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Óscar Bergasa Economista, jurista, sociólogo, profesor universitario y político

«La división provincial puso fin a un conflicto de 150 años»

Óscar Bergasa, en su domicilio. José Carlos Guerra

El economista, jurista, sociólogo, profesor universitario y político Óscar Bergasa fue consejero de Economía y Hacienda del Gobierno de Canarias entre 1991 y 1993 y en la IV Legislatura fue vocal de la Comisión de Economía y Comercio y ponente de once proyectos de ley.

¿Cuál era la situación económica, social y política de Canarias en los años 20, década que culmina con la división provincial alcanzada en 1927?

Aunque las Islas habían sido declaradas Puertos Francos desde 1852, ratificados por las leyes de 1870 y de 1900, durante la segunda mitad del siglo XIX, como consecuencia de sucesivas crisis agrícolas, pérdida del mercado de vinos, de la cochinilla y las epidemias de cólera, fiebre amarilla, unidas a la carencia de infraestructuras elementales tales como puertos, carreteras, etcétera, la construcción del Puerto de la Luz en Gran Canaria; Puerto Naos y Arrieta, en Lanzarote, y Puerto Cabras y Gran Tarajal, en Fuerteventura, en las postrimerías del siglo; unido a una expansión importante de la economía mundial a principios del siglo XX, impulsaron un rápido proceso de crecimiento económico y una transformación de la estructura de las Islas, con un desarrollo urbano acelerado y una modernización del sistema productivo, implantándose además de nuevos cultivos, actividades industriales y comerciales, así como servicios financieros, hoteleros y de transporte marítimo, tanto interinsular como nacional. Este proceso afectó con mayor o menor intensidad a todo el Archipiélago. La división provincial de 1927 es la culminación de un conflicto político que se venía arrastrando durante los últimos 150 años de la vida isleña y que algunos denominan el pleito insular.

¿Era una reivindicación lógica la emprendida por la burguesía grancanaria para solicitar el reconocimiento estatal de las dos provincias, lucha que supone el germen del denominado pleito insular?

El pleito insular es muy anterior a la división provincial y se había materializado en una doble secuencia: primero en el levantamiento patriótico del 2 de mayo de 1808, con la creación de la Junta Suprema de Gobierno en La Laguna, en Tenerife, y el Cabildo General Permanente en Gran Canaria; y en segundo lugar, en las Cortes Constituyentes de 1812, donde los diputados canarios se enfrentaron por el problema de la capitalidad, que hasta entonces había ostentado de hecho Las Palmas en donde radicaban las principales instituciones de Canarias tales como el obispado, la Real Audiencia y el capitán general hasta principios del siglo XVIII.

¿Cuáles fueron los motivos que se esgrimían desde Tenerife para frenar dicha reclamación? ¿Tenía consistencia su negativa o era una postura caprichosa?

En realidad, no se esgrimían argumentos, solo la proximidad al poder y la influencia en la Corte por parte de Tenerife, que dio lugar a un resentimiento profundo entre las clases dirigentes de Gran Canaria, que en palabras de Fernando León y Castillo se había convertido en un odio profundo. 

¿Qué papel jugaron los políticos grancanarios en alcanzar esa demanda? 

Liderados por los hermanos León y Castillo y con la participación de los prohombres más importantes, como el Conde de la Vega Grande, el alcalde de Las Palmas, Salvador Manrique de Lara y Massieu, así como la burguesía industrial y mercantil, apoyándose en el precedente de 1853, cuando se autorizó la división administrativa por el Gobierno de Bravo Murillo, Fernando León y Castillo cambiaría su postura en la última década de su vida, a favor del mantenimiento de la unidad provincial, sobre todo por los positivos efecto de la creación de los cabildos insulares pero, al mismo tiempo, por su creciente pérdida de influencia.

¿Cómo afectó a la población local de Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote lograr la división provincial?

La división fue un factor positivo en el posterior desarrollo de las dos islas, en particular por la seguridad de las comunicaciones marítimas y la posibilidad de exportar sus productos, que ya se había impulsado con la construcción de los puertos.

¿Se puede considerar la aprobación de dicha medida como punto de inflexión del despegue económico de las tres islas?

En realidad el despegue económico había comenzado mucho antes, en el último tercio del XIX, cuando se consolida la actividad pesquera en Lanzarote y la ganadera en Fuerteventura, a la que se une la agricultura del tomate como producto de exportación. 

Por último, ¿jugó la prensa local de la época un papel activo y responsable en aquella reivindicación o sólo se trataba de un asunto jugoso para vender periódicos?

Al margen de la venta de ejemplares, la prensa fue fundamental en la reivindicación de la división. Pese a la grave situación cultural de las Islas, con porcentajes de analfabetismo elevadísimos, la burguesía siguiendo una tradición del siglo XIX había apoyado la publicación de periódicos que le permitieran dar publicidad a sus reivindicaciones, aparte de publicidad a sus actividades económicas. Es significativa la carta que el 24 de marzo de 1908 remite Luis Millares, presidente de la Asociación de la Prensa de Las Palmas al de la madrileña, Miguel Moya, pidiendo su apoyo en el contencioso de la división provincial.   

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