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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Elecciones municipales

Los 10 retos de Colau (si repite como alcaldesa) de cara al próximo mandato en Barcelona

La líder de los 'comuns' afrontaría sus últimos cuatro años con obras simbólicas en marcha, como la reforma de la Rambla; consolidaciones vitales, como la de la bici, y tareas pendientes, como la de la vivienda social

Ada Colau. Ferran Nadeu

No puede hablarse de sorpresa en Las Gaunas porque todo el mundo daba por hecho que Ada Colau repetiría como candidata de los 'comuns' a la alcaldía de Barcelona. La duda, que difícilmente se resolverá, es cuánto hay de deseo personal y cuánto de presión del partido ante la ausencia de alternativas. En el caso de mantener el cargo (recuerden que las elecciones de 2019 las ganó Esquerra), tendría por delante su último 'round', el de la consolidación, según ha afirmado este jueves la propia Colau, del proyecto que iniciaron en 2015 tras vencer contra pronóstico a Xavier Trias. Repasemos, pues, algunos de los proyectos más relevantes de la ciudad de cara al mandato 2023-2027. Parecen años de tránsito hasta llegar hasta el famoso 2030, cuando todo debería cambiar y ya veremos, pero no, es un periplo con mucha pana por cortar.

Reforma de la Rambla

Una de las tareas más visibles y emblemáticas será sin duda la reforma de la Rambla. La transformación debería arrancar en algún momento de este 2022, pero el grueso del plan, que dispone de un presupuesto de cerca de 45 millones de euros, pasará al próximo gobierno. Cuando el turismo vuelve en volquetes, cuando resucita el eterno debate sobre qué modelo de crecimiento económico quiere y necesita la capital catalana, la arteria más fotografiada de la ciudad juega y jugará un papel relevante y simbólico. Con una duda más que razonable: ¿conseguirá esta metamorfosis que los barceloneses vuelvan a hacer suya la Rambla?

Imagen virtual de la reurbanización de La Rambla.

La Canòpia, el corazón de Glòries

Algo parecido sucede con la plaza de las Glòries, pero ahí no es el exceso de forasteros lo que genera rechazo, sino los coches que ahora, con la finalización del túnel, quedan escondidos (pero en ningún caso eliminados). Así las cosas, el próximo mandato debería ser el del parque urbano de la Canòpia, de 12 hectáreas, el más grande de Barcelona con permiso de Montjuïc y Collserola. Zonas verdes, vivienda pública, un intercambiador de bus, tranvía y metro, equipamientos educativos y culturales..., una nueva centralidad metropolitana que, de hecho, cumplirá el sueño de Ildefons Cerdà, que quiso que en este punto confluyeran las tres grandes arterias de la ciudad: Meridiana, Gran Via y Diagonal.

El éxito de elementos ya terminados, como la zona deportiva e infantil o la 'Gran Clariana', invita a pensar que, efectivamente, una vez terminada, será una de las plazas de referencia de la capital catalana. Lo que no está claro, porque dependerá de las negociaciones anuales de presupuestos municipales, es en qué punto estará todo, si a medias o terminado, al finalizar el siguiente mandato.

Niños jugando en uno de los espacios naturales que ya se han abierto sobre el túnel viario de Glòries. Ferran Nadeu

La nueva Via Laietana

Sin dejar el ámbito del urbanismo, la culminación de la Via Laietana será otro buen golpe de efecto en los próximos años. La reforma ya está en marcha entre Uquinaona y Antonio Maura, tramo que debería estar terminada en mayo de 2023, justo antes de las elecciones municipales (no, las casualidades en política no existen). El próximo gobierno debería rematar la obra hasta la plaza de Idrissa Diallo (antes Antonio López).

El proyecto prevé que los coches puedan bajar pero no subir (solo los residentes), lo que ha generado no pocas dudas respecto al comportamiento del tráfico privado entre el frente marítimo y el Eixample. Si gana Colau, así quedarán las cosas y los autos deberán ir a buscar Paral·lel o los paseos de Picasso y Sant Joan. Otro gobierno podría modificar la norma y permitir que los coches sigan ascendiendo por la arteria que separa el Gòtic de Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera.

Imagen virtual de la futura Vía Laietana.

Extensión de los ejes verdes

Los ejes verdes seguirán centrando buena parte del debate sobre el modelo de ciudad. Si gana Colau, el plan seguirá adelante después de haber terminado los primeros cuatro ejes en el presente mandato. Son 21 en total (y 21 nuevas plazas generadas) y deberían estar listos antes de 2030, así que lo suyo sería que en el periodo 2023-2027 estuviera lista la transformación de otras 10 calles, de manera que quedarán siete para los próximos tres años. Es una predicción aproximada, puesto que el consistorio, a preguntas de este diario, se limita a explicar que se está estudiando la continuidad del plan, con la mirada puesta en su finalización dentro de ocho años.

Si no ganan los 'comuns', ya no está tan claro que la cosa siga adelante. Quién sabe, el futuro gobierno podría optar por el modelo clásico de supermanzanas. En cualquier caso, y aunque se conoce la lista de 21 arterias, todavía no se sabe cuáles serán las siguientes en recibir la visita de la piqueta.

Una Meridiana menos agresiva

También está previsto que siga adelante la transformación de la Meridiana, que en unos años debería abandonar para siempre la imagen de autopista urbana, de cicatriz entre barrios. La mejora arrancó en 2019 entre las calles de Independència y Mallorca y este mes de mayo, la reforma llegará a Josep Estivill. En el verano de 2023 está previsto que se alcance Felip II, con la idea de ir avanzando en dirección a la C-33, cuando la arteria, ya de manera irremediable, se convierte en una vía rápida. Prever cómo se comportará la obra en el siguiente mandato es un misterio, puesto que depende de los presupuestos que el gobierno consiga sacar adelante año tras año.

Tráfico en la Meridiana. Ferran Nadeu

Menos Fira, más ciudad

Para terminar con el urbanismo se impone citar los cambios previstos en los terrenos de Fira de Barcelona, que en los próximos cinco años deberían experimentar un cambio importante de cara al 2029, cuando se prevé que el recinto ferial pierda la mitad de su suelo para cederlo a equipamientos (polideportivo, CAP, biblioteca...) y vivienda social. Para ello, antes será menester cambiar el plan general metropolitano que hace referencia a este ámbito, pero el principal escollo, como con todo, será seguramente la financiación. En caso de conseguirse, sería una buena oportunidad para, de una vez por todas, integrar más y mejor el parque de Montjuïc en la ciudad.

Fira Barcelona, en Montjuïc.

La movilidad prometida

La movilidad será otro de los grandes retos del próximo gobierno. Primero está el apartado de reivindicaciones, esto es, seguir presionando para que el Govern termine el tramo central de la línea 9 de metro (se prometió que estaría finiquitada en 2029), molestar al Gobierno para que cumpla lo prometido en la mejora de la red de Rodalies o conseguir de una vez por todas el carril bus-VAO en la B-23 que entra por la Diagonal. También que el Área Metropolitana de Barcelona avance en el plan de 'park&rides', que haya más buses nocturnos que conecten la gran cuidad con el resto de grandes urbes catalanas y que Ferrocarrils ejecute de una vez por todas la prolongación de la L8 entre la plaza de Espanya y Gràcia, atravesando el Eixample por el Clínic y Francesc Macià.

Una mujer mira un panel en la estación de El Clot de Barcelona. Manu Mitru

Tranvía por (toda) la Diagonal

El proyecto más emblemático del próximo mandato en cuanto al transporte quizás sea el de la culminación del tranvía por la Diagonal. Ya se está trabajando en el tramo entre Glòries y Verdaguer, y queda la parte más noble de la Diagonal, hasta Francesc Macià. Lo que está en marcha debería estar terminado a principios del 2024, y el actual gobierno compartió su deseo de encadenar una obra con la otra, de manera que todo el tranvía esté unido antes de 2027. Esa es la voluntad de Colau (y quién sabe si podría empezar a hablarse de un tranvía por la Gran Via), pero un nuevo gobierno que no apueste por el ferrocarril urbano podría decidir que las vías no irán más allá del cruce Girona con la Diagonal.

Más bici (y otras cosas)

La consolidación definitiva de la bici debería ser uno de los principales objetivos de la ciudad de cara al próximo mandato. Para ello es necesario seguir incrementando la red de carriles bici (hay cerca de 242, muy lejos de los 300 que Colau prometió en su primer mandato) e ir eliminando los viales bidirecciones que siguen operativos en algunas calles del Eixample. En cuanto a la bici, también sería interesante que el Bicing siguiera apostando por los modelos eléctricos (3.000 de las 7.000 operativas ya tienen pedaleo asistido) y que el 'sharing' pudiera saltar a otros municipios metropolitanos.

En cuanto a los autobuses interurbanos, el próximo mandato sería ideal para impulsar las tres estaciones de autocares pendientes en la ciudad. Y en cuanto a tareas pendientes, también vendría bien de una vez por todas dar salida a las licencias de patinete compartido.

La Kidical Mass (concentración festiva y reivindicativa de bicis) del domingo pasado por las calles de Barcelona. Jordi Cotrina

El desafío de la vivienda social

Colau llegó al ayuntamiento con muchos proyectos bajo el brazo. Pero si uno tenía muy claro, como exportavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, era el de la construcción de vivienda social para familias desfavorecidas. Al igual que con los kilómetros de carril bici, a la alcaldesa se le fue la mano con la promesa electoral: 8.000 pisos solo (mitad comprados, mitad construidos) en el primer mandato (2015-2019). Ese primer 'round' político se cerró con 2.600 llaves de nuevos hogares entregadas, muy lejos de aquella quimérica cifra. No es que la entonces candidata mintiera. Seguramente no era consciente de lo despacio que avanza la obra pública.

En el segundo mandato la cosa ha ido mejor. Cuando Barcelona en Comú llegó al gobierno, en 2015, el parque de vivienda pública constaba de 7.500 viviendas, y la previsión es que al final de este mandato, en 2023, la cifra llegue a 12.000. Lo recomendable es que el 15% del parque de viviendas sean sociales. Eso significaría tener un total de 90.000 en la ciudad (hay 684.000 en total). Pero eso, más que un mandato, requerirá una vida entera. 

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