Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Unidad a través del conocimiento

«Es necesario un trabajo periodístico riguroso para crear una conciencia crítica»

El 1 de mayo de 1911 se publicó la primera edición de LA PROVINCIA. Dieciocho años antes, había visto la luz el Diario de Las Palmas. Ambos se integraron en un solo periódico el primer día del año 2000. Estos datos, escuetos y simples, que se condensan en dos líneas, contienen en cambio buena parte de la historia reciente de una isla, de una provincia y del Archipiélago. Una historia discontinua y llena de vicisitudes, como las de las propias cabeceras, porque la posguerra, la censura o bien decisiones empresariales hicieron que durante algunos periodos una u otra marca no pudieran encontrarse en los quioscos de prensa.

El nacimiento de LA PROVINCIA fue, como tantos acontecimientos, un producto de la época social y política de entonces. De hecho, su aparición quiso ser –lo fue, en realidad– un paso más en el proceso que desembocó en la división provincial de Canarias y en un histórico y afortunadamente ya cansino y superado pleito entre hermanos. Pero también fue, y sigue siendo, mucho más que eso. Junto al Diario de Las Palmas, el periódico LA PROVINCIA ha sido, reitero, testigo y notario del desarrollo del Archipiélago, de cómo estas ocho islas han superado atrasos históricos y del crecimiento –no siempre de forma armónica ni respetuosa– de nuestras ciudades, nuestros pueblos, nuestras industrias, de las luces y sombras del progreso de nuestra sociedad.

Hoy, en una Canarias muy diferente a la de principios del siglo XX, la información se procesa de distinta forma. Incluso hace mucho menos tiempo, cuando era adolescente, recuerdo que las noticias se asimilaban y provocaban una reflexión más pausada. De hecho, a finales de los años setenta y principios de los ochenta, los pueblos y ciudades todavía se despertaban con los vendedores de periódicos apostados en los lugares de paso y más bullicio. En mi ciudad natal, el reparto de periódicos era anunciado por la voz de Juan Sánchez Castro Juanillo, un entrañable y querido vecino de Arucas que traía las cabeceras matutinas. Esa estampa, prácticamente ya extinguida, era producto de una labor mucho más artesanal que generaba, además, una cadena de valor. No quiero pecar de romántico, pero la lectura me sigue pareciendo más placentera cuando me acompaña ese olor a papel y la tinta se adhiere a los dedos. Una sensación que también experimentaba, por cierto, con la llegada del periódico vespertino, el Diario de Las Palmas.

Con el vertiginoso ritmo que nos marca la era digital ha desaparecido el concepto de información de la mañana y de la tarde. En nuestros días, las noticias se suceden y se publican de forma continua. La inmediatez es una ventaja –tengo activadas las notificaciones de información en el teléfono móvil–, pero también puede generar mucho ruido y desinformación. Casi no hay tiempo de digerir las noticias porque llegan por múltiples canales y, en ocasiones, puede resultar difícil separar la verdad y la mentira, diferenciar entre información y manipulación. Esa es una razón de peso por la que es necesario que sigan existiendo cabeceras que hagan un trabajo periodístico riguroso, sea en papel o en formato digital, para crear una conciencia crítica esencial en una sociedad democrática y plural.

Hoy, LA PROVINCIA es un periódico no solo un poquito más que centenario, con esos 110 años de existencia cuyo aniversario celebramos. Es un punto de referencia y un medio de comunicación consolidado, cuyas páginas no solo sirven como herramienta en la transmisión de información.

Superado el localismo del pasado, los periódicos en Canarias, ya sea en formato papel o en su versión digital, están llamados en el presente y en el futuro a desempeñar una labor de cohesión social muy necesaria en este hogar fragmentado en el que vivimos y convivimos. Y son, además, una referencia fiable y certera de la actualidad que contribuye a generar conciencia y a formar lectores informados, con espíritu crítico. A consolidar una Canarias adulta, responsable, comprometida, participativa, consciente.

Pluralidad, libertad de expresión, análisis, opinión, información veraz. Palabras y conceptos cuyo sentido y significado están intrínsecamente ligados al papel de los medios de comunicación en general y, en este caso, también a LA PROVINCIA. Objetivos a los que han contribuido, desde su creación, no solo sus responsables empresariales, sino sus redactores, sus periodistas gráficos, maquetistas, trabajadores de talleres, de administración, sus sucesivos directores... A todos ellos, nuestro agradecimiento y el de toda Canarias.

Esta es una tierra, una comunidad autónoma, que hemos perfilado con nuestro propio compromiso y con instrumentos tan poderosos e integradores como el Estatuto de Autonomía. Pero también con la ayuda inestimable de los medios de comunicación, que, como señalara en su día un constitucionalista excepcional, Francisco Tomás y Valiente, entendieron que «convivir consiste en inventar sucesivas soluciones de equilibrio, un equilibrio siempre inestable porque es –por fuerza– dinámico».

Hoy en día, LA PROVINCIA y el grupo editorial del que forma parte, Editorial Prensa Ibérica, junto a los otros medios de comunicación del Archipiélago, es un ejemplo vivo de uno de los objetivos más bonitos e ilusionantes que podamos tener los ciudadanos de un territorio fragmentado como Canarias: el de traspasar fronteras, el de unir las Islas a través del conocimiento y la información.  

Compartir el artículo

stats