Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Migración

Estremecedor vídeo: 17 personas se embarcan en una patera que naufragará ocho días después

Partieron el 27 de septiembre desde la playa argelina de Cap Djenet con lo puesto, sin ropa de abrigo y en una patera abarrotada

Así partieron de Argelia los migrantes que naufragaron en Cabrera

Para ver este vídeo suscríbete a La Provincia - Diario de Las Palmas o inicia sesión si ya eres suscriptor.

Así partieron de Argelia los migrantes que naufragaron en Cabrera Carmelo Convalia / M. Vicens

Lunes, 27 de septiembre en la playa de Cap Djenet, en la provincia de Boumerdes, a 169 millas náuticas del sur de Mallorca navegando siempre rumbo norte. Son las diez de la mañana. 17 jóvenes argelinos aceleran el paso por el arenal para llegar a la embarcación que les espera con algo de prisa. La mar está en calma y el cielo encapotado. Se llaman Betebiche, Belaada, Karim, Hellis, Samir e Islam, entre otros nombres. Algunos ya se conocen y hablan a voces entre ellos porque el viento les impide escucharse. Vestidos todos con ropa de calle veraniega y sin ningún atuendo de abrigo, chubasquero, traje de agua o neopreno, como si la travesía a la que se enfrentan fuera un mero trámite, se apelotonan sin ningún orden junto a una pequeña embarcación de poco más de seis metros, a lo sumo ocho, que les aguarda en la orilla.

Es solo un bote de fibra con motor fuera borda, una nave de casco azul celeste sin ningún equipamiento adicional solo apta para la navegación costera con mar en calma, con la que ningún navegante mínimamente avezado se aventuraría más allá.

Pero ellos lo van a hacer por un sueño y para escapar de la pobreza. El bote lo sujeta el patrón por la proa para que la corriente no se lo lleve y los jóvenes puedan embarcar. Hay prisa para subir a bordo y prisa para evitar a los guardacostas que terminarían con su aventura antes de que diera comienzo y que patrullan todo el litoral que va de Cap Djenet al puerto de Dellys para interrumpir la ruta migratoria hacia Balears, por la que han transitado durante este año 1.819 migrantes en 120 pateras, una cifra récord nunca antes alcanzada.

Mientras los 17 jóvenes caminan por la arena, una persona que no va a embarcarse graba al grupo en un vídeo. Es importante que salgan todos los tripulantes, que se les vea bien la cara, aunque los 17 jóvenes argelinos no prestan demasiada atención. Nadie piensa subir ese corte a las redes sociales. No es para eso. Según el testimonio de una mediadora social argelina que desde España ayuda a los migrantes a salir adelante y los pone en contacto con sus familias en su localidad de origen en Argelia, se trata de una herramienta gráfica para que se puede identificar a los jóvenes en caso de una desgracia fatal, una práctica que por seguridad y teniendo en cuenta experiencias anteriores se repite ya en todos los viajes en patera que se organizan desde el país magrebí.

Un inicio del viaje acelerado y con lo puesto

El grupo empezó el trayecto en la playa de Cap Djenet sin ropa de abrigo, a toda prisa y en un pequeño bote en el que no cabían más de seis personas.

Por este motivo, explica también la mediadora, a cuyo testimonio ha tenido acceso este diario, se les pide a los jóvenes que suben a bordo que no se cambien de atuendo hasta tocar tierra, porque a veces las familias se confunden si tienen que identificar a una persona con una indumentaria que les resulta extraña y con la que no recuerdan a su familiar el día de la partida.

Quizá por eso uno lleva la camiseta rojinegra del Milan, el equipo de fútbol italiano, y otro tripulante, una llamativa camiseta amarilla de manga corta con una banda vertical que atraviesa la espalda en la que se puede leer la palabra Warriors.

La secuencia | Un inicio del viaje acelerado y con lo puesto

Pero la mañana del 27 de septiembre, a las diez, nadie pensaba en desgracias en el amplio arenal de Cap Djenet, de arena blanquísima. El mar tenía un color plomizo, de un azul de acero, pero estaba en calma y la travesía parecía propicia. Se trataba de embarcar y navegar al norte, sin descansos, sin paradas, solo al norte, hasta llegar a la costa, 48 horas de navegación como máximo, si surgían dificultades quizá un poco más. Las costas de Ibiza, Mallorca o Cabrera aparecerían por la proa en el horizonte, el paraíso alcanzado, si no surgían dificultades. Al menos eso les habían asegurado quienes se aventuraron a realizar la misma ruta antes que ellos.

La subida a bordo de los 17 jóvenes al pequeño bote ya denota las condiciones precarias del viaje. A una pequeña barca con capacidad para seis o siete personas suben a bordo un total de 17. Y mientras van ocupando su minúsculo lugar en la bañera, el bote se balancea con violencia de babor a estribor y el patrón que sujeta la proa todavía desde tierra evita que vuelque en la misma orilla. Con todo el pasaje hacinado a bordo, la línea de flotación se hunde dos palmos, y la barca inicia torpe la travesía. Hay tan poco espacio a bordo que cualquier cambio en la posición de los tripulantes podría hacerla zozobrar incluso con el mar en calma.

Ocho días interminables

Pero en esta ocasión nada sucedió según lo esperado. La travesía se prolongó durante ocho días interminables, hasta el 4 de octubre, cuando el bote con los 17 jóvenes argelinos naufragó a siete millas al sur del archipiélago de Cabrera. Y sus tripulantes fueron avistados en el mar por un yate que avisó de urgencia a Salvamento Marítimocon un balance hasta el momento de 14 personas rescatadas, dos desaparecidas y un fallecido, el localizado ayer.

Nada más se sabe hasta el momento sobre las circunstancias del viaje y las dificultades por las que atravesaron los 17 argelinos durante los ocho días de trayecto, hasta el naufragio a siete millas de las costas de Cabrera. Solo una cuestión fundamental en cualquier travesía marítima. La situación en el mar empezó a complicarse el domingo, seis días después de zarpar de playa de Cap Djenet, cuando la saturadísima embarcación debería haber empezado a avistar las costas de Balears, ya con un retraso considerable. Y la madrugada del lunes se puso ya imposible en esa zona del Mediterráneo para la pequeña embarcación sobresaturada, cuando un frente de tormentas barrió toda la zona, causando un temporal con olas de más de cinco metros y vientos del norte con rachas de hasta 80 kilómetros por hora.

Otra patera salió al día siguiente, el 28 de septiembre, desde la localidad argelina de Figier con el mismo rumbo, las costas de Balears. Pero hasta hora nada se sabe de la embarcación ni tampoco de sus tripulantes.

El grupo empezó el trayecto en la playa de Cap Djenet sin ropa de abrigo, a toda prisa y en un pequeño bote en el que no cabían más de seis personas.

Compartir el artículo

stats