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La Provincia - Diario de Las Palmas

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El privilegio de formar parte de la historia

«Prensa Iberica quiere ser humildemente una metáfora de esa España integradora, abierta, que mira al pasado con orgullo y al futuro con ilusión»

Aitor Moll, CONSEJERO DELEGADO DE PRENSA IBÉRICA

En los 110 años en los que LA PROVINCIA ha transcurrido como fiel y recurrente testigo de los aconteceres de la sociedad grancanaria probablemente no haya habido momentos tan complejos como los que hemos vivido en los últimos dos años. La huella que el Covid19 ha dejado en todos los aspectos de nuestra vida ha sido enorme, catastrófico el impacto económico en las empresas y demoledora la pérdida en todas aquellas familias que han visto marchar algún ser querido, con el cruel añadido de no haber podido cogerles de la mano en lo últimos momentos… ni tan siquiera despedirse. Desde aquí mi más sincera solidaridad y mi ánimo a todos los que hayan pasado por ese injusto trance.

Afortunadamente parece que más pronto que tarde empezaremos a discurrir por las últimas etapas de esta dura prueba. Ponerle fecha a la recuperación es aún imprudente, pero todas las previsiones apuntan a que el fin de la crisis está cerca y que nos esperan unos años de crecimiento por delante. El regreso del turismo a Canarias es la sangre que riega y da vida a esta sociedad y se espera con anhelo su vuelta, tras el enorme esfuerzo que han tenido que hacer empleadores y empleados para seguir adelante.

El año en que LA PROVINCIA sopla 110 velas también ha sido un año difícil para Prensa Ibérica, el grupo al que pertenece LA PROVINCIA. Como casi todas las empresas del mundo hemos experimentado una caída de ingresos sin parangón que sólo ha podido ser contenida parcialmente por el buen hacer de nuestros gestores y la generosidad de nuestros empleados. Hemos hecho gala de nuestro compromiso con los lectores saliendo a la calle todos los días y alimentando todo lo posible la enorme sed de información que nuestras comunidades precisaban en un momento como el que hemos vivido. Ha sido una prueba que hemos superado con buena nota y que no ha acabado con ninguno de los planes que teníamos antes de la pandemia, sólo en algunos casos los ha pospuesto. Paradójicamente otros se han visto acelerados. No somos la misma empresa que éramos hace dos años y en avance tecnológico la pandemia ha funcionado como un revulsivo. Hoy en día, gracias a ella, conocemos mejor a nuestro lector y muchas de nuestras decisiones se basan en ese conocimiento. Somos capaces de ofrecer a nuestros anunciantes productos más ajustados a sus necesidades y hemos puesto en marcha nuevas líneas de negocio que diversifican nuestros ingresos.

Prensa Ibérica es hoy un gran grupo de comunicación en España. Una empresa con 24 cabeceras distribuidas por la Península y los archipiélagos, con más de dos mil empleados y una audiencia de casi dos millones de lectores. Una compañía cuya enorme fortaleza está en la suma de las partes, en su capilaridad y en el profundo arraigo que tienen sus cabeceras en cada una de las comunidades a las que nos dirigimos y de las que somos punto de referencia. El origen de toda esta aventura fue Canarias y gracias a ese origen periférico nos enorgullecemos de conocer mejor que nadie la realidad española, un país donde las partes configuran el todo, y donde la diversidad de sociedades, culturas, lenguas y tradiciones sólo debería enriquecernos. Prensa Ibérica, humildemente, quiere ser una metáfora de esa España integradora, abierta y que mira hacia el pasado con orgullo y hacia el futuro con ilusión y esperanza.

Mi vínculo con Canarias se remonta a mi nacimiento en Las Palmas de Gran Canaria hace 42 años. En mis primeros años de infancia se entremezclan el recuerdo de mis padres y mis hermanas con el olor del mar, la arena de la playa y el marisqueo en las rocas de la playa de Las Burras. Como hijos de empresarios el negocio familiar siempre estuvo muy presente en nuestra casa y en esos primeros años LA PROVINCIA era un tema recurrente. En mi caso, con tan pocos años de vida, uno es incapaz de entender la enorme suerte y privilegio que supone poder formar parte, aunque sólo sea un segundo, de la historia de este periódico. De lo que sí me di cuenta desde bien pequeño es de la importancia material y simbólica que supuso para mis padres, Javier y Arantza. Ya lo dijeron durante el 40 aniversario de Prensa Ibérica que celebramos hace dos años. Canarias les vio nacer como empresarios y fue LA PROVINCIA lo que les impulsó a convertirse en los grandes editores que son hoy en día.

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