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Diputado de JxCat

Caso Eduard Pujol, hablan las mujeres: "Me trataba como una muñeca hinchable"

Relato de varios testimonios del presunto acoso del exdiputado de Junts per Catalanya, que niega las acusaciones y recuerda que dos de ellas afrontan juicios por injurias

Caso Eduard Pujol, hablan las mujeres: "Me trataba como una muñeca hinchable".

El exdiputado de Junts per Catalunya Eduard Pujol llevará a juicio a dos mujeres a las que acusa de injurias, en un caso, y de injurias y amenazas, en el otro. El partido apartó a Pujol y le suspendió de militancia en otoño de 2020, días después de que estas dos mujeres relataran a una de las responsables de la organización cómo las había tratado –sin llegar a presentar una denuncia–. El político, que entonces era el portavoz del grupo parlamentario, contraatacó y sí las denunció a ellas. Cuando sendas querellas han superado la fase de instrucción, JxCat se ha disculpado con Pujol y lo ha readmitido como militante.

Testimonios sobre Eduard Pujol.

Testimonios sobre Eduard Pujol. El Periódico

Hasta la fecha, sin embargo, nadie ha oído la versión de las dos mujeres acerca de lo ocurrido. EL PERIÓDICO, diario que pertenece al mismo grupo que este medio, las ha entrevistado a ambas y también a otras cuatro que explican cómo Pujol se valía de sus cargos para acercarse a ellas. El exdiputado, a través de una portavoz, ha negado las acusaciones.

"Es un depredador"

"Solo lo conocía de vista. Un día le puse un comentario a una fotografía que había colgado en Instagram y él me respondió. Comenzó a escribirme y a mandarme centenares de mensajes. No paraba. Es una persona muy insistente", explica el primer testimonio a este diario. La mujer, finalmente, accedió a citarse con él y, desde entonces, Pujol entabló una relación basada en el sexo y en las conversaciones de alto contenido erótico a través del teléfono. Esto último ha sido decisivo para la suerte que hasta la fecha ha seguido el recorrido judicial de la querella del exdiputado, quien comenzó a presentarse en casa de la mujer –en la que también vive la hija de ella– a menudo sin avisar y de noche: "Abría la puerta, se abalanzaba y me obligaba a hacer lo que quería". 

Este testimonio subraya que Pujol era un político popular entre el sector independentista y que usaba ese poder para seducir. "Él era el político. Y yo no era nadie. Una mota de polvo. Y cuando él tenía un rato libre, tenía que estar a su disposición. El teléfono sacaba humo si estaba en el Parlament y, si no le interesaba quién estuviera interviniendo, se pasaba el rato chateando conmigo: enviando fotos de cómo se ve el hemiciclo desde su escaño, de su discurso, del micrófono. Me vacilaba. Era una forma de decir: 'yo soy más poderoso que tú y tienes que hacer lo que yo quiero'", razona. Esta mujer sintió que "abusaba" en algunos de aquellos encuentros: "Es un depredador, un enfermo que solo piensa en el sexo. Venía, se desnudaba en el recibidor, me tapaba la boca, y venga. Me trataba como si fuera una muñeca hinchable". "Y después se iba", añade. 

A través de la querella, Pujol acusa a esta primera mujer de estar detrás de los insultos que recibió desde perfiles anónimos en Twitter. Tras la relación con Pujol, que duró varios meses, ella requirió un tratamiento psicológico y afirma que ha sufrido secuelas emocionales agravadas por la presión judicial del litigio iniciado por él.

"Solo quiere abusar de tu cuerpo"

"Te hace creer que eres la persona más importante del mundo. Que tiene un interés real en ti. Pero solo persigue un único objetivo: abusar de tu cuerpo. Usa su fuerza física, que la tiene, y te avasalla, también psicológicamente, hasta anularte. No te deja respirar, no te deja pensar. Te manda un mensaje tras otro y te llama continuamente. Tengo 75 llamadas en una semana. Son conversaciones que siempre acaban cobrando un cariz sexual". Este segundo testimonio pertenece a una mujer que es compañera de partido de Pujol

Según relata, Pujol se interesó por ella durante el mes de octubre de 2019. Que un dirigente relevante tuviera interés en conocer sus opiniones acerca del partido y que le pidiera a ella consejo sobre el contenido de sus discursos antes de pronunciarlos, en un momento de tanta trascendencia política para Catalunya –acababa de conocerse la sentencia contra los líderes del 'procés'–, hizo que se sintiera muy valorada como política. Pero descubrió que, en el fondo, Pujol únicamente quería sexo

"Fue un abuso de autoridad y una invasión de mi intimidad. Me manipuló para hacer conmigo lo que quería y, después, dejé de existir para él. Me sentí como una bolsa de basura. Todo era mentira. Cada día me arrepiento de haberlo conocido”, lamenta.

Esta segunda mujer también ha tenido que someterse a tratamiento psicológico para comprender y superar qué había ocurrido con Pujol. En su caso, además de la presión judicial que sufre, se ha visto gravemente afectada su trayectoria política y la formación, incluso, valoró expulsarla. Ni ella ni la primera mujer han querido presentar por el momento una denuncia policial contra Pujol siguiendo el consejo de sus respectivos abogados, a pesar de que Junts les pidió que lo hicieran antes de readmitirlo como militante.

Torrente de llamadas y mensajes

Este diario ha entrevistado a otros dos testimonios, una mujer de la órbita de JxCat y otra completamente ajena a la política, que coinciden en la forma de describir cómo actuaba Pujol cuando pretendía seducir: llamando o escribiendo incesantemente, remarcan. O presentándose en su casa sin avisar, ratifica una de ellas. El tercer testimonio afirma que sigue sin digerir por qué Pujol fingió con tanta insistencia que estaba enamorado de ella cuando solo quería sexo.

El cuarto testimonio, el de una mujer que asegura que Pujol también intentó acostarse con ella reiteradamente –sin éxito–, subraya que cuando se hizo público que Junts le apartaba en 2020, el político la contactó a los pocos días para pedirle "perdón" si se había "sentido acosada" por él, y también le ofreció una ayuda monetaria que anteriormente, cuando ella se la había pedido al atravesar apuros económicos, este había rechazado concederle.

Precedentes en el entorno laboral

La periodista y humorista Ana Polo coincidió con Pujol en RAC1 cuando este dirigía la emisora de radio y ella tenía 25 años. "Entonces era un sueño estar en RAC1", admite en un encuentro con este diario, añadiendo que esa "ilusión" también la convertía en alguien "vulnerable", que acusaba la presión de probar que merecía tal oportunidad. "Era el primer trabajo que conseguía en el mundo de la comunicación y con Pujol se dieron diversas situaciones muy incómodas que no deberían haberse producido entre un director y una empleada a quien doblaba la edad", recuerda.  

"Pujol decía que él era François Hollande y que yo era 'su' Sègoléne Royal. Pero Hollande y Royal eran pareja. Estaba haciendo esa analogía y yo me veía forzada a poner buena cara. Me llamaba también 'polito' y recuerdo que un día, delante de todos, me pidió que le dijera lo guapo que estaba. No tenía ganas de decírselo, pero tenía miedo de que no me renovaran si le caía mal. Otro día fue un poco más allá: caminaba por un pasillo y oí que detrás de mí alguien gruñó como un cerdo. Me giré y vi a Pujol, el director, que me dijo: 'es broma, ¿eh?'. Todavía sigo sin entender qué broma era esa", rememora reflexionando, al echar la vista atrás, acerca de lo frecuente que es que en el entorno laboral haya hombres con poder que se aprovechan sexualmente de mujeres que solo desean ser valoradas por su trabajo

A la misma época pertenece el sexto testimonio. La periodista Núria Casas a los 24 años trabajaba en la emisora RAC105. Ahí coincidió con Pujol, y sufrió situaciones parecidas a las descritas por Polo. Casas, contactada por este diario, rechaza hacer nuevas declaraciones acerca de su experiencia porque afirma haber sufrido demasiado por este asunto. Sí desea dejar claro, en cambio, que se ratifica en lo que contó a finales de 2020 a través de un artículo –titulado 'Carta a un acosador', que publicó en el digital El Nacional.cat– y de una entrevista en SER Catalunya. Según denunció entonces en los dos medios –en los que sigue trabajando actualmente–, con Pujol tuvo que soportar varios episodios desagradables: "¿Cómo se puede demostrar que han intentado tocarte un pecho en la redacción cuando estás completamente sola? ¿O te esperan agachados en la entrada y te dicen que es para mirarte la ropa interior que llevas?".

Casas, que también ha necesitado apoyo psicológico para superar esta experiencia, y Polo hicieron público su testimonio después de que Junts anunciara que Pujol había sido expulsado por acoso. Junts no ha contactado con ninguna de las dos antes de tomar la decisión de rehabilitar como militante a Pujol. Este diario ha contactado también con algunas mujeres periodistas de RAC1 que afirman que no han visto ni sufrido ningún episodio de acoso por parte de Pujol.

Pujol niega las acusaciones

Eduard Pujol, cuya carrera política se vio truncada por este asunto, ha rechazado dar su versión de los hechos, aconsejado por sus abogados. A través de una portavoz, el exdiputado ha negado las acusaciones de las periodistas Núria Casas –a quien afirma no recordar– y Ana Polo –a la que acusa de descontextualizar los comentarios–. Sobre los dos primeros testimonios con los que arranca este reportaje, la portavoz recuerda que ambas mujeres querían continuar las respectivas relaciones con Pujol cuando este las dio por acabadas. Y también subraya que dos jueces distintos han hallado indicios de que habrían cometido "injurias" al "decir al partido que Pujol las acosó sexualmente" o que –a una de ellas– "la agredió sexualmente".

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