizados a finales de año.

"Estamos muy lejos del final, pero no hay que desmoralizarse ni frustrarse, estamos avanzando"

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¿Cuándo acabaremos con la pandemia?

En el momento en el que no haya casos graves. El virus puede seguir circulando, pero si los vulnerables están bien protegidos, no hay casos graves, ni muertes, ni brotes o los que hay están controlados, ya no es una pandemia, sino una enfermedad infecciosa. En el resto del mundo seguirá habiendo, eso sí.

¿Entraremos alguna vez a un hospital o a un cine sin mascarilla?

Imagino que sí. Las enfermedades tienen sus ciclos y no son cortos. Estamos muy lejos del final. La gente piensa que ya no hay coronavirus, pero riesgo alto es todo lo que sea superior a 50 casos por 100.000 habitantes. No hay que desmoralizarse ni frustrarse, estamos avanzando.

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