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Once décadas de páginas canarias

«Una cabecera que ha superado cien años de edad atesora suficiente bagaje para enfrentar cualquier embate en estos tiempos procelosos»

En tiempos de relativa precipitación y cierto desasosiego, en los que se dijera que la información fluye volátil y vertiginosamente, parecen verse ya lejanos los días en los que las páginas escritas de un diario de papel eran prácticamente el único refugio informativo leído al que poder acceder de manera puntual y bastante frecuente.

Ese cambio de paradigma en los usos de acceso a la información en los últimos años, al margen de traer consigo fenómenos que antaño y hasta no hace mucho eran apuntes anecdóticos, como las fake news o la posverdad, desinformación en definitiva, se ha transformado en un bucle en el que la vía digital predomina ampliamente sobre soportes tradicionales en este ámbito, como el papel.

Así, la industria de los medios de comunicación ha ido adaptándose a las distintas corrientes sociales que reclamaban otros formatos y otros ritmos, quizás menoscabando otros factores más relacionados con la profundización de determinados contenidos y no necesariamente vinculados a la profusión reflexiva, cercando paulatinamente al diario de papel y a la radio en su influjo, en tanto que medios no inmediatamente ligados al big data.

Hete aquí, sin embargo, que, aunque pudiéramos entender que la dinámica temporal de las últimas décadas giraba en torno a la extrema digitalización, no es la primera vez que la pos modernidad encuentra su envés en el origen e impulso de lo innovador. Tal es el caso que nos ocupa, pues en la necesidad de saber, en tanto que de informarse, afortunadamente no hay un único camino.

He de decir que LA PROVINCIA siempre ha sido un referente en mi esperada lectura diaria acerca de lo que pudiera haber acaecido el día anterior, pero, sobre todo, por las columnas de opinión y por las informaciones culturales, así como por los pensados artículos que siempre han jalonado sus escogidas páginas, que han supuesto un valioso refugio para mí. Considero que una cabecera que ha superado los cien años de edad como LA PROVINCIA atesora un bagaje lo suficientemente grande como para enfrentar cualquier embate que estos procelosos tiempos le puedan presentar. En mí seguirá teniendo a un fiel lector, como hasta ahora.

Enhorabuena, diario LA PROVINCIA. Enhorabuena y lectores/as ganen.

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