Han transcurrido treinta y cinco años desde la constitución del Parlamento de Canarias, tiempo suficiente para entender que la Canarias de principios de los ochenta del pasado siglo nada tiene que ver con la actual, aunque existen factores comunes que permanecen invariables: los anhelos y las ansias de su gente para progresar y mejorar las condiciones de vida y la actuación de quienes han tenido responsabilidades legislativas y ejecutivas en cada una de las legislaturas con tal de conseguir esos objetivos. Este tiempo nos ha dejado experiencias, saberes y, en definitiva, lecciones que no deberíamos olvidar. Bien podría decirse de nuestro camino por la historia reciente aquello que acertadamente expresó el expresidente de Estados Unidos Barack Obama a propósito del pueblo norteamericano: “Elegimos la esperanza ante el miedo, vimos el futuro no como algo fuera de nuestro control, sino como algo a lo que podíamos dar forma para alcanzar algo mejor a través de un esfuerzo concentrado y colectivo”.

Durante todo este tiempo, hemos contado con un notario de la realidad muy destacado, una empresa nacida al calor de Prensa Canaria: Prensa Ibérica. Esta empresa, es justo reconocerlo, siempre ha contado con emprendedores cualificados y prestigiosos profesionales, lo que les ha permitido ser muy buenos conocedores de la idiosincrasia de la sociedad de las islas. LA PROVINCIA / Diario de Las Palmas, la fusión de las dos cabeceras periodísticas, cristalizada décadas después, allá por el año 2000, integrada en una alianza potente, culminaba un proyecto ambicioso que ha terminado siendo testigo privilegiado del acontecer canario.

Prensa Ibérica cumple 40 años y durante todo ese tiempo ha estado en el epicentro del devenir democrático de los canarios. Eso significa que ha constituido y constituye una referencia de primer orden para interpretar, desde el ángulo periodístico, el porqué de tantos acontecimientos y de tantas decisiones en el ámbito político, institucional y económico. Por eso, ha desempeñado un sustantivo papel en los avances del proyecto común de Canarias. Ese “incesante volver a empezar” con el que el griego Tucídides definió la historia refleja el empeño de un pueblo que ha demostrado su tesón, el deseo de ser dueño de sus propios destinos y su capacidad para sortear imponderables y desencuentros.

“Necesitamos una Canarias más cohesionada, más igualitaria, comprometida con las personas, especialmente con los colectivos más vulnerables, con las familias, con los jóvenes, con los que menos tienen y más lo necesitan”

El incesante volver a empezar por el camino de la esperanza que ha sido posible, teniendo en cuenta nuestra configuración territorial insular, con la visión y ambición de región atlántica y macaronésica que expresa el reflejo de quienes habitamos en ella. Nuestro anhelo de esperanza de algún modo transmite los sentimientos de nuestra gente, sentimientos que se han ido adaptando a los nuevos tiempos, sin perder su identidad y reivindicando con orgullo a Canarias: lo que fue, lo que es y lo que queremos seguir siendo.

Visto nuestro recorrido histórico a la luz de esta mirada, quisiera hacer hincapié en que nuestro Parlamento es el resultado de un proceso histórico sin precedentes en las islas, desarrollado