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Tierra de emigrantes

Miles de canarios abandonaron las Islas en los años 40 en busca de oportunidades en Cuba o Venezuela

Parte de los emigrantes canarios del velero ‘La Elvira’, en la cubierta del barco a su llegada a Venezuela en 1949. Fedac

“Apresados en Venezuela 160 inmigrantes ilegales canarios”. Así titulaba la prensa venezolana en mayo de 1949, a toda página e ilustrada con una fotografía, la detención de los tripulantes del velero La Elvira, que habían zarpado en Semana Santa del Puerto de La Luz, en Las Palmas de Gran Canaria, tras pagar por persona 4.000 pesetas   -24 euros- para un viaje que les llevaría al continente americano con el objetivo de emprender allí una nueva vida alejada de las penurias que se padecían en la castigadísima Canarias de la posguerra.

Finalizada la Guerra Civil, en plena posguerra española y con la Segunda Guerra Mundial como telón de fondo en Europa y el resto del planeta, la mala coyuntura económica, social y política genera un fuerte incremento del número de salidas hacia América por parte de los canarios. El éxodo no era nuevo -hombres y mujeres de las Islas ya habían emigrado por diferentes motivos a finales del siglo XIX y principios del XX a Sudamérica- pero la extrema pobreza en la que se había visto sumido el Archipiélago tras concluir el conflicto bélico en España, sumada a la represión ejercida por los vencedores amparados bajo los ideales fascistas del nacionalcatolicismo, dotó de nuevos y justificados argumentos a quienes decidían abandonar Canarias. Alcanzar Venezuela o Cuba se convirtió en el objetivo soñado. Desde 1935 hasta 1946 no se permite la libre emigración en España, y, por ejemplo, hasta abril del 49 el gobierno venezolano no reconoce al régimen de Franco aunque ya Venezuela, destino y centro de ocupación más importante de nuestros emigrantes, practica una política inmigratoria desde 1936 de puertas abiertas hacia los españoles.

Dos procesos se manifiestan con claridad desde los años 40 en materia migratoria: en primer lugar, tras la gran crisis de los años 20 por la que atravesó Cuba, ésta deja de ser el gran centro receptor de emigrantes canarios, y ocupa su lugar Venezuela, integrada casi exclusivamente aquella masa de recién llegados por canario-occidentales ya que nuestra provincia hallará un buen mercado de trabajo y centro de recepción de sus emigrantes en las excolonias españolas de África occidental, aunque dichas áreas no tienen capacidad suficiente para satisfacer las necesidades de una población que busca nuevas  oportunidades. 

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