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Montero: "La financiación se decidirá de modo multilateral y será valiente con las autonomías infrafinanciadas"

La responsable de Hacienda advierte contra los bloques de comunidades que se están organizando en el debate y descarta rescatar un fondo anual covid de 16.000 millones

María Jesús Montero.

María Jesús Montero (Sevilla, 1966) arranca formalmente, "entre mediados y finales de noviembre", el debate de financiación autonómica con la propuesta de una pieza clave del modelo, la población ajustada: el reparto de los recursos por población, pero corregido por factores como la dispersión, el envejecimiento, la insularidad o la geografía. Las comunidades ya se están organizando en torno a frentes. La ministra de Hacienda deja claro, en esta entrevista con EL PERIÓDICO, diario que pertenece a este grupo, Prensa Ibérica, que no le gusta, porque no ayuda a "avanzar" en la negociación del nuevo sistema. Aviso claro, también, para los barones socialistas. Lanza otro a la Generalitat: la decisión del marco se hará de manera multilateral, aunque haya bilaterales con las comunidades y los grupos, y su vocación es atraer al PP.

-¿Cómo observa la formación de bloques? 

-Lo veo contraproducente. Creo que es un debate suficientemente complejo que requiere por parte de todos los territorios una altura de miras. La respuesta tiene que ser ponderada, de manera que seamos capaces de tener en cuenta lo que ocurre en la provisión de los servicios públicos por tener una población dispersa, pero también lo que pasa en determinadas épocas del año cuando multiplicas por cinco tu población. Cuando los debates se plantean en perspectiva de bloque, es como aventurar que vamos a una batalla. Y justamente la financiación autonómica no se puede plantear en términos de ganadores y perdedores. Se tiene que plantear en términos de que a ser posible todos ganemos y que todos renunciemos a una parte de lo que idealmente sería nuestra ganancia para que se consiga un acuerdo a nivel global. Y eso cuadra mal con situarse en un bloque frente a los que se han reunido en otro bloque. Y al final no votan los territorios, votan las formaciones políticas y no se puede sostener un criterio y el contrario por parte de un mismo partido, dependiendo del lugar donde se hable. Y eso es lo que está pasando con el PP.  

-Y también con el PSOE.

-También pasa con el PSOE. Situarse en una visión populista, de lo que hay que decir en cada territorio para confrontar con el Gobierno de España, termina creando una incoherencia y una contradicción que parece que al señor [Pablo] Casado no le preocupa mucho. Pero a mí, que me creo esto y que considero que las comunidades tienen que tener un nuevo modelo de financiación por lo menos diseñado en esta legislatura (y a ser posible aplicado), no me parece que esto sea algo que contribuya.

Creo que hay gente que juega a la confrontación utilizando la financiación autonómica. Si cada vez que se pone un modelo en la mesa, el que lo analiza lo traslada en términos de población [de financiación por habitante], ¿por qué no hacemos el reparto por población? Porque somos conscientes de que el coste de la provisión de estos servicios no solo tiene que ver con el número de personas, sino también la estructura de la edad o la dispersión. Y por tanto, si nos ponemos de acuerdo en que la población tiene este peso dentro de la financiación, después no vale que uno vaya al territorio a decir que para el Gobierno no cuenta, a efectos de financiación, un volumen de personas. Ese tipo de trampa, ese tipo de populismo a la hora de abordar este tema, es el que impide realmente hacer acercamientos.

Entrevista a María Jesús Montero, ministra de Hacienda y Función Pública Vídeo y Foto: José Luis Roca

¿Le molesta que los barones socialistas caigan en esto? Algunos se habían apuntado a la cumbre del presidente gallego, que finalmente se celebrará el 23 de noviembre. ¿Caen en ese populismo que usted ve contraproducente?

-A mí me parece que no ayuda el que uno se conforme, como está haciendo el PP, en torno a frentes, porque el señor [Alberto Núñez] Feijóo, cuando comunicó que había convocado a otros presidentes autonómicos que habían aceptado poder debatir, lo hizo en términos de confrontación con el Gobierno de España. Y eso no es ajeno a ningún presidente autonómico. Yo entiendo que de buena fe uno dice que sí a asistir a una reunión, pero empieza a haber incoherencias cuando se plantea en términos de confrontación o como un frente ante otro grupo de comunidades que también se han reunido [Andalucía y Valencia]. Ahí empieza a ser poco adecuado que sigamos reuniéndonos en torno a frentes en vez de en torno a posibilidades de encuentro y de acuerdo, lo haga quien lo haga.

-¿Le ha dado la directriz a sus compañeros para que no vayan a esa reunión?

-No, le puedo asegurar que no. Yo confío plenamente en los presidentes autonómicos. Distinto es que yo, como ministra de Hacienda, tenga que ver cómo somos capaces de acercar posturas cuando uno previamente se instala la trinchera. Esto es difícil. Es más fácil ir aproximando posiciones cuando uno no viene de la trinchera. Pero insisto, los debates que ha habido hasta la fecha sobre financiación autonómica se han saldado con un PP que ha cargado después contra el Gobierno de España.

No ayuda que se conformen frentes porque cuando Feijóo convocó a los presidentes lo hizo para confrontar con el Gobierno. Y a eso no es ajeno ningún presidente autonómico

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-Luego los barones socialistas han caído en la trampa.

-Bueno, yo diría que actúan de buena fe. Y ante una cuestión que les preocupa, intentan ver si son capaces de compartir criterios comunes. Pero cuando ven cómo se utilizan esas reuniones, creo que a más de uno probablemente no le haya gustado la manera en la que el señor Feijoo lo utilizó. No sé si la reunión se va a celebrar. No me preocupa que la reunión se celebre o no.

-Algunos presidentes autonómicos piden que se consolide el fondo covid de 16.000 millones. ¿Está dispuesta a ponerlo sobre la mesa?

-Es obvio que o se hace una profunda reforma fiscal o no hay capacidad de recaudar 16.000 millones adicionales para llevarlos a las comunidades autónomas. Es imposible consolidar esos 16.000 millones anuales teniendo que hacer un proceso de consolidación fiscal. Ya veremos qué nos aporta la reforma fiscal [que proponga el comité de expertos en febrero], porque está íntimamente ligada a la capacidad económica que pueda tener el Gobierno para colocar recursos adicionales encima de la mesa. Es evidente que para poder colocarlos tiene que obtenerlos, porque lo que no puede hacer el Gobierno, sería una eterna irresponsabilidad, es hacerlo a costa del déficit.

-Cataluña reclama una negociación bilateral.

-La financiación autonómica se decidirá en un entorno multilateral. Y eso lo hemos dicho siempre. Tendrá un papel el Consejo de Política Fiscal y Financiera. Nos podemos engañar todo lo que queramos, pero al final quien vota el modelo de financiación autonómica es el Parlamento.

-Para el anterior modelo, el de 2009, sí hubo negociación bilateral y fue aprobada por las Cortes. ¿Se puede repetir la secuencia?

-Una cosa son las reuniones para aproximar las posiciones del modelo y otra que la financiación de Catalunya no esté en conexión con el resto de territorios. Se decidirá de forma multilateral. Ahora, no tengo ninguna duda de que harán falta cincuenta reuniones con cada uno de los grupos para llegar a un acuerdo en el Congreso, y espero que previamente en el trabajo con las comunidades autónomas hayamos avanzado. Pero yo siempre he dicho que mi vocación es acordar la reforma de la financiación con el PP. Porque eso daría estabilidad al modelo, ya que quienes han gobernado España han sido PP y PSOE. Y porque las comunidades en su gran mayoría las lidera uno u otro partido. 

-¿Cómo se posiciona usted en el debate de la ordinalidad que reclaman Catalunya y Baleares?

-Lo tenemos que ver. Sería un error que cada una de las variables del modelo la viéramos de forma aislada de la siguiente. Es bueno ir aproximándonos por separado, pero luego hay que hacer la composición del puzle, porque a lo mejor una comunidad pierde en un parámetro pero no en otro. 

-La metodología que plantea le lleva a ese callejón. Porque primero va a hacer una propuesta de población ajustada sin tener el resto de elementos encima de la mesa. 

-La población ajustada es la base del modelo, o sea, lo que nadie discute. Y confío en llegar a acuerdos en ella. Luego hay que hablar de nivelación, del abordaje de la deuda, de qué manera se reparten los esfuerzos fiscales, de los fondos. Ahora bien, el modelo no termina de construirse hasta que no está compuesto el mosaico entero. Cuando se compongan todas las piezas es cuando las comunidades tendrán capacidad de decir si les gusta y si se ha avanzado. Es muy difícil producir avances ante posiciones sobre la totalidad del modelo porque nadie quiere ceder.

O se hace una profunda reforma fiscal o no hay capacidad de recaudar 16.000 millones adicionales para llevarlos a las comunidades

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-¿Las comunidades ya conocen su propuesta?

-No. Durante este periodo, y de forma discreta, han ido aportando al concepto de población ajustada y ahora el ministerio está intentando llevar a la mesa el modelo que puede ser más consensuado, que no necesariamente significa el que más me gusta a mí. Como Gobierno de España, tenemos que ser ecuánimes, justos y garantizar que la prestación va a ser suficiente, igualitaria en todos los territorios.

-¿Qué solución se pondrá encima de la mesa para aliviar la deuda de las comunidades infrafinanciadas, como València y Murcia?

-Este no es un debate más. Es obvio es que hay que adoptar algunas decisiones sobre el endeudamiento que soportan comunidades autónomas y que lastra su capacidad para el futuro. Hay que ser valiente en abordar este debate que habitualmente se escora por esa dificultad de intentar saber si toda la parte de deuda se debe a una infrafinanciación o no.

-¿Cuál es la solución "valiente"? ¿Una quita, una renegociación?

-Es prematuro hablar de eso. Será la última parte del debate del modelo. Tendremos que ver previamente cuáles son los recursos que se pueden aportar a las comunidades autónomas, qué capacidad tienen ellas de ir absorbiendo esas ratios de deuda y hacer las proyecciones. Es un ejercicio que requiere mucho tiempo. Entre otras razones, porque no podemos mandar mensajes contradictorios a los mercados y a mí nunca me gusta hablar ni de condonaciones ni de quitas, aunque se trate de comunidades autónomas.

-¿Habrá una tributación mínima para algunos impuestos, como Sucesiones o Patrimonio, como se pactó con ERC el año pasado? 

-Vamos a esperar a los expertos, que nos entregarán su propuesta en febrero. Es posible que nos planteen un tipo mínimo o una horquilla de tipos. O puede que no nos digan nada respecto a esa armonización. Nosotros creemos que sí que es importante que las figuras fiscales que nutren las arcas autonómicas no se queden anuladas, sobre todo si vienen de la mano de una demanda de mayores recursos. Porque esto es una absoluta contradicción. Si alguien considera que puede bajar su recaudación es porque entiende que su comunidad tiene recursos suficientes para poder prestar los servicios. Lo que no vale es bajar los impuestos y pedir el dinero al Gobierno de España, que sea él que suba los impuestos para luego criticarlo. 

-Madrid lleva una rebaja del IRPF.

-No solo Madrid. La lleva Madrid y la lleva Andalucía. Hay como un acuerdo de comunidades del PP de entrar en eso que yo he llamado populismo fiscal. Hacen señales de que no tienen capacidad recaudatoria, pero ahondan en esa antipedagogía fiscal de que no es bueno financiar con la capacidad económica de cada uno los servicios de todos. Es decir, unos directamente hacen rebajas fiscales que merman su capacidad recaudatoria y piden dinero al Gobierno de España. Eso no puede ocurrir. Para eso somos corresponsables. Si no, estaríamos pidiendo a papá Estado que financie lo que uno cree que electoralmente mejor le viene para presentarse a la siguiente contienda.

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