En esa España incierta de finales de los setenta, aquejada de invertebración crónica, lo único seguro era que los ciudadanos no estaban dispuestos a perder, como tantas veces ocurrió en nuestra historia, el tren del progreso y las libertades.

Después de cuarenta años proscrito, en abril de 1977 se legalizaba el PCE, que aceptaba a cambio la monarquía y la bandera nacional, y en julio se celebraban las primeras elecciones legislativas en España desde las de 1936.

Triunfó la UCD en las urnas y se dibujó el Parlamento encargado de redactar la Constitución que se aprobaría en referéndum el 6 de diciembre de 1978. Casualmente, ese mismo día adquirimos Prensa Canaria, compañía editora de LA PROVINCIA y Diario de Las Palmas.

“La innovación ha sido una de nuestras grandes señas de identidad. En los años ochenta Prensa Ibérica fue pionera en introducir los ordenadores en la redacción; en los noventa, nuestros periódicos se dotaron de las mejores rotativas; y en la primera década del siglo XXI apostamos con éxito por las ediciones digitales”

Con el ímpetu propio de la juventud asumí la responsabilidad ejecutiva de la empresa junto a Niceto Flores Ganivet, un hombre a quien siempre agradeceré la confianza que depositó en mí cuando aún me quedaba todo por demostrar. Guillermo García-Alcalde, persona leal y gran profesional que nos ha acompañado en este vertiginoso periplo de cuatro décadas, fue nombrado director general de la sociedad.

En Canarias, tierra de paisajes oníricos, dio sus primeros pasos ese sueño de libertad e información llamado Prensa Ibérica (entonces Prensa Canaria), que celebra su 40 aniversario rindiendo tributo a todos aquellos que, como informadores, anunciantes o lectores, han contribuido a forjar un grupo de comunicación que -con diecisiete periódicos impresos y digitales, dos canales de televisión y una emisora de radio– se ha convertido en referente multimedia de la información regional y local en España.

Recuerdo que aquellos primeros años al frente de ambos periódicos canarios fueron trepidantes. Nuestros periodistas fueron fieles testigos y honestos mensajeros del lento y complejo advenimiento de la democracia. Sus páginas reflejaron, en toda su dificultad, el proceso de creación de la Autonomía de Canarias y el debate sobre la confección de su primer Estatuto de Autonomía, que se aprobó finalmente en 1982.

Con la independencia, el pluralismo y la cercanía al lector como bandera, LA PROVINCIA y Diario de Las Palmas informaron con luz y taquígrafos, ayudaron a la implantación de un verdadero sistema democrático de libertades en las Islas, propugnaron el retorno a la unidad regional sobre el principio de paridad y mostraron públicamente su apoyo a la creación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, un logro que llegó a finales de los años ochenta.

En 1981 Prensa Ibérica no había dado aún el salto a la Península, con lo que vivimos en clave canaria el sobresalto que supuso, el 23 de febrero de ese año, la intentona golpista del exteniente coronel Antonio Tejero. Su irrupción en el Congreso, cuando los diputados se disponían a votar la toma de posesión del presidente Calvo Sotelo, dio paso a 18 horas y 25 minutos de miedo y zozobra que hicieron despertar los fantasmas del pasado.

La centralita de las redacciones de LA PROVINCIA y Diario de Las Palmas, en la calle Murga, quedó colapsada por las incesantes llamadas que realizaron numerosos ciudadanos canarios, presos de la incertidumbre y ávidos de información. La verdad es que en nuestras instalaciones no hubo que lamentar ningún incidente y se trabajó para editar los periódicos del día siguiente. El capitán general de Canarias, Jesús González del Yerro, despejó toda duda en la Noche de los Transistores al llamar al Rey y ponerse a sus órdenes para frenar el 23-F.

De hecho, fue una conferencia de este militar la que un año antes, el 5 de febrero de 1980, había inaugurado las actividades de nuestro Club LA PROVINCIA, un foro democrático de debate, abierto a todas las ideas y al pensamiento plural, que en todo este tiempo ha dinamizado la actividad social y cultural en el archipiélago.

En el 40 aniversario de nuestro grupo no olvidamos que LA PROVINCIA fue el origen de una aventura colectiva que primero arraigó en Canarias y después se extendió al resto de España. Que nuestra cuna sea canaria es motivo de enorme orgullo. Hoy, cuatro décadas después, contemplamos con dignidad y humildad nuestro pasado, y con mucho optimismo, nuestro futuro.

LA PROVINCIA y Prensa Ibérica abrazan con fuerza los cambios sociales, los avances tecnológicos y los nuevos desafíos de la comunicación. La universalización de Internet brinda grandes posibilidades de transformación y modernización que, en beneficio de nuestros lectores, no estamos dispuestos a desaprovechar. Las nuevas tendencias de consumo marcan nuestro rumbo en una sociedad que tiene en el teléfono móvil un impenitente y digital compañero de viaje y en el que el lenguaje audiovisual extiende sus tentáculos hasta abarcarlo todo.

La innovación ha sido una de nuestras grandes señas de identidad. En los años ochenta Prensa Ibérica fue pionera en introducir los ordenadores en la redacción; en los noventa, nuestros periódicos se dotaron de las mejores rotativas; y en la primera década del siglo XXI apostamos con éxito por las ediciones digitales.

Gracias a la complicidad de los ciudadanos y a la credibilidad de nuestros periodistas, sumamos un millón y medio de lectores diarios en papel y 160.000 ejemplaresEn Internet superamos los 34 millones de usuarios mensuales y los 170 millones de páginas vistas.

Estas cifras son consecuencia lógica del amor que profesamos a nuestro oficio de informar, nuestra vocación de servicio y nuestra contribución al desarrollo económico y social de los territorios en que estamos presentes. Creemos en un periodismo fiable de proximidad y calidad que, de forma honesta y rigurosa, ponga la lupa en las noticias que más interesan al lector, analizando las causas, consultando fuentes diversas y contrastando siempre los hechos.

La obsesión del buen periodista debe ser, como en su día apuntó Carl Bernstein, uno de los dos periodistas de The Washington Post que destapó la historia del Watergate, “buscar y publicar la mejor versión obtenible de la verdad”.

Querido lector, la edición especial que tiene delante conmemora el 40 aniversario de Prensa Ibérica y constituye un acercamiento a Canarias a través de su proyección y dinamismo económico, social y cultural. Sus páginas son fiel reflejo de nuestro vínculo con esta tierra y nuestro afecto al pueblo canario, que llevamos siempre en el corazón.

Disfrute de su lectura.