Mamadou Touré es senegalés y llegó hace tres años al municipio orensano de Manzaneda, después de una larga travesía por tierra y por mar e ingreso en la cárcel tras una dura incursión en el tráfico de drogas. Ahora, busca enmendar sus errores, un deseo para el que cuenta con el apoyo de los vecinos de la localidad.

"Lo único que quiero es recuperar a mi hija y establecerme con ella aquí en Manzaneda”, ha relatado a Efe este senegalés, quien quiere luchar “hasta al final” por una segunda oportunidad, esta vez, con su hija. Por el momento, este lunes tendrá un juicio por la custodia para saber si podrá conocerla y reunirse finalmente con ella.

Apoyo no le falta. Los vecinos del pueblo de Manzaneda se lo han mostrado estos días e incluso salieron con pancartas a la calle y recogieron más de doscientas firmas para ayudarle.

La historia de Mamadou Touré en España empezó en 2008 cuando llegó en patera, junto con otras setenta personas, una larga travesía de ocho días, que le llevó de Mauritania a Gran Canaria.

El sueño se truncaría al poco tiempo, tras verse relacionado con las mafias que transportan inmigrantes, e ingresó en prisión. La pesadilla no acabaría ahí, pues en la cárcel entabló relación con una conocida persona orensana que está relacionada con el mundo del narcotráfico, lo que le volvería a llevar a la cárcel.

Saldadas sus deudas con la Justicia, ahora quiere establecerse definitivamente en Manzaneda, a ser posible con su pequeña de cuatro años, por lo que lleva tres años luchando, desde que salió de la cárcel.

Los habitantes de la localidad orensana le arropan: "Es una buena persona, ya cumplió condena”, apunta Adrián Hervella, un vecino que vive puerta con puerta con este senegalés para quien pide una nueva oportunidad: “Está muy arrepentido”.

Mamadou reconoce que cometió errores, pero “ya pagué por ellos, no los voy a volver a cometer”, asegura mientras echa la vista atrás.

"La niña nació estando yo en la cárcel", recuerda. Cuando la madre perdió la custodia, la menor pasó a depender de servicios sociales y no ha podido verla.

Ahora “ya tiene cuatro años y medio -expone- cuánto más tiempo pase, va a ser peor. Cuando la niña sea mayor, no va a querer estar conmigo, ya estará acostumbrada a otra gente, eso me entristece”, dice Mamadou, que pide justicia.

“Con quién va a estar mejor, yo soy el padre”, reflexiona este senegalés, quien tiene casa y trabaja en bodegas de la zona. “No le va a faltar de nada, puede vivir conmigo”.

Los vecinos de Manzaneda han empezado a movilizarse para apoyar a su vecino. “Mamadou, lo que necesites, me dicen”, comenta emocionado.

Trabajo tampoco le falta. “No estoy viviendo gratis ni a cuenta de nadie”, apostilla.

Su vecino y amigo, Adrián -quien le ha acompañado a Ourense, a la espera del juicio- ha manifestado que los empresarios de la zona están dispuestos a contratarlo, si tuviese algún problema. “Trabajo no le va a faltar”, ha concluido.