Sucedió a las 4 de la madrugada, cuando no había nadie por las calles de Navas de San Juan, un pueblo de 4.500 habitantes de la provincia de Jaén. Una pareja dormía en el 36 de la Calle Nueva. La mujer, embarazada de 8 meses, empezó a oler a humo. Despertó su marido de un codazo. El hombre se asomó a la ventana y vio lo que estaba sucediendo. La fachada de la casa de al lado, donde vive el alcalde, estaba ardiendo. También un Nissan Pathfinder aparcado en la misma puerta y un contenedor que alguien había encastado entre inmueble y vehículo.

La ‘kale borroka’ parecía historia ya en España tras el fin de la banda terrorista ETA. Pero el fantasma volvió a aparecer el pasado fin de semana, en un territorio tan poco proclive a este tipo de sucesos como es la provincia de Jaén. El alcalde, el socialista Joaquín Requena, sufrió un atentado en toda regla. No fue un incendio fortuito. Fue un ataque premeditado. Un grupo de personas encapuchadas (se habla de cuatro varones muy jóvenes) lo perpetraron.

La noticia es que no es noticia. O mejor dicho, que no es la primera vez que el alcalde es objeto de ataques directos contra su persona. El 26 de septiembre de 2020, hace poco más de un año, el primer edil socialista sufrió un par de ataques coordinados. Mientras unos individuos le rompieron los cristales de su coche, otros realizaron pintadas en la fachada del Ayuntamiento insultándole (‘maricón’ y ‘pintamonas’) y definiéndolo como “el auténtico virus del pueblo”. No obstante, sí que es la primera vez que atentan directamente contra su persona.

Pintadas contra el alcalde Joaquín Requena. DAVID LÓPEZ FRÍAS

Alguien conocido

“Yo todavía tengo el susto en el cuerpo”, cuenta a El Periódico de España una mujer de avanzada edad que reside en la calle donde acontecieron los hechos. “Yo estaba dormida y me despertó ruido en la calle. Miré el reloj, vi que eran las 4 y me extrañó mucho. Desperté a mi marido, se asomó a la ventana y vimos la casa del alcalde ardiendo”.

Como ella, la práctica totalidad de los vecinos de la calle. “Este es un pueblo pequeño, todos nos conocemos y todos sabemos dónde vive el alcalde”, apunta otro vecino, subrayando que “en este pueblo nunca pasa nada… hasta que ha pasado”. Quiere ilustrar que no existen problemas políticos aparentes. No hay una guerra abierta entre dos facciones ni nada por el estilo. Un pueblo tranquilo.

Sin embargo, a Joaquín Requena le quieren hacer la vida imposible. El socialista gobierna el pueblo por segundo mandato consecutivo. Y a juzgar por las opiniones de los vecinos, su labor está siendo bien valorada por sus paisanos. “Está haciendo mucho por el pueblo. Lo está ‘embelleciendo’ bastante. Es la segunda vez que gana las elecciones, por algo será”, apunta otro de sus conciudadanos.

El buzón de la vivienda quedó totalmente quemado tras el ataque.

El buzón de la vivienda quedó totalmente quemado tras el ataque. DAVID LÓPEZ FRÍAS

Tiene Requena, no obstante, enemigos declarados y anónimos. Todavía no se sabe quién realizó las pintadas amenazantes ni quién le rompió los cristales de su coche. Casi probablemente los mismos que la madrugada del sábado al domingo intentaron pegarle fuego a su casa, mientras él dormía dentro.

Creen los vecinos que el atentado es obra de alguien que conoce a Requena y su entorno: “El alcalde está casado y tiene un hijo que estudia en otra ciudad. Su mujer no estaba en casa porque había ido a visitar al chico. Estaba el alcalde solo, durmiendo. Eso es que iban a por él. Iban a matarlo, porque esto ya no son pintadas ni una pedrada en el coche”, resume el vecino de una e las casas más próximas al destrozo.

Cuatro jóvenes encapuchados

También sospechan “de un grupo de chicos muy jóvenes, de unos 20 años como máximo, que iban encapuchados”, apuntan fuentes próximas al Consistorio jiennense. “La Guardia Civil está investigando y tendrán que hacer su trabajo. Pero si son quienes nosotros sospechamos, no hay partidos detrás ni guerras políticas. Son unos gamberros que la han tomado con el alcalde y ahora se les ha ido de las manos”.

El fuego se inició a las 4 de la madrugada en un contenedor de basura, como en cualquier incendio ‘borroka’ habitual. Los autores, con nocturnidad, colocaron el 'container' en la estrecha acera de los pares de Calle Nueva. Delante de la puerta había aparcado un todoterreno propiedad de otro vecino y que también ha resultado calcinado. Entre casa y coche había el espacio justo para encastar el contenedor. Una vez colocado, le prendieron fuego y escaparon, sin ningún testigo presencial que les identificase.

El ataque causó daños a los vehículos de los vecinos . DAVID LÓPEZ FRÍAS

El contenedor prendió pronto, el fuego se propagó hacia el coche. Quemó chapa y depósito de gasoil, dejando un reguero de combustible en el suelo que enseguida extendió el fuego a los otros vehículos. Los vecinos, al percatarse de lo sucedido, bajaron en masa. “Uno retiraba coches, otro avisaba a los familiares por si no se habían dado cuenta, otro bajó con un extintor a apagarlo…”.

Precisamente, el que intentó sofocar las llamas con el extintor estuvo a punto de provocar una desgracia mayor, dado que roció los cables eléctricos de la fachada y empezaron a explotar. “Parecían fuegos artificiales”, resume hoy una de las víctimas, cuyo coche también ha resultado dañado.

Saltar por la terraza

El alcalde tuvo que abandonar su domicilio por la parte trasera del edificio. Saltó por la terraza hacia la casa contigua. Del mismo modo actuó su vecino del número 36, al que no le dio tiempo a retirar su coche de la fila de vehículos aparcados. Al menos tres automóviles han resultado dañados en el ataque.

El alcalde ha sido contactado por El Periódico de España sin obtener respuesta. Desde el Ayuntamiento, en cambio, sí han confirmado que el martes 16 de noviembre se llevará a cabo una concentración en la misma puerta del domicilio del alcalde, para protestar por el atentado. La investigación, por su parte, sigue su curso. No hay cámaras de seguridad en la zona, pero la Guardia Civil ha estrechado el cerco y en las próximas horas podrían practicarse detenciones relacionadas con este extraño caso de ‘kale borroka’ en este pequeño pueblo de Jaén.