Hace 40 años tenía tan solo cuatro años y Gáldar vivía, como el resto del país, la transición hacia la democracia y con ella la llegada del primer alcalde elegido por la ciudadanía: Antonio Rosas Suris (1979), que fallecía solo cuatro meses después de asumir su cargo, tomando el relevo Nicolás Guerra. En las sucesivas elecciones de esta etapa democrática serían elegidos Demetrio Suárez, Manuel Godoy y, en 2007, me llegó el momento de cumplir el sueño de ser alcalde del municipio donde nací, y ya son once años presidiendo la corporación municipal.

Fue precisamente el aumento de la población en aquella época lo que le permitió a Gáldar pasar de los 17 concejales de 1979 (con 19.686 habitantes) a los 21 concejales que mantiene desde 1986 (con 24.209 habitantes a 1 de enero de 2018), siendo desde entonces el municipio de mayor población de la comarca noroeste y con mayor representatividad en su administración local.

A lo largo de estos cuatro decenios se ha ido constituyendo y consolidando un proyecto de ciudad. En aquel entonces se necesitaba, ante todo, cubrir sus infraestructuras básicas (asfaltado, red de abastecimiento de agua, alumbrado) y dotar de instalaciones deportivas, culturales, sociales y de mejores carreteras al casco y a los barrios de este municipio.

Gáldar experimentó además un crecimiento de sus servicios sociales básicos, desde aquella década de los 80, siendo actualmente pionero en la dotación de prestaciones sociales a su población, con residencia de mayores, centro de día, pisos tutelados, escuela hogar, centro ocupacional y centros de mayores.

“Hemos contribuido desde la cultura a hacer una gran ciudad que conserva, respeta y mejora su pasado aborigen”

Sin duda ha sido también el periodo del auge del asociacionismo vecinal en Gáldar ligado a la mejora de las infraestructuras en todos los barrios. Y ha conservado intacto su carácter agrícola, manteniendo vivas las costumbres ligadas al sector primario, de forma especial en nuestros barrios de cumbres y medianías, donde se siguen cultivando las tierras que dan excelentes productos y elaborando los mejores quesos artesanales

Este municipio experimenta un enorme avance en lo económico, en lo cultural y turístico sobre todo una etapa en la que se ha logrado consolidar la marca Gáldar. El espíritu cultural de esta ciudad se reaviva desde aquella época con la apertura del Museo indigenista dedicado a la obra de Antonio Padrón y fue todo un acontecimiento para Gáldar la definitiva apertura a la ciudadanía del Museo y Parque Arqueológico Cueva Pintada, al que se suman el Teatro Consistorial, la Casa Cachazo, el Centro Cultural Guaires, la Casa del Capitán Quesada, el Museo de Arte Sacro y muy pronto el Museo de Historia de la Ciudad.

No cabe duda que su transformación pasa también por la mejora de las comunicaciones viarias que se fueron mejorando, tanto las carreteras de las medianías y como aún recuerdo vivamente la lucha del Ayuntamiento junto al clamor popular por exigir la tan demandada autovía del norte que acabara con aquellas interminables colas a la capital grancanaria, junto a la circunvalación Guía-Gáldar-Agaete que nos ha permitido un mejor desarrollo y mejores conexiones.

Desarrollo viario que ha venido también acompañado del desarrollo económico con la creación del polígono industrial de San Isidro, la creación del Parque Científico Tecnológico, las inversiones en materia de energías renovables y el desarrollo comercial que no ha dejado de crecer incorporándose el sector de la restauración que despunta en cantidad y calidad.

La Gáldar de hoy es muy diferente y a la vez muy similar a la Gáldar de hace 40 años porque un paseo por sus cumbres y su litoral nos acerca a la belleza inmutable de este municipio que además guarda intacta sus raíces milenarias. Y, a la vez, si caminamos por su casco histórico seremos testigos de esa visible transformación en una ciudad extraordinariamente viva. Hemos contribuido desde la cultura a hacer una gran ciudad, a hacer cada día mejor sintiéndonos orgullosos de esta tierra que conserva y respeta su pasado y que avanza con un gran potencial: la fuerza y ​​el empuje de sus gentes. De ello ha sido fiel testigo LA PROVINCIA en estos 40 años.